HBO decidió adelantar la salida de Chestnut en sus plataformas de streaming y no quedar en desventaja contra el debate entre Trump–Clinton. Una elección bastante acertada por parte de la señal premium para no disminuir el entusiasmo que se generó con el episodio estreno del domingo 2 de octubre.
Chestnut

El eje narrativo cambió y ya no está contando la llegada de Teddy a Westworld (James Marsden) como un falso huésped, sino que ahora la historia se centra en William (Jimmi Simpson) y su “amigo” Logan (Ben Barnes), un huésped que desea explotar al máximo la experiencia del parque creyendo que esquiva los anzuelos narrativos que le dejan los anfitriones. Estos dos, en una serie más tradicional, hubiesen aparecido en el primer capítulo y serían los protagonistas de la historia desde el minuto uno.
William es el huésped que funciona como una especie de guía para el espectador -nunca visitó el parque- y quien ofrece el primer vistazo de cómo sucede la llegada a ese mundo construido 100% para el goce del ser humano y el calvario de los anfitriones.

Bernard (Jeffrey Wright) y Theresa (Theresa Cullen), creador de androides y una especie de manager del parque respectivamente, están involucrados en una relación que quizá tenga que ver con las intenciones de la “gerencia” que se revelaron el capítulo pasado. A su vez también hubo una escena donde Bernard dialoga a solas con Dolores (Evan Rachel Wood) quien parece mantener sus recuerdos o tener una habilidad similar. Claro, concedida por Bernard quien, luego de susurrar al padre de esta en el capítulo anterior cuando fue depositado por mal funcionamiento, comienza a revelar que esconde algunas cositas al Doctor Robert Ford (Anthony Hopkins).
Pero en el caso que Bernard no esté escondiendo nada, ¿entonces quién? Mientras intentan averiguarlo, Dolores continúa la rebelión que comenzó en el capítulo anterior y le dijo a Maeve: Estos placeres violentos tienen extremos violentos. Esta frase, sin dudas, parece una especie de catalizador para acelerar el proceso de entendimiento o raciocinio, pero también de liberación de los bloqueos en la programación de los anfitriones. Sin dudas, la venganza es un plato que se sirve frío hasta para estos seres. A partir de ahí, desde la perspectiva de Maeve Millay (Thandie Newton), entendemos mejor el sufrimiento de un anfitrión que comienza a recordar sus anteriores experiencias y cómo es el shock de despertar y enterarse de la terrible manipulación de “los creadores”.

¿En qué anda el creador supremo? En el medio del capítulo se lo vio deambulando por el parque, en una de las partes más desiertas de todo el predio y conversando con un jovencito que da toda la sensación que sea la encarnación del propio doctor dentro del parque. También demostró su poder para controlar cualquier elemento dentro del lugar como la serpiente y al propio muchacho que lo acompañaba.
En la última escena de Chestnut, Ford, junto a Bernard, vuelve al parque a mostrarle a su mano derecha cuál es el futuro inmediato de las historias que llevarán a cabo los anfitriones: la religión. Esto sucede luego de haberle negado a Sizemore, el pedante e histérico guionista, la nueva historia que había creado llamada Red River. Me gustó el homenaje al clásico de 1948 dirigido por Howard Hawks y Arthur Rosson, pero me pareció un poco burdo.

Y hasta ahora, con apenas dos capítulos, el personaje más interesante es el de Ed Harris. Aún sin un nombre para identificarlo, y más allá de su misticismo, este vaquero sigue creando historias, expandiendo las posibilidades de la serie cuando incluye a Lawrence (Clifton Collins Jr.) en su búsqueda de todavía no sabemos qué.
Todo se resume a un laberinto y su ubicación secreta que sólo Lawrence y su familia tenían conocimiento. Aquí tenemos otro gran homenaje a los spaghetti westerns de Sergio Leone cuando cuando el personaje de Clint Eastwood, oh casualidad sin nombre, arrastra con una cuerda a Tuco Ramirez (Eli Wallach) en El Bueno, El Malo y El Feo (1966).
Y para cerrar este artículo, me quedo con la frase que Ed Harris le deja a Lawrence antes de matar a su familia: hace 30 años que vengo aquí. En cierta manera, yo nací aquí. ¿Es Ed Harris un anfitrión que pudo continuar su vida como un humano?
