No cabe duda que el anime Yuri On Ice es muy, pero muy popular tanto en su país de origen como de manera internacional. Esta producción japonesa debutó en 2016, hace unos ayeres, pero cuando alguna noticia sale a la luz sobre la esperada película Yuri!!! on Ice Gekijō-ban: Ice Adolescence (que ya lleva años en desarrollo y con mucho retraso) es de esperarse que se haga tendencia en Twitter y Tumblr. Pero ¿cómo es que un anime deportivo se volvió tan popular y con una base de fans tan extensa que los comunicados de MAPPA, el estudio que la produce, son lanzados incluso en español? Bueno, eso es lo que me propongo a develar en este artículo.
¿Por qué el anime Yuri On Ice fue revolucionario y esperamos con ansias la película?

No recuerdo muy bien cómo llegué a Yuri On Ice, pero seguramente fue por recomendación de todas las cuentas de anime del género Yaoi (historias que se centran en la relación entre dos hombres con escenas explícitas o no) que seguía. Y aunque de inmediato me di cuenta de que se trataba de un anime muy singular, no analicé el por qué hasta tiempo después.
Dirigida por Sayo Yamamoto y escrita por Mitsurō Kubo, Yuri On Ice narra la historia de Yūri Katsuki, un patinador japonés que tras una gran derrota en el Grand Prix decide tomarse un descanso y volver a casa. Allí, bastante desanimado por su futuro en el patinaje, decide recrear una coreografía complicada de Victor Nikiforov, campeón de patinaje artístico ruso, y su ídolo. Su presentación es grabada y subida a internet por las hijas de su amiga Yūko, y rápidamente se vuelve viral. Victor no tarda en ver la presentación y viajar a Japón para convertirse, inesperadamente, en su nuevo entrenador, prometiéndole que revivirá su carrera en el patinaje artístico.

Si bien la trama suena a cualquier otra del género deportivo, creo que la relación romántica, la cual describiría como sincera y tierna, que surge entre los dos protagonistas a lo largo de los episodios, es realmente el corazón de la historia y la razón por la que el anime se hizo tan popular.
De cierta manera diría que la relación de Yūri y Victor es revolucionaria porque no se encuentra dentro de un anime Yaoi, sino de uno deportivo. Y es que en la vida real, en el ámbito deportivo, aún hay mucha homofobia, y el patinaje artístico no se queda atrás, pues ya el patinador mexicano Donovan Carrillo había expuesto los comentarios homofóbicos que había recibido solo por practicar este deporte en un país tan machista como el nuestro.

Además, Yuri On Ice no cae en los estereotipos dañinos del Yaoi, donde usualmente se presentan relaciones abusivas y no consensuadas. Esa gran diferencia fue esencial para que atrajera a un público distinto, a un público queer que estaba sediento por historias sanas, por así decirlo. Porque hay que recordar que el género Yaoi está dirigido a un público heterosexual femenino y no a un público LGBT+. Así que no puede contar como “buena” representación de las personas que nos identificamos como queer.
Asimismo, se trata de un anime cuya trama no gira alrededor de la orientación sexual o identidad sexual de los personajes, sino que simplemente tiene dentro de su historia una relación queer. Algo que se agradece mucho, pues resulta frustrante que las producciones LGBT+ casi siempre giren alrededor de la salida del clóset o del bullying que sufren los protagonistas por ser quienes son. Cuando nosotros también nos merecemos historias con finales felices y de otro tipo de géneros como la ciencia ficción, o en este caso, el deportivo.

Yuri On Ice también es especial porque a pesar de que Japón no está avanzado respecto a los derechos de las personas LGBT+, el romance entre Yūri y Victor es tratado con respeto y con naturaleza por sus amigos y demás personas alrededor suyo. Por ejemplo, cuando se besan en la pista de hielo el público queda impactado, pero también se emociona, o cuando intercambian anillos de “compromiso” en una iglesia y más tarde se los muestran a sus compañeros y estos los felicitan.
Por otra parte, rompe con los estereotipos de género, pues muestra a los personajes masculinos siendo vulnerables y en contacto con sus emociones. Además, los vemos cómodos y seguros de sí mismos cuando adoptan características más asociadas al género femenino. Esto se ve más reflejado cuando ambos están en la pista de hielo. Por ejemplo, para su número de Eros, Yūri se imagina como la protagonista femenina de la historia y utiliza movimientos más gráciles, mientras que Victor en su juventud lucía un aspecto más andrógino con su cabellera larga para atraer tanto a su audiencia femenina como masculina.

Por supuesto, también el mensaje del anime es muy conmovedor, atractivo e inspirador, pues se trata sobre caer y volver a levantarse hasta conseguir tus sueños, de confiar y superarte a ti mismo. Todo esto con el apoyo de tus amigos y seres queridos. Es por eso que yo, como muchos otros, ansío ver cómo han crecido estos personajes después de tanto tiempo y cómo es que se retomará su historia. Si bien Ice Adolescence indagará en el pasado de Victor, puede que veamos un vistazo de su futuro con Yūri.
En resumen, Yuri On Ice fue un anime revolucionario por presentar una pareja LGBT+ sin ser del género Yaoi y que además rompió con los estereotipos de género, presentando una historia de superación personal, amistad y amor.
