El capítulo de esta semana se basó completamente en la figura de Morgan y su pasado. Todas las dudas que se generaron en torno a Glenn y su suerte deberán esperar hasta la semana próxima para ser evacuadas porque este capítulo totalmente atemporal ha sido el elegido por los showrunners para esta semana
Lo cierto es que seremos testigos del entrenamiento al que es sometido Morgan por parte de Eastman un pacífico quesero que tratará de adoctrinarlo en la resistencia no violenta.
A pesar de que Morgan en mas de una oportunidad trató de doblegar a Eastman este siempre se mostró decidido a adoctrinarlo sobre principios emanados de la doctrina del Aikido, instruyéndolo incluso sobre como dar sepultura a los zombies que matára.
Esto tambien es un cambio radical dentro de la postura de la serie sobre los cuerpos de los zombies que claramente son tratados como cosas y nunca siquiera se trató el tema de la sepultura de los mismos y mucho menos su identidad.
Eastman es el primer personaje que humaniza a los walkers, aunque a efectos prácticos esto no sirva demasiado.Al momento de sepultarlos busca sus identificaciones y les coloca nombres a sus lápidas. Los dota de identidad un elemento que hasta ahora había sido inexplorado en la serie para los walkers una vez muertos
El capítulo funciona como un parate dentro del ritmo vertiginoso al cual nos tenía acostumbrado esta nueva temporada, un espacio donde cuestionarnos la locura a lo que este tipo de situaciones llevan a nuestros protagonistas.
Gran parte del capítulo nos muestra a Morgan encerrado tratando de escapar hasta que finalmente vemos que la puerta de la celda que lo contiene esta abierta. Todo un símbolo de como muchas veces terminamos siendo nuestros propios enemigos, nuestros propios captores.
Eastman a pesar de tener miles de razones para matar a Morgan no lo hizo, no tomó el camino más facil y esa es la moraleja que tuvo que aprender el segundo en manos del primero. Hablaron y compartieron sus dolores y en cierta forma Eastman a partir del dialogo sobre sus perdidas intento cerrar el circulo que se había perdido a través de la perdida de sus seres queridos.
Porque sin lugar a dudas este tipo de situaciones siempre plantea como eje lateral las diversas formas de enfrentar el luto que traen las muertes violentas y en este aspecto Eastman trata de sacar lo mejor de esa tristeza tratándo de convertirla en algo útil.
Gran episodio que nos dió el espacio suficiente para pensar en la humanidad de los protagonistas de este relato que de tanto estar sometidos a los designios de los zombies en muchas ocasiones parecen ser parte de ese universo insensible y violento

Eastman brinda un concepto de vida totalmente diferente para Morgan donde la vida es valiosa y sacar la vida de otro ser debe ser la última opción, aun en tiempo de extrema supervivencia. Este encuentro de Morgan lo entrena tanto desde lo físico como desde lo mental para que se convierta en el guerrero que es y aprenda a controlar sus impulsos de una forma que le permita distanciarse de las emociones mas primitivas.

