El enfrentamiento entre los klingon y la Flota Estelar ya no puede demorarse mucho más. El octavo episodio de la serie nos trae en primera instancia una nueva batalla entre los dos frentes, donde los más damnificados van a seguir siendo nuestros protagonistas. Es que el sistema de ocultamiento de los klingon parece invencible. Incapaces de ver a su enemigo, los miembros de la U.S.S. Discovery presencian la pérdida de una nueva flota amiga a manos de los villanos.
Es por esto que el jefe de seguridad Ash Tyler, el primer comandante Saru y nuestra amotinada Michael Burnham se encuentran en el planeta Pahvo. Este peculiar planeta emite una vibración única que parece ser la clave para construir una suerte de sonar que les permita percibir las naves klingon, aunque se encuentren ocultas con su nuevo sistema.
Aunque Michael y Tyler se sienten muy a gusto con su excursión, Saru, que posee sentidos mucho más refinados que los humanos, sufre la vibración del planeta como un constante dolor de cabeza y no ve la hora de irse. Pero la velocidad de la misión se verá comprometida cuando descubran que Pahvo no está tan deshabitado como sospechaban: lo que emite la vibración no es el planeta, sino una entidad que convive en armonía con todo aquello que lo rodea.
Ante la aparición de esta entidad, la misión se ve afectada. Ya no se trata de tomar la tecnología del planeta sin más, sino que, debido a los códigos que rigen a la Flota Estelar, deben primero asegurarse que esta nueva raza encontrada entienda sus motivos y esté de acuerdo con ellos.
Por supuesto que ésta no es la única dificultad: los pahvians no sólo son prácticamente incorpóreos, sino que, por supuesto, tampoco hablan el idioma. Para poder comunicarse con ellos, Saru y Burnham se preparan para un largo proceso de reconocimiento. Pero los pahvians son generosos. Toman a Saru y a sus sentidos agudos y empiezan a transmitirle toda su historia.
Mientras Saru intenta establecer contacto con los pahvians, Michael y Ash dan rienda suelta a su romance, sólo para darse cuenta de que es una tragedia: cuando la guerra termine, Ash planea retirarse a una casa en un lago, mientras que Burnham sabe que deberá volver a la prisión a cumplir con su condena.
Mientras tanto, en la U.S.S. Discovery, el Teniente Stamets empieza a sentir las repercusiones de haber mezclado su ADN con el del tardígrado. El Teniente le confía a la cadete Tilly que, por momentos, no sabe dónde se halla, que sus conocimientos se encuentran confusos. Por otro lado, tampoco puede contárselo al Dr. Culber, porque no quiere preocuparlo ni verlo en la posición donde tenga que elegir entre mandar a su pareja a ser investigado como una rata de laboratorio o ignorar las reglas de la Flota Estelar por su amado, arriesgando su carrera. Tilly promete ayudarlo, monitoreando sus episodios y rogando que sean algo momentáneo.
En la nave sarcófago, Katrina se encuentra con L’Rell. La capitana klingon vencida por Lorca y Tyler parece estar buscando el beneficio de Kol, como tantas otras familias klingon. Sin embargo, cuando se encuentra a solas con la Almirante, le confiesa que desea eliminar a Kol porque ha pervertido el legado de T’Kuvma.
Cuando intentan escapar, Kol las descubre, forzando a L’Rell a golpear a la Almirante hasta dejarla inconsciente, con el fin de no ser descubierta en su traición. Pero todo es en vano, aunque en un principio Kol parece aceptarla, finalmente la rechaza por traidora. La suerte de L’Rell (y por ende la de la Almirante) es una incógnita.
En Pahvo, Saru logra una simbiosis tal con el ente que rige el planeta que se transforma. El kelpien no desea irse. Desea quedarse para siempre en ese rincón del universo donde reina la armonía y la paz. Por supuesto, Burnham y Tyler no opinan lo mismo. Sólo quieren la aprobación de los pahvian para tomar su tecnología, para poder retornar a la U.S.S. Discovery y vencer a los klingon y a su tecnología de ocultamiento.
Las cosas se ponen tensas: Ash intenta distraer a Saru, mientras Burnham se acerca al centro del planeta donde se erige una suerte de antena de cristal, que es de donde se emite la vibración que resuena por todos lados. Allí podrá comunicarse con su nave, luego de que Saru destruyera sus comunicadores en su afán por retenerlos en Pahvo.
Saru descubre las intenciones de Tyler y se apresura al encuentro de Burnham. En una pelea cuerpo a cuerpo Burnham intenta hacerle entender que ha sido poseído por el ente del planeta, que él no es así y que lo necesitan para ganar la guerra. Pero Saru está enceguecido: su naturaleza temerosa kelpien ha encontrado su lugar en el mundo, por lo que intenta destruir los artefactos tecnológicos de Michael, con los que intentaba contactar a la nave.
Ante tanta violencia, el ente de Pahvos se hace presente y favorece a Michael, permitiendo que se comunique con la Discovery, que en seguida los transporta de nuevo a bordo. Saru esta devastado y, a la vez, horrorizado por su propia naturaleza temerosa. Pero esto no ha sido todo: la entidad pacifista de Pahvos empieza a emitir su señal, su vibración, en dos canales: el de la Flota Estelar y el de los klingon. Ambos bandos se encontrarán cara a cara. La Flota Estelar deberá, no sólo preocuparse por defenderse, sino también por defender a este ente ingenuo que intentó reunir a los enemigos para fomentar el diálogo y la armonía.
Ana Serradilla, Fer Gay y Erik Quiroga en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Ana Serradilla que viene a contarnos todo sobre la película 'No Dejes a los Niños Solos'. También nos visita el conductor de Radio, TV y Podcast, Fer Gay y el creador de contenidos, Erik Quiroga y mucho más.