Este episodio comienza con una pareja, Phil Evans y su mujer, quienes son atacados por una persona con cabeza de conejo de peluche.
Sam y Dean siguen sin obtener datos sobre la Oscuridad. Castiel logró desenterrar de Gaza textos pre bíblicos pero siguen sin obtener información de lo que se enfrentan. Mientras discuten si las visiones de Sam se relacionan con Dios suena el teléfono de Dean. Donna: la Sheriff con quien cazaron vampiros la temporada anterior les pide ayuda para resolver el caso del conejo de peluche asesino.
A raíz de esta llamada los hermanos emprenden viaje a Minnesota donde vuelven a reencontrarse con la Sheriff.
La persona que asesinó a Phil Evans se encuentra en prisión: aparenta ser un joven cuya cabeza de conejo de felpa no puede ser extraída.
Intentan interrogarlo sin tener éxito pero descubren que no hay presencias demoníacas. Logran contactar a su novia quien afirma que desde que se puso ese disfraz él estaba extraño. Los hermanos deciden ir a investigar pero luego de un altercado en el trasladado el criminal afelpado termina siendo asesinado.
Pero los asesinatos no terminan: durante el entrenamiento que están llevando a cabo Stan Hincky con Bruck Buckner un arlequín aparece en el gimnasio queriendo asesinar al entrenador, pero es salvado por el adolescente Bruck, aunque queda en coma. Cuando le disparan con sal, la chica queda desposeída del disfraz, lo que le da la pauta que se están enfrentando a un espíritu vengativo.
En este momento ya tienen un dato y deben conseguir el origen de esos disfraces. Ahí llegan a Rita Jonhson quien había donado toda esa vestimenta luego que su hermano, Chester, el dueño de los disfraces, se suicidara. Niega todo tipo de conexión con la víctima, pero los hermanos deciden seguir investigando. Dean va interrogar a la viuda de Evans y Sam va al hospital a ver a Stan quien es asesinado por un payaso con quien se encuentra en el ascensor.
La viuda de Phil les revela la conexión de Chester con los dos muertos: ellos lo habían acusado de propasarse con sus hijos. Por eso vuelven a hablar con su hermana, quien le revela la verdad. Paralelamente Donna logra rastrear todos los disfraces y los quemaron. Pero faltaba uno, la cabeza de ciervo que estaba bajo el poder de Max, el sobrino de Chester (quienes eran muy apegados). Esto lleva a una lucha con el fantasma a quien logran vencer.
Luego de despedirse de Donna en el regreso a casa Sam le repite a su hermano que él seguirá hablando con Dios ya que quiere entender las visiones que está teniendo, y le revela a su hermano que él ve la jaula de Lucifer y plantea quizás ahí esté la respuesta. Pero Dean se niega a que Sam vuelva a ir: sería un suicidio volver a eso.