El episodio comienza con Robert Kardashian tratando de ingresar con todos sus hijos a un exclusivo restaurant, en el cual usualmente hay mucha demora, y siendo atendidos de forma preferencial por sus dueños. Esto habilita, frente a la alegría de los menores, a una explicación sobre las causas y efectos de la “fama”. Robert explicitamente les dice “Somos Kardashian y en nuestra familia ser leales y honestos son valores más importantes que ser famosos”
The Dream team


Evidentemente la historia no le daría la razón al pobre Robert y sus hijos terminaron siendo un icono de la importancia de la fama por si misma sin demasiados méritos ni valores.

La actitud de O.J ha sido tan desprolija que Shapiro necesita trabajar con otro abogado que pueda ayudarlo a contrarrestrar la carnicería que los medios están haciendo con su cliente. Y el abogado elegido es F. Lee Bailey (interpretado por Nathan Laine) este abogado encaró la defensa de casos emblemáticos como el de Sam Sheppard que inspiró el film de 1993 “El fugitivo”.

La situación es tan complicada que F. Bailey le propone a Shapiro que contraten todos los juristas que sean necesarios para llevar adelante el caso de O.J, más aún los que públicamente hayan desacreditado al presunto asesino.Y así entra en escena Alan Dershowitz (Evan Handler) un prestigioso teórico jurídico que se suma al team, pero con la limitación de sólo intervenir en los tiempos libres de sus actividades en Harvard.

Mientras se debaten en equipo los pormenores del caso surge algo que hoy por hoy es parte fundante de cualquier evidencia: el ADN por ese entonces este método empezaba a vislumbrarse dentro de la materia probatoria penal y obviamente también lo incriminaba a O.J. Por lo que la estrategia es cuestionar la recolección de esa evidencia para invalidarla.


Pero el Dream Team no estaría completo sin un abogado de renombre y de color que pusiera especial enfásis en el tono discriminatorio de la detención de O.J . El equipo empieza a investigar a los policias que fueron parte del procedimiento para invalidar la prueba obtenida en ellos. Y así, casi como un regalo del cielo, llegan al nombre de Mark Fuhrmann un miembro de la fuerza con cierta tendencia racista. El juego se reordena y como dice el refrán “no hay mejor defensa que el ataque”

Cuando Baley, Kardashian y Shapiro plantean la estrategia de encarar el caso hacia la discriminación O.J les responde con una frase que define perfectamente “Yo no soy negro, soy O.J”.

La inclusión de Johnnie Cochram termina de definir un juego que tratará de desviar la mirada hacia la discriminación para distraerla de las contundentes pruebas en contra de O.J.