Heaven Sent

Creo que éste ha sido el capítulo más extraño que he visto de Doctor Who hasta ahora.

Vamos por partes. El Doctor se la pasó prácticamente solo todo el capítulo. Sí, el monstruo del castillo, las moscas y la “presencia” de Clara en la TARDIS/mente, no cuentan.

El capítulo comienza (o parece comenzar) con el Doctor apareciendo en una cápsula de teltransportación a la cual fue enviado por Ashildr/Me/Mayor Me, por medio de un brazalete que le colocó tras tenderle una trampa.

El Doctor sale de la cápsula triste y enfadado por la muerte de Clara. Lanza amenazas contra sus captores invisibles. Una brillante actuación para dar sus amenazas en un corto pero gran monólogo.

Antes de que el Doctor encuentre a alguien para descargar su furia, debe averiguar dónde se encuentra. Parece una tosse desolada, casa embrujada, una cámara de tortura o un rompecabezas. Las paredes de éste extraño castillo se mueven. cada piso gira en una dirección. Y los más enloquecedor de éste tenebroso lugar, es que el Doctor no está solo.

Cuando el Doctor era tan solo un niño, vio a una mujer muerta, envuelta en lienzos y velos, rodeada de moscas. Esta imagen lo dejó marcado para siempre. Tanto que en éste momento se materializó y quiere matarlo.

El Doctor logra detener al monstruo reconociendo que tiene miedo a morir. ¿Cómo? al decirlo en voz alta, de alguna manera, sus palabras dejan estático al Velo y logra escapar.

Pero un poco más tarde, nuevamente lo sorprende en una habitación algo tétrica con una pintura vieja con el rostro de Clara. EL Velo se sigue acercando al Doctor, y aunque no sabe a ciencia cierta qué le sucederá si lo toca, sospecha que puede causarle la muerte.

Así que en un intento por escapar, hace algo realmente estúpido, se lanza por la ventana al vacío. ¿A su muerte?

Siguiente acto. Entra a la TARDIS y le cuenta a Clara cómo hizo para escapar. ¿Cómo?

La TARDIS representa la mente del Doctor y un lugar de paz donde organizar sus pensamientos. Y la presencia de Clara, pues es el apoyo que necesita de su acompañante. En esta ocasión funciona como un pizarrón donde cuestiona los movimientos e ideas del Doctor para canalizar las respuestas que busca.

Y sí que necesita la ayuda, tras haber brincado por la ventana, debe pensar lo más rápido, para evitar morir antes de que se estrelle contra el suelo.

Mientras cae, evalúa todo lo que recuerda y tras unas deducciones estilo Sherlock Holmes, de acuerdo con el aroma salado ene l ambiente, el impacto del banco que arrojó por la ventana antes de arrojarse él. Llega a la solución de cuándo extender exactamente sus brazos para clavarse en el agua la cual espera al final de su caída.

Al llegar al agua hay una total evidencia de los cuerpos que estuvieron antes que él. En el fondo del agua hay montañas de cráneos.

El Doctor logra subir a la superficie y subir nuevamente a la torre. Pero no pasa mucho tiempo cuando el Velo ya lo está acorralando de nuevo. Esta situación lo lleva de nuevo a su lugar de paz, la TARDIS, para consultar con Clara.

En esta ocasión trata de averiguar cómo es que hizo para detener al monstruo la primera vez admitiendo que sentía miedo. Clara, a través de la pizarra le da pistas para hacerle saber que la verdad es la clave.

Pero el Doctor sabe que es algo más que reconocer que siente miedo. El Velo quiere algo más, no solamente la verdad. Quiere una confesión, algo que no le ha dicho a nadie antes. Eso e lo que hace que se detenga. Y de esa manera es que logra controlarlo.

Una vez, admite que no dejó su hogar en Gallifey por aburrimiento como siempre asegura, lo dejó por miedo. En otra ocasión le dice al Velo que de la profecía del híbrido Dalek-Time Lord.

Así continua por siglos, repitiendo sus pasos, escapando del Velo justo lo necesario para descansar, comer y llevar su duelo por unos momentos para escapar de nuevo.

Esto es hasta que encuentra una salida. que es atravesando un muro de 6 metros de profundidad y 400 veces más fuerte que el diamante. Esta pared por un momento se alcanza a leer “Hogar.” Pero el hogar está tras ese muro, y es un callejón sin salida con el Velo acechándolo justo a sus espaldas, sin oportunidad de escapar.

El Doctor regresa a su Mente TARDIS y le dice a Clara que que está listo para darse por vencido, porque sin importar lo que haga, hay una cosa que permanecerá igual, ella ya no estará.

CLara le dice, de frente, porque sólo habíamos visto su espalda, que él no es la única persona que ha perdido a alguien, que esa es la historia de todos y debe superarlo.

En ese momento, el Doctor se da cuenta que para ganar, debe perder.

Tras lanzar un par de golpes, que parecen inútiles, contra el muro, el Velo lo alcanza, le pone sus horribles manos en el rostro. La muerte del Doctor es lenta pero inevitable. Es tan lenta que tiene tiempo de arrastrarse de vuelta a la habitación del teletransportador y echarlo a andar.

La habitación del teletransportador se reinicia, así que su esencia está aún viva y completa en el sistema, como si hubiera una copia original en el disco duro de la máquina, lista para se traída de vuelta. Y de vuelta. Y de vuelta.

De hecho, lo que hemos visto, es el ciclo ya en proceso. Una versión del Doctor muere mientras una nueva llega y revivie todo de nuevo, con todo y los golpes al muro. Y esa versión muere, para traer a la nueva. Y así es como sucede billones de veces, tantas como para llenar el fondo del océano de cráneos, con su cráneo.

Hasta que por fin, ese muro grueso, duro e impenetrable se rompe.

Se abre un portal, el Velo se desintegra.

El Doctor cruza el portal.

Y lo que está al otro lado del portal es la verdadera revelación.

¡Es Gallifrey!

Spoiler Show #18