The city whose name must not be spoken

No todos están contentos con el cambio de setlist de Staton-House. Lo primero que vemos en el episodio es a Rick, el bajista, bastante pasado de alcohol mientras despotrica contra Kelly Ann. Sus quejas están relacionadas con tocar temas a los que no están habituados, como “Jeanine”, porque, después de todo, Rick aclara que esta canción habla de la mujer que le rompió el corazón a Christopher.

Luego de este recital, es el primer día libre de la banda y el equipo (al fin). Todos tienen planes: Bill y Shelli van a conocer el cementerio de Louisville; Donna y Wes van a comer papas fritas; Kelly Ann todavía no está segura. Pero claro, nada puede salir como lo esperamos.

En el micro, mientras todos discuten qué van a hacer con el tiempo libre, Reg se sube para hacerle una consulta a Gooch, el conductor, sobre su ruta: ¿no deberían ir por Cincinnati para llegar más rápido a St. Louis? Paren todo. Reg nombró al estado que empieza con C y es en Ohio. El equipo se alarma. Reg acaba de maldecir al micro y al tour. Porque pareciera que “Cincinnati” es para los roadies lo que “Voldemort” es para los magos.

Que no cunda el pánico, hay forma de revertir la maldición. Algo que involucra 100 millas para adelante con el micro, huevos y globos. Nadie recuerda muy bien, entonces Kelly Ann recurre al gurú del equipo: Phil. El ex líder le dice a la joven que deben romper 11 huevos, soltar 11 globos y cantar una canción de The Who, luego de manejar las 100 millas.

La maldición era real: Rick desapareció. Así que Shelli y Bill le dicen adiós a sus respectivos planes para empezar a buscar al bajista. Primera parada: un club de strip tease, por supuesto, en donde Bill conoce a todos, pero el desaparecido no está ahí.

De vuelta en el micro maldito, Reg se acerca a Gooch. Por fin nos enteramos de qué se trata toda esta maldición: The Who estaba en una prueba de sonido tarde, y el público pensó que se perdían el show; 700 personas, dos puertas, nada de seguridad; hubo una estampida y murieron 11 personas, 11 amantes de la música, como dice Gooch, en la ciudad con C. El conductor le explica a Reg: “Los honramos y recordamos al no decir dónde murieron, pero sí lo decimos, transformamos la maldición en una bendición”.

100 millas después, los roadies llegan a una suerte de campo. Wes y Milo están en busca de globos y aparecen frente a una casa que tiene siete globos colgados afuera, así que, ¿de dónde van a salir los otros cuatro? Del bolsillo de Milo, sus preservativos tienen que funcionar. Reg y Kelly Ann son los encargados de los huevos, y también encuentran un hogar, pero nadie contesta la puerta, así que deciden entrar, robar 11 huevos de la heladera, y listo.

En el camino de vuelta, Kelly Ann y Reg comparten un momento de tensión sexual. Ella, luego de que Donna le dijera que era su culpa la maldición porque Reg fue al autobús a verla a ella con alguna excusa, le dice al asesor financiero que no puede entrar como si nada. Pero él la para para aclararle que no suele involucrarse sentimentalmente con nadie, y ella dice que le pasa igual. ¿Es el comienzo de una nueva (y extraña) relación?

Que empiece el fin de la maldición, entonces. El equipo forma un círculo con Jim James (no se entiende de dónde salió) y todos agarran un huevo para tirarlo al suelo y romperlo, y sueltan los globos, mientras el músico regala una versión acústica de “They are all in love”, de The Who. Por supuesto, esta es la canción del día. Cuando la ceremonia termina, se larga una lluvia que ayuda a Milo a pensar dónde está Rick, y los llama a Bill y Shelli para decirles.

El manager y la productora del tour se encaminan de vuelta al club de strip tease y se dirigen a una habitación particular. Bill y Shelli entran y, en la cama, está Rick (¡vivo!) envuelto en los brazos de… Natalie Shin, la acosadora. Lo último que vemos es una toma del campo en donde se realizó la ceremonia y notamos que uno de los huevos no se rompió. ¿Seguirán las malas noticias para Staton-House?

Spoiler Show #18