Estábamos preparados para el cierre de temporada, pero no así para el fin de una de las series que supo mixturar terror gótico con referencias literarias y un exquísito manejo de la fotografía. Pero lo cierto es que Penny Dreadfull en medio de una decisión inexplicable (pero según los responsables de la cadena Showtime no intempestiva) se despidió de su público con esta tercer temporada.
Perpetual Night


Clare logra reunirse con su familia y por unos breves momentos recomponer la felicidad que tuviera otrora, sin embargo el fetido aire que trajo la conversión de Vanessa Ives termina por deteriorar de forma determinante la vida de su pequeño hijo. Tal como ella misma lo predijo “…Y entonces toda luz se acabará y el mundo vivirá entre tinieblas. El aire será pestilente para la humanidad.Y nuestros hermanos,las criaturas de la noche, emergerán y se alimentarán. Tal es nuestro poder,tal es nuestro reino…”

Pero en esta pestilencia tambien esta la esperanza de la mano de Ethan, Malcom, Victor Frankenstein y el Sr Clare quienes han conformado un equipo de rescate para Vanessa o por lo menos para su alma. A través de hipnosis logran descubrir la morada de Drácula y su ahora dama de la oscuridad Vanessa.

Nuevamente nuestra atormentada heroína se muestra con su mirada perdida, con la cara demacrada y con esos bellos rubores que amábamos ausentes. Entregada por completo a la oscuridad parece resignarse a un futuro de eterna condena.Pero Ethan no se resigna a perderla o a dejarla perderse a si misma.


Pero el alma de Vanessa ya está perdida, salvo que en un último acto ella sacrifique su vida para liberar al mundo de la oscuridad. Y así se lo propone a Ethan, explicándole que desde un comienzo esta fue su misión : salvarla de su propio infierno. Juntos y luego de darse el primer beso de amor trágico de su historia, entonan los versos del padre nuestro para darle un marco más litúrgico aún al momento.

Vanessa ha muerto, sacrificándo su vida por el bien de un mundo que poco a poco se sumergía en tinieblas. Ha dejado como eternos deudos a Ethan, Clare y Malcom que apenas saben como continuar con sus vidas, luego de su partida. El personaje de Eva Green era la fuerza motora de la narración y aún sin tener todas las respuestas, era lo suficientemente osada como para hacerse las preguntas.

Con la dirección de Paco Cabezas el cierre de Penny Dreadful no pudo ser más perfecto y aunque nos cueste despedirnos de criaturas tan maravillosas como Vanessa Ives, Ethan, Dorian Gray o Ferdinand Lyle ha sabido retirarse en su mejor momento. Las referencias a la literatura victoriana, el vestuario y las reproducciones de locaciones históricas nos brindaron un producto diferente, vivaz y con calidad cinemátográfica. Una apuesta diferente con un ritmo narrativo pausado, una verdadero producto gourmet en tiempos de tantas series fast food. Suenan fuertes rumores sobre la posibilidad de un spin off a cargo de alguno de los personajes sobrevivientes, por ahora nos queda el recuerdo agridulce de haber visto una de las mejores series de los últimos años que sin demasiadas explicaciones se fue de nuestra vida. Casi como un ser de otro mundo, casi como una deliciosa maldición.