Muchos son los frentes que deberemos seguir esta temporada. Así fue lo que se planteo en el primer capítulo de la cuarta temporada de Vikings. No conformes con eso, los guionistas nos agregan un escenario más y dos nuevos conflictos en tierra de Wessex. En la historia principal, Ragnar y Floki siguen en desacuerdo y la mujer de este último decide rescatar a su marido; Rollo, lejos de sus convicciones, realiza grandes esfuerzos y cambios de look para ganarse a su nueva esposa, la princesa Gisla. Por otro lado, quien seguro nos dará grandes satisfacciones es la historia del gran Bjorn y sus habilidades de supervivencia. Un capítulo tibio, que sigue exhibiendo todos las historias que nos tendrán al borde de la silla, pero más adelante.
Kill The Queen

El Rey Ecbert encarga la tarea de su hijo, Aethelwulf, de rescatar a la reina Kwenthrith de Marcia, ya que fue capturada junto a su hijo por los nobles de s reino. Eso le deja el camino libre al rey para volver a conquistar a su nuera. Un gran tipo Ecbert, gran amigo, gran socio, gran padre. No nos imaginamos como enemigo. Puf
Lo que sí es admirable del rey es la experiencia política para manejar todo tipo de situaciones, incluso un coqueteo con mujeres. Así como él reveló su verdadera cara la temporada pasada cuando en secreto arregló la masacre de los colonos vikingos y la detención de sus menos nobles fieles en una sola orden, a lo Michael Corleaone en El Padrino.
Pero a Ecbert le salieron mal las cosas en Mercia. La Reina Kwenthrith ha sido detenido por los nobles rebeldes allí y así embarrando los planes de Ecbert para unir Inglaterra bajo su gobierno. Él envía a su hijo, el fiel Aethelwulf, para rescatar a la reina de una torre donde está recluida con su hijo. Espero que hayan llegando hasta aquí con la recapitulación porque debo reconocer la mejora de los combates temporada a temporada. Cada vez se vuelven mejor, tanto a nivel coreográfico como en intensidad emocional.
Mientras Aethelwulf está ausente, su esposa Judith trata de liberarse de su papel como amante de Ecbert, con lo cual él le ofrece una jaula más grande llamada “libertad”. ¿Qué negocia? Un monje que le enseñe a pintar los textos sagrados, algo que el monje se niega a hacer hasta que es presionado por el obispo y el propio rey.
Como mencioné antes, el allanamiento de la torre es la primera gran batalla de la temporada (sin contar con las dos matanzas de la semana pasada que apenas cuenta). No tiene caso que cuenta como se desarrolla porque es estrictamente disfrutable.
De vuelta en París, Rollo se encuentra con una gran complicación: conquistar a su esposa. No importa que se convierta en un gran consejero de guerra para prevenir las futuras invasiones vikingas. No importa el cambio de vestuario, el corte de cabellera ni el nuevo aroma, nada satisface a su caprichosa esposa. Pero la conexión con el espectador sigue intacta. Pese a la traición de la semana pasada y, de una vez por todas, convertirse en el némesis de Ragnar, Rollo sigue siendo uno de los personajes más humanos y carismáticos de la serie.
Por el lado del Conde Odo, el desprecio a su señor, por cobarde, parece brotar por cada poro de su piel y ya no se guarda sus sentimientos. Tanto así que se lo comunica a Teresa, su amante. Esta vez, luego de cumplir su rol de esclava sexual, la vemos con su verdadero amante, Roland, quien cura las heridas que le dejó el desagradable Conde. Estos par de tortolitos, revelan sus verdaderas intenciones: están trabajando contra el conde. Me generó mucha curiosidad por ver lo que sucede en la corte de Carlos, sobre todo ahora que Rollo es parte de ella, pero en este momento no hay casi demasiadas escenas ni tiempo de desarrollo como para elaborar una teoría consistente.

De nuevo en Kattegat, el rey Ragnar intenta recuperarse mientras Floki le sigue dando dolores de cabeza. Él quiere que su ex amigo admita que le quitó la vida a Athelstan, el visionario sacerdote, pero el egoísmo y la locura del traidor Floki no le permite ceder. Tras un breve intento de huida, este es capturada por un grupo de vikingos encabezados por Uber, uno de los jóvenes hijos de Ragnar.
Al mismo tiempo, el Rey demuestra su honestidad y respeto a Helga, y le acerca alimentos para ella y su pequeña hija. Eso no alcanzó y la pequeña aparece muerta al final del capítulo. Una enfermedad se llevó a la pequeña que es enterrada con la ayuda del soberano de Kattegat. ¿Se ha enterado ya Floki de esto? No lo sabemos, pero el castigo que recibe queda en evidencia en el final del episodio: es expuesto a tipo de crucifixión, atado precariamente de pie sobre una roca en una cueva y con los brazos extendidos. ¿Será un castigo inspirado en las lecciones de Athelstan? Llegó el momento de pagar sus deudas y déjenme decirles que lo disfruté.
La fractura entre Ragnar y Floki tiene grandes consecuencias. Una de ellas es la posición de Aslaug frente a la decisión de su esposo de castigar a Floki: “¿Qué fue tan malo?”, le preguntó y agregó: “Todo lo que hizo fue matar a un cristiano, ¿por qué debería ser castigado?”. Él la golpea dos veces, con fuerza, haciéndola caer. “No se trata de los cristianos o la fe, se trata de la lealtad y la confianza”, le grita. Mientras ella se levanta, él agrega: “Algo que no puedes entender.” ¿Será que el nombre del capítulo no es por lo sucedido en Mercia, sino aquí, en Kattegat?
Antes de finalizar, en pequeños fragmentos del episodio, se lo vio a Bjorn intentado sobrevivir en el duro invierno. Nieve, viento, y frio acechan al primogénito de Ragnar, pero hay una curiosidad. ¿Qué pasó con el enfrentamiento del oso? ¿Sucedió o no? ¿Sucederá en el capítulo siguiente? Mejor, ya tenemos demasiado con la aberración de El Renacido.
Un poderoso episodio, lleno de tragedia, traición y una gran secuencia combate. Pero solo es el principio de una gran temporada de 20 capítulo que tiene mucho por contar y sangre, mucha sangre por derramar.