Estoy muy contento porque mi serie preferida de vampiros volvió y aunque la tristeza porque no veremos The Vampire Diaries es obvia, me parece que tenemos que estar alegres porque además, The Originals volvió con todo.
Pasaron 5 años desde la caída de los Mikaelson y Hope ya es una nena de seis años que por lo que dijo Hayley, está teniendo problemas con sus poderes y por el final del capítulo, ya podemos notar que será una pieza importante para la trama de este año. Igual, supongo que la semana que viene hablaremos más de ella cuando conozca a su familia, pero por ahora, sólo podemos decir eso.
New Orleans volvió a las manos de Marcel y a diferencia de los viejos tiempos, ahora la magia está permitida, así que salvo en el aniversario de la caída de los Originales, se convive en paz. Igual, lo más importante del capítulo no pasó por acá y aunque sirvió para demostrar quién está en cargo y que Nick no perdió su talento para irritar personas, fue más que nada para contarnos qué estuvo pasando.
En el final de la temporada pasada los Originales dejaron su vida en las manos de Hayley y ella se encargó de mantenerlos a salvo, a ellos y a su hija. Pero su tiempo libre se lo dedicaba a cumplir su promesa: Reunir a su familia. No fue una tarea fácil, pero cinco años es mucho tiempo y ahora, después de casi 2000 días, Freya y Elijah están despiertos.
A medida que fueron pasando las temporadas en The Originals, Hayley fue haciéndose más fiel a esta familia y cuando todo terminó hace un año, ellos la hicieron formar parte del “siempre y para siempre” cuando le dejaron su futuro en sus manos. En este episodio demostró que estaba dispuesta a todo para conseguir revivir a su familia y esa secuencia de ella en full-lobo fue bestial.
No veo la hora de ver a toda la familia reunida otra vez, me parece que antes de ir por Klaus van a tener que curar a Kol y Rebekah, pero no creo que todo eso tarde más de un episodio y estoy seguro que cuando la semana que viene, me siente a escribir el recap voy a estar hablando de lo hermosa que fue la escena en la que Niklaus le prometió su amor eterno a Hope.