Desde el comienzo de esta temporada hay tres temas muy importantes que pasan por encima de cualquier otro. El primero y más importante para el drama de la serie, es la desconfianza que Philip, Stan o cualquiera de los espías siente por sus superiores. En este episodio, él tuvo un pequeño momento en el que dijo que no quiere que su amigo termine como Martha y aunque no sabemos si Andrea de The Walking Dead es rusa, es todo demasiado perfecto.
El segundo tema tiene que ver con la relación que Philip y Elizabeth están teniendo. Es la primera vez en años que están bien como pareja, siempre tuvieron algunos conflictos y hasta hubo desconfianza entre ellos. Pero hoy, después de cuatro temporadas los dos están completamente ciegos de amor con su pareja y lo confirmaron volviéndose a casar o haciéndolo por primera vez de verdad. Hermoso momento y me alegra que haya pasado.
El tercer tema es claramente Paige y lo que pasó en este capítulo fue excelente. Ella está casi segura de que lo que hacen sus padres es el mejor trabajo del mundo y aunque no le cuentan todo, ella está satisfecha con lo que sabe. El problema es que el Pastor Tim no está de acuerdo con eso y aunque le miente muy bien, ella sabe que él no quiere a su familia y ese es un problema enorme.
Es importante que Philip y Elizabeth le hayan preguntado a Paige si quería que ellos alejen al Pastor porque se está volviendo peligroso y ella entiende que hay que hacerlo. Entonces, en el final del capítulo les dice que sí y no solo eso, también le trae fotos de su cuaderno y van los tres juntos a revelarlas. Cuando veía las cosas que escribía el Pastor me daban un poco de ganas de matarlo porque fue muy duro, pero Paige es muy fuerte y una gran espía.
Del resto de las tramas tuvimos pocas escenas. En Rusia, la supuesta reina de la comida no parece millonaria. Los del FBI podrían interceptar algún paquete que vendrá de las tierra comunistas y Pasha la está pasando muy, pero muy mal. Veremos cómo sigue todo esto la semana que viene, pero por ahora estoy muy feliz.