Por algo son 10 capítulos y algo raro pensábamos al querer creer que incendiando al bakemono se terminaba la maldición, pues no, Yuko sigue haciendo de las suyas, gracias a un médico forense, “revive” y su única intención es reencontrarse con su hijo o mejor sus hijos, ya que nos enteramos que Chester tuvo un gemelo al nacer del cual desconoce su paradero, solo su acta de nacimiento al interrumpir el orfanato donde vivió en sus primeros días de vida.
My Perfect World


Por otro lado la población también sigue maldita y comienzan a enfermarse, la secretaria del comandante Bowen decide tomar manos en el asunto e infringir la ley, al trasladarlos sin permiso de su jefe, el cual al enterarse se enoja mucho, pero eso no es todo él previamente fue visitado por Yuko y ya su cuerpo también percibe la maldición.

Volviendo a Chester, se entera que su amada no leyó una sola carta, decide escaparse del campamento pero claro esta le fue imposible, pero no así del camión de traslado (a otro campamento de presos más riguroso), su idea es reencontrase con Luz para solicitarle explicaciones, en un principio le fue esquiva pero se aman tanto que deciden quedarse juntos en un rancho de la familia de ella, hasta que Yuko los encuentre.
