If You Don’t Like My Story, Write Your Own

Tras un excelentísimo tercer episodio que nos trajo caras conocidas de los cómics, Watchmen continúa presentándonos personajes en el cuarto. Esta vez, le llegó el turno a la ya mencionada Lady Trieu, alrededor de quien se movió casi toda la historia en esta oportunidad.

Para empezar, esta misteriosa mujer se presenta en la casa de unos granjeros para ofrecerles aquello que más desean a cambio de su propiedad: un hijo. Para eso, Lady Trieu se tomó la libertad de ya crear a ese niño a partir de los intentos inútiles que había realizado este matrimonio en una clínica de fertilidad. Con el bebé en brazos, los granjeros ceden y Lady Trieu se hace con la propiedad segundos antes de que un misterioso “meteorito” caiga allí. “Eso es mío“, exclama la misteriosa mujer.

Fuente: HBO

Luego de esta enigmática escena, nos reencontramos con Angela, quien está eliminando evidencias de la permanencia de Will en su pastelería. Limpia a fondo, destruye la silla de ruedas y hasta se cuela en el Centro de Patrimonio Cultural de Greenwood para terminar de descubrir que Will era, oficialmente, su abuelo por el lado paterno, aunque se sospechaba que tanto él como sus progenitores habían fallecido en la Masacre de Black Wall Street. Indignada, Angela pide en voz alta que Will la deje en paz, pero mientras está teniendo ese momento privado escucha en las afueras del Centro un estrépito. Cuando sale, ve a la agente Laurie Blake exactamente donde la dejamos: riéndose ante el auto de Angela que cayó del cielo. Blake finalmente la deja a Angela con su auto, donde esta última encuentra las pastillas de Will en la guantera. Al otro día, se las llevará a Wade, quien está escondido en una suerte de búnker donde da rienda suelta a su obsesión con los calamares que caen del cielo. Angela le pide a Wade que, a través de su ex esposa, lleve las pastillas a analizar para saber de qué se tratan y también le muestra el atuendo del KKK que encontró en el clóset de Crawford. Wade no parece del todo sorprendido, aunque le avisa que la insignia de sheriff es de tiempos pasados. Acuerdan que él lo ocultará para mantenerlo fuera del radar de Blake.

En el momento tal vez más bizarro del episodio, mientras Angela terminaba de deshacerse de los restos de la silla de rueda de Will, se topa con un enmascarado misterioso, completamente vestido de spandex plateado, a quien comienza a perseguir a pie. Cuando estaba por atraparlo, este enmascarado se unta en una suerte de aceite y desaparece a través de una alcantarilla al mejor estilo It. Al llegar a la oficina e intentar averiguar más sobre este misterioso hombre, Angela descubre que su nueva jefa es Laurie, quien le informa que en su auto encontraron huellas de un misterioso hombre de mas de 100 años: William Reeves. Laurie, además, sugiere que un hombre de más de 100 años, probablemente, se mueva utilizando una silla de ruedas, recordando sus sospechas al encontrar huellas de una silla bajo el cuerpo de Crawford. También nos enteramos que, en sus años de juventud, Reeves fue policía. La conversación de ambas es interrumpida por Petey, quien trae nuevas pistas, que dirigen al grupo a la Torre del Milenio. En el viaje hacia allí, Blake blanquea su pasado como Silk Spectre, dejando muy sorprendida a Angela.

Fuente: HBO

Una vez en la Torre del Milenio, podemos apreciar unas naves con unos imanes gigantescos, como la que se robó el auto de Angela (con Will adentro). Lady Trieu recibe a las dos mujeres en su vivero, donde cuenta que viene de Vietnam, como Angela. La misteriosa Trieu y Angela intercambian unas palabras en el idioma de su país de origen, donde la primera le dice que su abuelo pregunta si ella tiene las pastillas. Angela, quien está enojada, le contesta en el mismo idioma que si las quiere, va a tener que venir él mismo por ellas.

Antes de retirarse, no solo nos enteramos de que Lady Trieu está construyendo lo que considera la primera maravilla del Nuevo Mundo, imposible de destruir a menos que se le dirija un ataque nuclear directo, sino que también descubrimos una estatua en honor a Adrian Veidt, quien está desaparecido hace 4 años de la Tierra, donde se lo ha declarado muerto. Misteriosamente, la escultura lo retrata exactamente igual a como lo hemos visto en los pasados episodios. Blake le pregunta a Trieu porqué lo retrató tan viejo, a lo que ella responde que Veidt ES viejo, en un extraño tiempo presente.

Este es el pie maravilloso para ir a encontrarnos con Ozymandias, quien se halla en medio de un lago donde, en un primer momento, creemos que está pescando. Sin embargo, al retirar sus trampas, descubrimos que en ellas no hay peces, sino fetos. Veidt descarta unos cuantos como si de peces se trataran y otros se los guarda en una canasta. Por supuesto, al retornar a su castillo y ponerlos en una suerte de incubadora, estos terminan transformándose en sus sirvientes, el Sr. Philips y la Srta. Crookshanks. Mientras espera que terminen de formarse, descubrimos que Veidt está cubierto de sangre.

Una vez formados el Sr. Philips y la Srta. Crookshanks, Veidt los lleva a su castillo, explicándoles lo defectuosos que son como criaturas, que él es su amo, pero no su creador. Una vez dentro del castillo, descubrimos que Veidt tuvo “una noche difícil” y asesinó a toda su servidumbre anterior. Con ayuda de sus dos nuevos sirvientes, arrojará los cadáveres con una inmensa catapulta hacia el cielo, donde desaparecen. Veidt anuncia que, gracias a los cuerpos de sus sirvientes, logrará escapar de su cárcel, donde se encuentra encerrado hace 4 años.

Fuente: HBO

De vuelta con Angela, nuestra protagonista conversa con su marido Calvin acerca de que Blake fue a su casa cuando ella no estaba y le hizo preguntas a él. Laurie quería saber quién había llamado a la casa de Angela la noche que murió Crawford, pero Calvin mintió protegiendo el secreto de su esposa. Angela parece consternada porque Blake sabe que ellos dos se conocieron en Vietnam y le pregunta si le ha contado acerca del accidente que él tuvo, a lo que Calvin responde negativamente.

Para terminar, volvemos al vivero de Lady Trieu, donde su hija, Bian (la niña que vimos comprando los periódicos en el episodio anterior) duerme conectada a un suero hasta que la despiertan las pesadillas. Cuando acude a su madre para calmarse, le cuenta que vio en sus sueños cómo unos hombres quemaban su aldea y la obligaban a ella y a los suyos a caminar durante muchísimo tiempo. También le confiesa, aterrorizada, que todavía le duelen los pies. Lejos de consolarla, Trieu parece conforme con esto que le sucede a su hija, quien antes de volver a la cama saluda a Will, que se encontraba allí tomando el té.

Una vez solos, Will y Lady Trieu conversan acerca de un acuerdo que tienen, que se llevará a cabo en 3 días. Trieu duda acerca del compromiso de Will, quien no solo nos revela que puede caminar lo más bien, sino que, además, dice que luego de esos 3 días, su nieta Angela sabrá que él la traicionó y lo odiará para siempre. El viejo cierra con la frase que nos persigue desde el primer episodio: tic toc, tic toc, tic toc…

Spoiler Show #18