Pixar sabe perfectamente dónde duele, y si algo dejaron claro los primeros 45 minutos de Toy Story 5 es que esta nueva entrega no llega para justificar una secuela más, sino para abrir una herida que muchos creíamos cerrada, la de crecer, dejar atrás los juguetes y aceptar que, a veces, también abandonamos una parte de nosotros mismos en el proceso.
Spoiler tuvo oportunidad de ver en México 45 minutos de footage de la película, seguidos por una sesión de preguntas y respuestas con Andrew Stanton, director y escritor de la cinta, y Lindsey Collins, productora ejecutiva.
La elección del país no fue casual, ya que durante el encuentro, ambos talentos dejaron claro que iniciar aquí tenía todo el sentido del mundo por el cariño que México le tiene a Toy Story y por la fuerza de sus fans. Y al ver la reacción de la sala, entre risas, silencios nostálgicos y emoción genuina, era difícil discutirles.
Jessie toma el centro emocional de la historia
Lo primero que sorprende de los primeros 45 minutos de Toy Story 5 es que, esta vez, Jessie no se siente como personaje secundario con buenos momentos. Se siente como el corazón de la película.
La historia recupera su herida más profunda, el abandono de Emily, ese recuerdo que en Toy Story 2 nos rompió con una canción y que, décadas después, todavía no parece haber cerrado del todo ni para ella ni para nosotros.
Aquí Jessie carga con ese miedo de una manera más adulta, más consciente y más dolorosa. No quiere volver a ser dejada atrás, pero tampoco quiere que sus amigos pasen por eso.
Su conflicto no nace de la aventura, sino de una memoria emocional que Pixar entiende demasiado bien, los juguetes no sólo tienen miedo de perder a sus niños; tienen miedo de dejar de significar algo.
Y ahí es donde Toy Story 5 empieza a justificar su existencia. Después de una cuarta entrega que para muchos dejó una sensación amarga o incluso innecesaria, esta nueva película parece regresar a una pregunta esencial, ¿qué ocurre con los juguetes cuando el juego deja de ser el centro de la infancia?
La tecnología como nuevo villano silencioso
El otro gran eje de los primeros 45 minutos de Toy Story 5 es la tecnología. No como chiste fácil ni como sermón de adulto que extraña “los buenos tiempos”, sino como una reflexión bastante clara sobre la forma en que los hábitos de juego han cambiado.
La película plantea un mundo donde los niños ya no conviven de la misma manera, donde la conexión digital reemplaza el juego físico y donde incluso conocer a tus vecinos parece una costumbre de otra época.
Andrew Stanton lo dijo durante el Q&A, la intención era observar cómo la tecnología ha modificado la manera en que los niños juegan, se relacionan y construyen vínculos. Todo eso se nota en el material proyectado.
Toy Story 5 no demoniza automáticamente las pantallas, pero sí cuestiona lo que se pierde cuando todo pasa por ellas, el tiempo compartido, la imaginación colectiva, el contacto con amigos y familia, incluso la posibilidad de jugar sin que haya una mediación digital constante.
La confrontación de Jessie con Lilypad, que ya puede verse parcialmente en el trailer, es apenas la punta del iceberg.
Lo verdaderamente interesante está en cómo esa tensión se conecta con una melancolía más grande, con la sensación de que los juguetes ya no compiten contra otros juguetes, sino contra una forma completa de entender la infancia.
Un ejército de Buzz y una aventura que corre en paralelo
Además del camino emocional de Jessie, los primeros 45 minutos de Toy Story 5 presentan una línea paralela con un ejército de Buzz Lightyear que, por razones que se explican en los primeros minutos de la película, quedan a la deriva y comienzan a vagar por el mundo.
La idea tiene mucho potencial cómico, pero también sirve para ampliar la escala de la historia sin abandonar el tono íntimo. El resto del elenco aparece de alguna u otra forma, no como simple acompañamiento, sino con pequeñas rutas propias dentro de la historia.
También hay presencia de algunos personajes icónicos de la cuarta entrega, lo que ayuda a conectar esta nueva película con lo anterior sin sentirse como un desfile obligado de nostalgia.
Visualmente, el material luce al nivel que uno espera de Pixar. Hay animales, océano y elementos naturales con una textura muy realista, pero lo más importante es que esa calidad técnica no se siente vacía. Está al servicio de una emoción más contenida, más triste, más contemplativa.
Bad Bunny, Bzrp y las sorpresas que vienen
Uno de los momentos más comentados del Q&A fue la participación de Bad Bunny. Lindsey Collins explicó que el acercamiento con Benito Antonio ocurrió a partir de la pandemia, cuando el artista compartió contenido en redes con juguetes de Toy Story. Cuando la película entró en producción, lo buscaron y él se sumó al proyecto sin pensarlo dos veces.
Durante el footage pudimos ver una escena con su personaje, pero Collins dejó claro que eso no será todo. Habrá más apariciones hacia el final de la película y más sorpresas relacionadas con su participación.
En ese mismo terreno entra la recién anunciada integración de Bzrp, lo que confirma que Pixar está intentando conectar la saga con nuevas referencias musicales y culturales sin perder su centro emocional.
Y si a eso sumamos la canción original de Taylor Swift inspirada en Jessie, titulada ‘I Knew It, I Knew You’, el nivel de melancolía puede subir peligrosamente.
Los primeros 45 minutos de Toy Story 5 recuperan la fe en la saga
Lo más honesto que puedo decir es esto, los primeros 45 minutos de Toy Story 5 me hicieron recuperar la fe en la franquicia. Después de Toy Story 4, que dejó a muchos con la sensación de que la historia había cerrado de una manera extraña, esta nueva entrega parece tener una razón emocional más clara para existir.
No se siente como una secuela fabricada únicamente por nostalgia. Se siente como una película que quiere hablarle a los niños de hoy, pero también a los adultos que crecimos con estos juguetes y que ahora entendemos la otra cara del abandono, la de quien dejó de jugar y guardó los muñecos en una caja y no supo en qué momento cambió la imaginación por la rutina.
Y quizá por eso Jessie funciona tan bien como protagonista. Porque su miedo no es infantil, es profundamente humano.
México vio primero una historia sobre soltar
Toy Story 5 se estrenará en México el 17 de junio y todavía quedan sorpresas por anunciar. Pero si estos primeros minutos son una señal del camino completo, Pixar parece estar preparando una película que no sólo busca hacer reír o vender juguetes, sino volver a preguntar qué significa crecer sin perder del todo aquello que nos hizo ser quienes somos.
Los primeros 45 minutos de Toy Story 5 muestran una película más melancólica, más consciente del paso del tiempo y más interesada en las heridas de Jessie de lo que muchos quizá esperaban.
También dejan claro que la saga todavía puede encontrar nuevas formas de hablar sobre la infancia, incluso cuando esa infancia ya está atravesada por pantallas, conexiones digitales y nuevas maneras de jugar.
Al final, Toy Story siempre ha tratado sobre despedidas, ya sea con niños que crecen, juguetes que esperan y recuerdos que se quedan quietos en algún rincón. La diferencia es que ahora la pregunta parece más dolorosa, ¿qué pasa cuando dejamos atrás los juguetes antes de entender que también estábamos dejando atrás una parte de nosotros?
Y si Pixar decide responder eso desde Jessie, Taylor Swift, un ejército de Buzz Lightyear y una tableta llamada Lilypad, quizá estemos ante una de las entregas más tristes y necesarias de la saga, pero eso se los comparto en un review dentro de un par de semanas, aquí en Spoiler.
