Volvió The Americans y esta es la última temporada de la serie. Me deprime mucho esto pero por lo general cuando deciden cortar es lo mejor que puede pasar porque si bien pueden seguir inventando historias, está bueno que escriban la temporada sabiendo que esta será la última y eso significa que todo lo que se viene ahora son cierres para los personajes. Por eso, también me deprime muchísimo que lo que vemos en el primer capítulo de este último año sea a un matrimonio desgastado y hasta la posibilidad de tener que ver una versión de la serie en la que Elizabeth y Phillip luchan por diferentes cosas porque eso sería demasiado fuerte y triste como para tener que soportarlo hasta que termine, así que por favor, no lo hagan.
Entonces, en este primer episodio vimos un montón de cosas con las cuales me emocioné mucho y otras que me deprimieron montones, pero como arranqué el capítulo con este tono tritón, voy a comenzar a desarrollar los temas más deprimentes y terminaré con los más emocionantes. Igual, se podría decir que ver a Oleg y Phillip juntos por primera vez es muy emocionante pero las razones que los juntaron son tremendas. Luego del final de temporada pasado, él renunció a su trabajo y ahora dedica su vida a ser padre y vendedor, nada más, pero un día volvía a casa y se encontró con una marca para él y eso lo volvió a poner en el campo de batalla.
Lo primero que pensé cuando terminó la charla es “ellos están en un punto en el matrimonio en el que pueden hablar de estos temas” pero se ve que no. Yo creía que Elizabeth, a pesar de todo pondría a su familia primero pero desde el minuto cero de la temporada podemos ver que hoy, “su familia” es Paige. Todo ese nivel de confianza entre ellos dos que se vino construyendo en los últimos años está ahora por el piso. Ella está enojada y decepcionada, está cansada porque ahora tiene que hacer el trabajo de dos y probablemente le moleste mucho haber perdido a su compañero. Ellos no eran sólo marido y mujer, eran mucho más y ahora sólo están juntos para que nadie sospeche nada o pregunte de más y me deprime mucho.