Nafta Super se despidió a la lo grande, presentando nuevos personajes, profundizando en los que ya conocíamos y dejando un cliffanger para una muy necesaria segunda temporada.
Pudimos adentrarnos en la relación entre Corona (un psicópata Capusotto) y su sádica terapeuta nuestra versión argenta (y no fallida como la cinematográfica) del Joker y Harley Qinn. Un hombre totalmente descolocado que cree encontrar el amor y la coherencia en su terapeuta (en la piel de Luisana Lopilato.
Tendremos una escena de tortura a cargo de Corona que será un híbrido perfecto entre el mejor cine de Raimi y Tarantino, en la que nuestro sádico personaje torturará al Federico y sus compañeros con una mascara de Pomelo el gran personaje de Capusotto.Todas las referencias están cuidadosamente realizadas y las escenas se musicalizan con hits noventosos que hacen que los corazones del conurbano se emocionen como si un sábado a la noche los hubiesen dejado entrar a La Casona.
El vidrio termina cerrando esta primer entrega con la amenaza de la Zona Fantasma y la seguridad que necesitamos conocer mucho mas sobre el universo nacido de la mente de Oyola y la magnifica dirección de Nicanor Loreti
