She Was Killed by Space Junk

El tercer episodio de Watchmen es, hasta ahora, lo mejor que hemos visto de la serie de HBO, ya que nos presenta nuevos personajes, aunque, para ser honestos, algunos no lo son tanto.

La primera en aparecer es Laurie Blake, una agente del FBI que se especializa en capturar a los vigilantes, aunque pronto nos damos cuenta de que, en realidad, ella fue en tiempos pasados una enmascarada más: Silk Spectre. Claro, se trata de la hija de Sally, quien tuvo un vínculo amoroso con Dr. Manhattan y con Nite Owl. Es a ella a quien va a recurrir el Senador Keene para que se dirija a Tulsa y se haga cargo de la investigación del asesinato de Judd Crawford, ya que sospecha que, tal vez, no sea obra de la 7ma Kaballería como creíamos hasta ahora, sino de algún vigilante resentido por la DOPA (Defense of Police Act), la ley que habilitó que la fuerza policial oculte su identidad para protegerse. A pesar de la primera resistencia de Laurie, Keene la tienta prometiéndole que, si llega a Presidente, indultará a Nite Owl.

Fuente: HBO

A pesar de las intenciones del FBI de ir con todo un escuadrón hacia Tulsa, Laurie decide solo llevarse al joven Agente Petey, quien parece en un primer momento ser un poco ingenuo para la labor, pero luego descubriremos que tiene muchos conocimientos acerca de la vieja época de los vigilantes y una particular obsesión por el diario de Rorschach.

Al llegar a Tulsa, Laurie Blake y Petey ven desde el avión el Reloj del Milenio, y Petey es quien menciona a una tal Lady Trieu, que fue quien le compró sus empresas a Adrian Veidt, quien vuelven a recordarnos que fue declarado muerto.

Una vez aterrizados, Blake y Petey no pierden el tiempo y, tras conversar con Pirate Jenny y Red Scare, Laurie se dirige a ver a Looking Glass. Una vez en la cápsula, descubrimos que Laurie sabe las identidades de todos los policías enmascarados y que tiene algunas sospechas sobre la autopsia de Crawford. Gracias a ella, además, logramos entender para qué sirve la cápsula: plantea ciertos estímulos a los que quienes son interrogados responden de forma involuntaria y, con esas respuestas, Looking Glass determina si son extremistas o no.

Fuente: HBO

Tras conversar con Looking Glass, Blake y Petey se dirigen al velorio de Crawford, la primera con la intención de toparse con Angela, quien ya sabe que es Sister Night. En el funeral, un miembro de la 7ma Kaballería se cuela a través de túneles y, armado con una bomba con detonador de hombre muerto, amenaza con inmolarse a menos que el Senador Keene se una a ellos. Laurie, quien ha sido lo suficientemente precavida como para tener un arma encima, a pesar de que antes de ingresar les requisaron las oficiales a todos, asesina al terrorista de un disparo en la cabeza, activando la bomba. Angela reacciona rápido y arroja el cuerpo dentro de la fosa donde iría el cajón de Crawford y, encima del muerto, el cajón, que termina volando por los aires.

Mientras tanto, el misterioso personaje de Jeremy Irons está planeando algo novedoso que, por supuesto, vuelve a terminar con la muerte de uno de sus sirvientes ¿clones? tras probarle una suerte de traje espacial. Mr. Philips muere congelado tras una expedición al “mas allá”. Tras su fracaso, este hombre declara que necesitará una piel más gruesa para construir el traje y sale a cazar bisontes, pero una vez allí un enmascarado lo espanta a disparos.

De vuelta en su castillo, recibe una carta de quien le disparó: el guardia forestal. En la misma, este guardia lo acusa de estar intentando violar los acuerdos de su cautiverio, a lo que el personaje responde haciéndose el desentendido. Sin embargo, esto no es lo importante (o, al menos, no lo único), sino que, a la hora de firmar su carta, este personaje nos confirma lo que sospechábamos desde un principio: su nombre es Adrian Veidt. Como si esto fuera poco, también tenemos la chance de verlo en su mítico traje de Ozymandias.

Fuente: HBO

Al finalizar el episodio, Laurie y Angela tienen una conversación honesta, en la que la primera amenaza sin tapujos a la segunda, diciéndole que, de algún modo, descubrirá la verdad detrás de todo este asunto y que no se cree ni por un segundo que Crawford fuera tan bueno como dicen que fue. Angela, sin embargo, permanece imperturbable. Al regresar al hotel, Laurie descubre un dildo gigante del color de Dr. Manhattan, solo para terminar luego acostándose con el Agente Petey.

Durante todo el episodio tuvimos de fondo a la mismísima Laurie contándole un chiste a alguien por teléfono. En ese chiste, las figuras de Nite Owl, Ozymandias y Dr. Manhattan eran condenados al Infierno por un Dios bastante cruel, mientras que una mujer olvidada lograba vengarse de esa deidad. Por fin descubrimos que Blake le está contando ese chiste a Dr. Manhattan, a través de unas cabinas que, se supone, envían las grabaciones a Marte para que él las escuche. Ella sabe, de todos modos, que es muy poco probable que él haga algo así, ya que hace 30 años que se fue del planeta y nunca regresó. Cuando abandona la cabina, la sorprende el auto de Angela, cayendo del cielo. Mientras ve una luz alejarse en el firmamento (sospechamos que la nave que poco vimos en el episodio anterior), estalla a carcajadas.

Spoiler Show #18