Mercy

Alexander Ludwig, el actor que interpreta a Bjorn, se consolida en este capítulo como el heredero del trono, la nueva gran atracción de Vikings. ¿Para que se prepara su personaje? ¿Qué es lo que busca allá, en el medio de la nada?

Esto es lo nuevo que se puede apreciar en este tercer capítulo de la cuarta temporada. Lo que parecía una simple excusa para quitar personajes de las líneas principales, se volvió una historia sólida. ¡Bien por Bjorn!

Por otro lado, se revela el verdadero enemigo de la temporada.

Similar a una relación de pareja, las idas y vueltas entre Ragnar y Floki parecen interminables. Luego del calvario que sufrió Helga con la muerte y el entierro de su hija, todavía su hombre se encuentra castigado en una cueva sufriendo la gota, una de las peores torturas conocidas. Pero una ayuda mística, el difunto Athelstan, le sugiere piedad a Ragnar. Este obedece y toma la decisión de liberar a su ex-amigo del castigo al que fue sometido.

¿Será que Floki finalmente cumplió con su castigo con la perdida de su hija? ¿Qué pasará con él ahora? ¿Estuvo bien Ragnar en liberarlo? Cuantas preguntas para sostener durante una semana en la cabeza.

Como mencioné antes, el verdadero enemigo de la temporada se está revelando. No por el potencial, sino porque es alguien de adentro: el conde Kalf. Este profesó su amor por Ladgerda, y el hecho de que ella permanezca en silencio no fue una señal de aceptación. Esto más la presión de Erlendur, hijo del difunto Rey Horik, por matar a la familia de Lothbrok, convierte al Conde Kalf en un rival poderoso intelectualmente. Un rival digno de Ragnar.

Debo confesar que me encanta que estos dos villanos están jugando a ganarse la confianza de Ladgerta y Ragnar para luego traicionarlos, pero primero se mueven desde las sombras y envían a un berserker a eliminar a Borj quien se encuentra solo e ¿indefenso? Claro que no. Por lo que se pudo ver en el capítulo, un berserker es más despiadado y rudo que un vikingo. Sinceramente, no creo que sea enemigo de Bjorn.

En París, Rollo sigue haciendo el ridículo y da un poco de pena. Es humillado por Gisla adelante de la nobleza en medio de una comida. La forma en que la princesa Gisla mira a su marido no deja de divertir y de generar empatía con el hermano de Ragnar. Luego de una escena escandalosa, la princesa le pide el divorcio a su padre, acto que enfurece a Rollo y pone en peligro su estadía en París.

A esto me refería en el artículo de la semana pasada: ahora son muchas las historias que fueron creciendo y que tomaron interés. En Wessex, por ejemplo, el nuevo maestro de Judith le cuenta los detalles de la incursión en París ya que ella insistió en saber la historia. El verdadero interés de ella en esos acontecimientos es conocer alguna noticia del querido y añorado Athelstan. Todo lo que se enteró, se lo informó rápidamente a Ecbert.

¿Prudencio llegará a convertirse en un Athelstan? ¿Se ganará el cariño de Ecbert? No creo que suceda ninguna de las dos cosas. Athelstan y Prudencio son dos personajes muy diferentes, pero la curiosidad por el arco argumental del nuevo monje es bastante fuerte.

De nuevo en Kattegat, Ragnar le cuenta una historia a sus hijos, la del barquero y Odín. La reacción de Aslaug no tiene precio ya que se siente tocada por la historia narrada del padre de sus hijos. Es obvio que la tensa relación entre ASlaug y Ragnar no es mejor que la de Frank Underwood y Claire de House of Cards.

De todas formas, va a ser interesante cuando el hombre misterioso, ese que estuvo con Aslaug, vuelva a Kattegat y se encuentre cara a cara con Ragnar. ¿Será verdaderamente un dios?

Entre las dos mejores escenas del capítulo se encuentra claramente la de Bjorn y el encuentro con el oso pardo. Sin tecnología CGI para recrear al animal y un buen adiestrador de bestias, la escena está bien filmada más allá de que fue difícil de creerse el enfrentamiento. Aún así, Bjorn ha probado su coraje y se ha fortalecido.

La otra gran escena, la mejor de lo que va de la cuarta, es la del fantasma de Athelstan. Ragnar y Ecbert recibieron la visita de su viejo amigo y se sintió genial. Athelstan fue un personaje clave en el progreso de los personajes y las aventuras que los llevo a conquistar nuevas tierras. Se lo extraña. En la aparición, un momento verdaderamente intenso, Ragnar recibe un pedido de piedad por parte del monje y Ecbert la señal de que el verdadero amor de su nuera estaba muerto. El montaje de la escena es exquisito; las sensación de ambos líderes al toparse con un verdadero fantasma no resulta intimidante sino una sensación de paz y alivio que los dos necesitaban.

¿Bjorn va camino a adueñarse del protagonismo de la serie? ¿Ragnar habrá tomado la decisión correcta al liberar a Floki? ¿Qué va a pasar con Rollo? Muchas son las intrigas que van quedando capítulo a capítulo y parece conducirnos a un remolino de conflictos que están a nada de estallar.

Spoiler Show #18