Después de haber finalizado el rodaje de What Ever Happened to Baby Jane?, la industria cinematográfica de Hollywood comienza a especular sobre el fracaso que pueda ser. Estos rumores afectan a Joan Crawford y a Bette Davis, quienes se confrontan con no contar con más propuestas de trabajo después de haber rodado juntas.

Pero no sólo para ellas es difícil la situación, también para Robert Aldrich quién está nervioso y no está seguro que su película vaya a ser un éxito, y aunque Pauline Jameson (Alison Wright), su asistente lo anima, él sigue dudando de ello. Pero como Pauline confía que la cinta triunfara, sabe que es una estupenda oportunidad de poner en marcha sus planes, así que busca a Joan para presentarle un guión escrito por ella y el cual también quiere dirigir.
En la noche del preestreno, donde Bob busca medir la respuesta del público, aparece Joan disimuladamente para ver el corte final y conocer de primera mano el veredicto de la audiencia, quién la ovaciona y recibe con gusto el proyecto de las grandes divas del cine.

Después del triunfo del preestreno, Bob está seguro que su película es un éxito y comienza a percibirlo después de estrenarla oficialmente con las 400 salas que Jack Warner le había prometido. La gente hace colas para verla y la crítica la recibe positivamente, lo cual pone feliz a todos, menos a Joan, quién está afligida de que su actuación no este siendo alabada como ella lo pensaba.
Esa tristeza la hace rechazar groseramente el ofrecimiento de Pauline y mejor busca refugiarse en el alcohol, además de no realizar el tour de promoción, previo a la ceremonia del Oscar, el cual impulsaría nominaciones para ella, para su coprotagonista y para la película misma. Por su parte, Bette aprovecha el éxito de la película y de los positivos comentarios hacia su trabajo, y le pone gran empeño a la gira de prensa.


