Recién empieza Succession, una serie de HBO que promete mucho y con sólo dos capítulos emitidos la cadena decidió renovarla para una segunda temporada. Así que como ellos confían, nosotros también lo haremos y aunque estamos unos días atrasados, empecemos por el principio. Por lo que pudimos ver en el primer episodio de la serie podemos sacar algunas cosas rápidas y luego nos meteremos de lleno con cada una de ella. En un super pantallazo podemos decir que veremos un gran drama familiar con mucha gente egocéntrica en la que hay mucho dinero de por medio y eso siempre causará problemas porque cuando los dólares son el mayor problema, no hay sangre que valga.
Con el comienzo del episodio nos quedó muy en claro que Logan, el padre de la familia no está pasando un gran momento, se lo nota perdido y grande, eso es algo que a todos nos llega, pero cuando debemos estar a cargo de algo, hace que te plantees si seguirás o no con eso. Las cosas quedaron muy claras en los primeros minutos, él se estaría retirando de la empresa que construyó, dejando a uno de sus hijos a cargo y sabe que no es lo correcto. Entonces, durante este primer capítulo vemos que como Logan lo pone a prueba sin que Kendall se de cuenta y al ver que no pasó ninguna de esos obstáculos, se arrepintió de lo que iba a hacer y volvió a la compañía.
Algo que nos quedó muy claro después de ver “Celebration” son las personalidades de todos los hijos y vamos a empezar por Kellan que parece que será el protagonista de esta historia. Por lo que pudimos ver es muy inseguro y ataca esa inseguridad tratando de ser “divertido”, el problema es que eso no sirve en una reunión de trabajo, así que todos los ven como un nene de papá que luego de dejar las drogas se queda a cargo de la compañía porque los otros hermanos están en sus propios mundos y bueno, no queda otra. Kellan es la definición de fracasado y se ve que con las drogas no sólo perdió el respeto, sino que también a su esposa e hijos, que si bien están presentes, él no es un gran ejemplo de padre.
Después la conocimos Shiv, una mujer que hizo su propio camino y que aunque su padre la quiera otra vez en la empresa, ella está un poco resistente a eso ya que necesitaría más de lo que ya tiene para aceptar. También tenemos a Roman, el hijo que parece menor, se nota que hubo (¿y hay?) drogas en su vida, que es muy creído y que el tener dinero lo transformó en una persona detestable. Por último tenemos a Connor, el mayor de los hermanos y el único que salió corriendo de este mundo, se ve que vio la realidad y aprovechó que pudo para escapar. No quiere saber nada con la compañía y tiene su propia vida, el resto, se nota que quiere a su padre pero que se aprovechan de él porque pueden, el problema es que esto le provocó un derrame, ¿y ahora?
En estos momentos imagino que Kellan estará a cargo de la empresa, cerró un negocio con alguien que lo odia y ahora que su padre no estará dando vueltas tan seguido por ahí, va a tener una guerra dentro de su propia casa. Además, vimos que tiene cero amor por su familia y aunque quiere demostrarle a su padre que puede estar a cargo, también lo delató con la prensa para poder destruirle la credibilidad con la prensa. Por ahora lo que más me gustó de todo esto es ver cómo son los hijos y cómo es él, porque a pesar de ser millonario, se nota que tiene un poquito de alma.