Episodio 5

Humillando a su contrincante con altura y sin demasiado esfuerzo, Delaney sale ileso del duelo que nos había dejado en suspenso la semana anterior: el héroe no podía morir, y salió airoso del enfrentamiento.

Delaney no sólo se salva por su buena performance como duelista, sino porque la compañía tiene tanto miedo de que muera y le deje las tierras a los norteamericanos que, de alguna manera siniestra, puso balas vacías en el arma de su cuñado y contrincante, quien sintiéndose avergonzado por su fracaso, vuelve a casa a descargar sus frustraciones maltratando a su esposa, a tal punto que hacia el final de este capítulo lleva a un sacerdote a la casa quien le realiza a la pobre Zilpha un violento exorcismo, que lejos de ahuyentarle la maldad, la llena de odio hacia su esposo.

Ya acostumbrado a que unos cuantos se lo quieran cargar, Delaney vuelve a sus asuntos como si no hubiera pasado nada. 

Una vez descubierto el robo en los galpones de la compañía, los soldados se despliegan por toda la ciudad aún sin saber quién es el culpable. Delaney sólo es un sospechoso más, pero los soldados revisan su casa. Por supuesto no encuentran nada, ya que como siempre todo ha sido bien calculado, y sin dejar rastro. Aún así Lorna y Winter, las únicas dos mujeres que parecen sentir afecto por él, temen que lo descubran y lo cuelguen.

Para vigilar cómo va el negocio de la pólvora Delaney visita al químico y le consigue un nuevo ayudante: el pequeño que aun no sabemos si es su hermano o su hijo.

A pesar de que hace un par de escenas fue capaz de cortarle un dedo a quien intentó traicionarlo -sólo para darle una lección al resto de sus futuros marineros-, en la escena final Delaney abre el baúl que Lorna le trae con las pertenencias de su padre, y luego de quemar las cartas que este le dejo, como si fueran papeles sin importancia, Delaney se quiebra y llora al relatarle a Lorna cómo su padre compro a su madre a una tribu nativa norteamericana y la internó en un manicomio cuando se dio cuenta que ella no podía ser la señora que el pretendía.

Luego de secarse las lágrimas, que no fueron muchas, Delaney finalmente encuentra en el baúl lo que buscaba: el papel que demuestra que Nootka fue adquirida por un acuerdo comercial y no por la fuerza; así que a pesar de haber sido capaz de sensibilizarse un poco, James se endurece nuevamente, ahora que ya tiene más pruebas y fundamentos para defender lo suyo y hundir a sus enemigos.

Spoiler Show #18