Tristemente, las muertes de músicos jóvenes no son nada extrañas. Sin embargo, la de Selena fue insólita, desgarradora y sorpresiva. La superestrella tejana de 23 años fue víctima de un homicidio que aún no se puede entender y que tiene un montón de aristas extrañas que aquí debemos repasar.
La muerte de Selena Quintanilla-Pérez ocurrió cuando la cantante estaba en la cima de su carrera. Tenía cuatro álbumes de estudio, un Grammy por el Mejor álbum méxico-americano y estaba grabando su primer disco en inglés, Dreaming of You. No sólo eso, sino que su marca, Selena Etc., se estaba expandiendo cada vez más. A medida que se agigantaba su figura musical, lo hacía su cadena de boutiques donde se vendía ropa y joyas.
Los dos locales de Selena Etc. estaban en Texas, uno en Corpus Christi y el otro en San Antonio, y eran administrados por Yolanda Saldívar, la presidenta del club de fans de Selena y una persona en la que ella confiaba mucho. No obstante, como ocurre con las grandes figuras de la industria, Yolanda comenzó a abusar de esa confianza. De hecho, según Joe Nick Patoski, biógrafo de la cantante, usaba la tarjeta American Express corporativa de su jefa y amiga para alquilar coches, ir a restaurantes de lujo y comprar todo tipo de cosas ¿pero cómo llegó ella a ocupar ese puesto?
Cuando la reina del tex-mex comenzó a hacerse conocida en los primeros años de la década del 90, Yolanda empezó a seguirla a todos sus shows y logró convencer Abraham Quintanilla, el padre de la cantante, de que era la indicada para fundar su club de fans en San Antonio. Poco después, el grupo que lideraba ya tenía más de 5 mil personas, renunció a su trabajo como enfermera para enfocarse en esto. Además, la relación de Saldívar y Selena empezó a ser más estrecha, a tal punto de convertirse casi en familia, ya que se llamaban “hija” y “mamá” entre ellas.
Cuando Selena lanzó su negocio de ropa en 1994, Yolanda era alguien de extrema confianza que se convirtió en su asistente personal y, posteriormente, en gerente de ventas de su marca. “Hacía cualquier cosa por Selena”, dijo Chris Pérez, el esposo de la reina del tex-mex, a la BBC en 2014. Él era el guitarrista de la cantante y se comprometió con ella en el 93, aunque su suegro jamás se fio de sus intenciones y temía que el matrimonio se interpusiese en la prometedora carrera de su hija.
Este no era el único problema de Abraham, ya que entre él y Yolanda siempre hubo cierta tensión. De hecho, Saldívar reconoció que no se sentía segura en su presencia y terminó comprando un arma para defensa personal. Esta relación terminó siendo un punto clave en lo que vendría después.
Los empleados de las boutiques decían que Saldívar era amable cuando Selena estaba presente, pero cruel en su ausencia. Ellos le tenían miedo porque no los dejaba hablar de nada con la cantante, era muy posesiva. Los y las trabajadoras informaron a Quintanilla sobre este comportamiento, pero ella no le dio mucha importancia. Sin embargo, cuando se quejaron con su padre y gerente de la empresa, le dijo que Yolanda podía ser peligrosa.
En marzo de 1995, los empleados de la tienda informaron a sus jefes que Saldívar estaba malversando fondos y que había robado más de 60 mil dólares. Obviamente, Yolanda negó estas acusaciones y dijo que tenía documentos que probaban su inocencia (aunque nunca los presentó). Luego de una fuerte discusión con la familia Quintanilla, Abraham prohibió a Saldívar tener contacto con Selena, mientras que Suzette, su hermana, le comentó que planeaba despedirla. Sin embargo, la cantante quería tener a la presidenta de su club de fans cerca porque era la responsable de sus temas económicos.
Esta no era la primera vez que a la ex enfermera de 32 años se la acusaba de algo así: había sido demandada por un dermatólogo por haberle robado más de 9 mil dólares y también tuvo una sentencia judicial por no pagar un préstamo estudiantil de más de 7 mil dólares. Es por eso que las tensiones entre ella y la familia Quintanilla fueron escalando cada vez más.
Semanas más tarde, mientras la cantante estaba grabando su siguiente álbum en la ciudad de Corpus Christi, Texas, Saldívar llegó al lugar luego de un viaje a Monterrey y se hospedó en la habitación 158 del hotel Days Inn. Horas más tarde llamó por teléfono a Selena para informarle que se estaba alojando allí, cerca del aeropuerto, y que quería verla a solas para que recoja algunos documentos importantes del negocio.
