An Almost Religious Awe

Nos vamos acercando a la recta final de Watchmen y, con solo dos episodios más por delante, en la séptima entrega la nueva adaptación de HBO logró pasar en limpio ciertas cuestiones.

Por un lado, tuvimos la oportunidad de explorar un poco del pasado de Angela Abar, su infancia en Vietnam, su obsesión con una película de una justiciera llamada Sister Night, la muerte de sus padres en un atentado, la de su abuela que era su única esperanza de huir de Saigon y su indiscutible vocación para ser una oficial de la ley.

Fuente: HBO

Por supuesto, Angela continúa al cuidado de Lady Trieu, ya que su estado de salud sigue siendo delicado. Trieu le explica que le están realizando “mnemodiálisis”, algo así como limpiar las neuronas de Angela de la plaga de recuerdos que significa toda la memoria de Will que ingirió a través de las pastillas de Nostalgia. Mientras tanto, también nos enteramos de que solo faltan 12 horas para que se active el Reloj del Milenio. En la puerta de las inmensas facilidades de Lady Trieu, Calvin intenta ingresar a ver a su esposa, mientras que Red Scare y Jenny The Pirate custodian la entrada y le dicen que deje de intentar, ya que todo es inútil.

Mientras tanto, Laurie Blake está escuchando grabaciones que quedaron de Angela cuando estaba en pleno viaje de Nostalgia, todo muy confuso y extraño, pero con eso bajo el brazo se dirige a ver a Jane Crawford, la esposa de Judd, para informarle que ya sabe que Will Reeves, más conocido como Hooded Justice, es el asesino de su marido. Antes de entrar, Petey le informa que fue a visitar a Looking Glass para ver cómo seguía tras haber delatado a su compañera Angela, pero lo que encontró allí fue perturbador: cinco miembros de la 7ma Kaballería asesinados. Nosotros respiramos: Wade está vivo.

En la charla con Jane, Laurie demuestra haberse dado cuenta de todo: Crawford era un supremacista blanco y trabajaba en conjunto con Joe Keene, para alcanzar así la presidencia. Jane la sorprende al confesar que ella fue parte del plan desde el primer momento y que la presidencia ya parecía poca cosa para Keene, mientras que utiliza una puerta trampa para capturar a Laurie y llama para preguntar si debe matarla o qué. Laurie termina en manos de Joe Keene, quien le confiesa que sus intenciones no son ser un hombre blanco poderoso, ni el presidente, sino convertirse en un hombre azul, como Dr. Manhattan.

Fuente: HBO

De vuelta en lo de Trieu, Angela tiene una charla bastante misteriosa con Bian, la hija de Lady Trieu, en la que confirmamos que a la joven le están siendo administrados recuerdos.

Tras todo esto, Angela quiere escaparse para ver a Will, pero mientras investiga el lugar se encuentra con Lady Trieu, quien la invita a almorzar. Así, descubrimos, primero, que Cal sufrió en algún momento de amnesia total tras un accidente de auto y, luego, que en realidad Bian es la madre de Lady Trieu, clonada, y que los recuerdos que le están implantando son los propios. Lady Trieu dice que, para cuando consiga llevar a cabo su obra, quiere que sus padres estén allí para verla.

Finalmente, Angela descubre que no le están pasando los recuerdos de su cuerpo al de Will, sino al de un elefante. Perturbada, huye por los pasillos y termina encontrando una suerte de globo terráqueo que muestra todos los mensajes grabados en las cabinas para Dr. Manhattan, pero Lady Trieu aparece y le confiesa que él no está escuchando porque ni siquiera está en Marte, sino en la Tierra, haciéndose pasar por un ser humano común y silvestre. Y que las intenciones de la 7ma Kaballería son atraparlo para destruirlo y quedarse con su poder. Tras esta confesión, Angela sale corriendo.

Fuente: HBO

Mientras todo esto sucede, otro año ha pasado en el mundo de Ozymandias, quien está siendo juzgado por los crímenes de haber asesinado no solo a miles de sus sirvientes, sino también a otros compañeros enmascarados y a 3 millones de personas en Nueva York con su calamar gigante. Lejos de defenderse, Veidt larga una flatulencia en pleno juicio y su juez, el Guardián, dice que debe ser juzgado por chanchos, solo para terminar diciendo que es culpable. Adrian Veidt, entonces, llora.

Para terminar el episodio, Angela escapa hacia su casa, donde miembros de la 7ma Kaballería la están espiando. Una vez dentro, le dice a su esposo Calvin que es hora de salir del túnel, mientras empuña un martillo. Calvin se ve visiblemente asustado y pregunta si eso es algo que tiene que ver con sus vidas previas al accidente. Angela confiesa que no hubo ningún accidente y lo ataca a martillazos, solo para luego hurgar en su cabeza y terminar sacando una suerte de pequeño átomo de metal de su frente y, nosotros, ver la luz azul que lo invade todo. Parece que en los dos últimos episodios sí tendremos a Dr. Manhattan en la pantalla chica.

Spoiler Show #18