Se dio el encuentro esperado entre Ecbert y Ragnar. Ambos reyes de diferentes culturas pero que comparten la ambición de poder y el cuestionamiento hacia sus dioses se volvieron a ver las caras para resolver una cuenta pendiente.
Pero… ¿se dio lo que esperábamos?
Se entregó
Ragnar y Ivar se entregaron ante el ejercito de Wessex para poder hacer contacto con Ecbert. Luego de ser castigado mientras su hijo miraba, Ragnar es enjaulado como una medida de seguridad para que lo visite el Rey Ecbert. Mientras tanto, Ivar sólo espera mientas obedece las lecciones de su padre.
Finalmente los reyes se encuentra para resolver una vieja riña, una deuda pendiente que Ragnar desea solucionar para conseguir el perdón de su pueblo, o por lo menos eso creíamos antes de la importante conversación que tuvieron estos dos cuando el vikingo fue liberado. Entre excusas (por qué Ecbert masacró a su pueblo) y grandes recuerdos (ambos amaban a Athelstan) por fin llegó el momento de confesarse la verdad.
Las complicaciones en Kattegat
Luego de que Lagertha invada la ciudad gobernada por Bjorn y Aslaug, esta última se rinde ante la fuerza de choque de la ex esposa de Ragnar. La disciplina de sus guerreras, la lealtad ante la condesa y la fuerza de espíritu que posee la propia Lagherta esta vez pudieron contra la brujería de Aslaug quien se rinde con una sola petición: que la dejen escapar sin impedimentos para que sus hijos no busquen venganza.
Pese a que primero había accedido, luego la ahora mandamás de Kattegat le asiste una flecha por la espalda en respuesta a todo el mal ocasionado por ella durante estos años.
Ubbe y Sigurd (no) responden
Cuando estos dos son liberados, inmediatamente se enteran de la situación y van en busca de Lagertha. Esta les explica por qué no arremetió contra ellos y se filtra su amor hacia Ragnar. Pese a las explicaciones pertinentes, Lagertha es atacada por Ubbe quien no llega ni siquiera a hacerle un rasguño debido a que tiene una enorme cantidad de guardias cerca.
Una vez prisioneros, Sigurd le confiesa a Ubbe que nunca quiso del todo a la madre porque ella sólo amaba a Ivar y a Harbard, el dios que la venía a visitar seguido. Una vez dormidos, y ya con algunas horas de prisioneros, Astrid los visita para advertirles que si le hacen algo a su madre, se las verán con ella.
La verdad
Sin novedades de Rollo y Bjorn, Ragnar y Ecbert tienen esa maldita charla donde se revelan los verdaderos intereses del vikingo. Este le pide que lo mate ya que Ragnar hace un tiempo que no tolera su propia existencia. Pero Ecbert le confiesa que no puede matarlo, que no podría nunca por el cariño y la adoración que se tienen. En el medio de toda esta conversación aparece el hijo de Athelstan y Ragnar lo siente más que el encuentro con su propia sangre.-
Antes de terminar el capítulo, Ragnar le acerca un nuevo plan a Ecbert que consta en entregarse así mismo mediante el rey de Wessex al rey Aelle para que lo maté, y luego soltar a Ivar para que este regrese con sus hermanos a vengar a su padre.
El adelanto del próximo capítulo lo dice todo.