Volvió Outlander, después de mucha espera una de mis series preferidas está de regreso y lo hizo de gran manera. Dentro de un mundo perfecto, me imaginaba un episodio en el que íbamos a ver el reencuentro entre Jamie y Claire pero sabemos que en el universo de las series de televisión, la espera se tiene que alargar lo más posible y aunque esto me moleste, está bien que lo hagan. Es la decisión correcta porque por lo que vimos en el último episodio de la temporada, pasaron muchos años hasta que Claire se dio cuenta que podía volver y hay muchas cosas para contar antes de verlos otra vez juntos.
Lo último que vimos de ellos dos fue la separación y un poquito más, pero después de eso Jamie se fue a la batalla sabiendo que iban a perder, tratando de morir porque nunca más vería a su esposa y no lograría ver a su bebé nacer. Entonces, no tenía sentido para él seguir viviendo. Por suerte, en el medio del campo de batalla se encontró con Jack Randall y pudieron luchar hasta que los dos cayeron. No creo que Jack haya muerto, es un personaje que vale mucho más vivo que muerto y aunque teóricamente debía morir ahí, si yo fuese guionista o el creador de los libros, lo haría sobrevivir a este encuentro. Así que esperemos que la semana que viene nos confirmen esto.
Jamie estuvo todo el episodio viendo como sus amigos iban camino a la muerte y si bien no sabe nada de Murtagh, en realidad nada el importa porque su amada ya no está. Entonces, derrotado y herido, escoses estaba esperando que llegue su turno para se fusilado pero ¿qué le decimos a la muerte? “hoy no”. Es bastante poético que por culpa de su misericordia haya conseguido lo mismo en devolución cuando era lo único que no quería, pero ahora Jamie tiene que volver a casa para vivir el resto de su vida sabiendo que nunca más la verá a Claire y tratando de entender cómo explica dónde está.


