Luego de un mes de espera volvió “The Flash” y si bien lo hizo con un capítulo bastante tranquilo, entendimos un par de cosas interesantes. Bah, creo que entendimos.
En este episodio conocemos a Trajectory, ella es una velocista que se ganó su velocidad haciendo trampa. Caitlin le pidió ayuda a una colega para poder solucionar los problemas de “Velocity 9”, el temas es que esta chica probó la droga y se hizo adicta.
Durante todo el capítulo la tenemos a ella cometiendo delitos que empiezan a ser más grandes con el correr de los minutos y con los delitos también crece su adicción. Esta adicción termina matándola, se vuelve tan rápida que la luz que deja pasa a ser azul y luego del cambio de velocidad, su cuerpo no aguanta más y se evapora mientras corre.
Gracias a las “vibras” de Cisco, sumado a que Jay se estaba mueriendo por la V9 y a que Zoom cuando corre es azul, suponen que Jay es el villano que tanto vienen buscando. Nosotros sabemos que no es porque vimos cómo Zoom tiró a Jay luego de llegar de Tierra 1. ¿Cuantos Jays habrá?
No pasa mucho más en este capítulo. De fondo tenemos a Iris que quiere demostrar que “The Flash” es un héroe con todas las letras y mientras tanto parece que nace algo con su nuevo jefe. Aunque las charlas con Barry son geniales y todos queremos que terminen juntos. Pero bueno, hay que esperar un poquito para eso.
Por último tenemos a Jesse que siente un amor/odio por su padre. Luego de que sea inyectada con V9 decide irse a conocer el resto del mundo, no sólo Central City. Yo creía que íbamos a tener el inicio de Jesse Quick, pero falta para que eso llegue.