La cantante se presentó esa noche con su marido, lo que provocó un mal estar en su fanática, quien se negó a entregar la totalidad de los papeles. La pareja se fue de allí, pero Quintanilla no se quedó conforme y volvió a la mañana siguiente para presionar a su fan. Sin embargo, al otro día, Yolanda llamó a Selena diciendo que la habían violado en Monterrey y que quería que la acompañara al hospital. Cuando llegaron al lugar, los médicos constataron que a Saldívar no le había pasado nada. Ella sólo había mentido para retrasar la entrega de papeles, la cual significaría el fin trabajando para su amiga, y eso hizo decantó en una fuerte pelea.
La discusión entre ambas fue tan fuerte que llamó la atención de los huéspedes, pero antes de que alguien pueda intervenir Saldívar sacó una pistola calibre .38. Cuando Selena se dio vuelta para huir, recibió un disparo en el hombro derecho. Mientras Yolanda la perseguía y la insultaba, Quintanilla-Pérez corría por el vestíbulo sangrando, llorando, dejando caer las cosas que tenía en la mano y pidiendo ayuda hasta que se desplomó en el lobby y, antes de perder el conocimiento, mencionó “Yolanda, 158”.
Selena fue llevada al Memorial Medical Center, donde ingresó en estado de muerte cerebral debido a la ruptura de su arteria subclavia. Después de casi una hora de intentos fallidos por revivirla, a las 13:05 del 31 de marzo de 1995 fue declarada muerta. Cuando la policía llegó al hotel, encontraron a Saldívar encerrada en su camioneta gritando “¡No puedo creer que haya matado a mi mejor amiga!” y amenazando con suicidarse. Los agentes debieron negociar con ella casi diez horas antes de detenerla, aunque luego se declaró inocente y dijo que el tiroteo fue accidental.
Todas las grandes cadenas de televisión de EE.UU. interrumpieron su programación para notificar el asesinato y el día siguiente los periódicos de Texas consiguieron cifras récord de ventas. Horas después de su muerte, 50 mil personas se reunieron en el Centro de Convenciones Bayfront Plaza de Corpus Christi para poder despedir a Selena. Finalmente, el 23 de octubre de 1995, Yolanda Saldívar fue condenada por asesinato en primer grado con más de 20 pruebas en su contra y sentenciada a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional hasta marzo de 2025. Desde ese momento, la ex presidenta del fans club se encuentra en la Unidad de Mountain View en Gatesville, Texas, aislada del resto de las reclusas por las constantes amenazas de muerte.
En declaraciones posteriores al homicidio, la asesina dio su versión de los hechos diciendo que Selena le había pedido que se cuide porque su vida corría peligro y que eso derivó en una fuerte confrontación. Además, señaló que su ídola se sentía muy presionada por su familia y sus productores durante sus últimos meses de vida. También reveló que quiso tener un bebé con Chris, pero que su padre se enojó mucho cuando se enteró. Al mismo tiempo, dijo que quería separarse de Pérez porque discutían mucho, que llegaron a pelearse físicamente y que tenía una relación secreta con el cirujano plástico Ricardo Martínez. De hecho, afirmó que la cantante quiso irse a Brasil junto a él y presentó el divorcio, pero su círculo íntimo le exigía que no lo haga para mantener su imagen pública.
Entre tantas otras cosas también comentó que Abraham le decía que estaba gorda, por eso Selena fue a ver a Ricardo y se realizó una liposucción. Esto fue algo que confirmó el propio Martínez, pero también dijo que Yolanda era quien la manipulaba y se aprovechaba de su situación. Además, en una entrevista con la periodista María Celeste Arrarás tras ser encarcelada, aseguró: “Tomé el arma y me la coloqué en la sien como amenaza de suicidio. Le dije ‘quiero que te vayas hija mía’ y no se quería ir. Entonces hice el gatillo para atrás y le repetí ‘quiero que te vayas’. La puerta estaba abierta y cuando fue a cerrarla puerta le dije ‘no cierres la puerta’, fue ahí cuando se me escapó el tiro. Me quedé en shock”.
Otra versión indica que un anillo de 52 diamantes también fue clave en la discusión entre las amigas. Según la cadena Univisión, Yolanda se lo había regalado a Selena como una muestra de cariño y la cantante lo usó en una de sus últimas sesiones fotográficas, pero luego se lo quitó, eso hizo enojar a Saldívar. Aunque no hay registro de eso en ninguna imagen, Carlos Valdez, fiscal responsable de la causa, dijo: “Si Quintanilla no se hubiese quitado el anillo, no estaríamos hablando de esto hoy”.
Selena sigue siendo recordada y conmemorada de diferentes maneras. Su prematura muerte la convirtió en un icono cultural aún más grande y su familia trata de mantener viva su esencia. Su padres, Marcela y Abraham Quintanilla, crearon la Fundación Selena, que ayuda a niños necesitados y se asocia con organizaciones locales sin fines de lucro para organizar eventos; Suzette dirige Q Productions, la empresa de entretenimiento y el estudio donde Selena grabó su música; y Chris Pérez publicó unas memorias sobre su historia de amor tituladas “To Selena, With Love” en 2013.