Hemos llegado al tercer episodio de la segunda temporada y francamente, algo tiene esta temporada que uno sí quiere seguirla viendo. En lo personal, en la primera temporada disfrute el piloto de Shooter, y lo demás me iba entreteniendo, creo que la seguí viendo porque de acuerdo a mi calendario ese día estaba libre de algo nuevo y pues la seguí. Pero volviendo a lao actual, sigo sorprendido que si bien no es una obra maestra o se destaque de entre lo mejor de las series, es una propuesta que está teniendo un buen balance de entretenimiento, las escenas ya no se sienten largas y sin sentido, ahora todo es más concreto y la conspiración se siente más orgánica.
Don’t Mess with Texas

Al principio del episodio vemos que meses antes del ataque de Frankfurt, el francotirador anónimo vivía en España y que es emboscado por un par de hombres dispuestos a matarlo por no haber cumplido cabalmente su trabajo. Él escapa del intento de asesinato y se va de ahí. Después del intro, regresamos al presente donde vemos a Bob Lee ya de regreso con su familia a Texas; mientras Issac se entrevista con Patricia Gregson para pedirle ayuda, pero ella se niega.
Ahora que Memphis trabaja para Patricia, la ex-agente del FBI está preocupada de que su nueva jefa no la haya cuestionado sobre lo que descubrió en su viaje a Frankfurt. Así que decide ponerse en marcha por su cuenta y seguir investigando sobre La Media Luna Dorada y la heroína afgana la cual parece haber metido en un grave problema a Swagger y compañía. Mientras, Issac se reencuentra con Bob y le dice que ya sabe por qué los están persiguiendo y que es muy probable que las familias sean el blanco perfecto, es por ello que lo ha buscado para trabajar juntos otra vez, pero nuestro protagonista se niega rotundamente.
El encuentro entre estos dos personajes nos remite a un recuerdo de cuando eran marines activos e Issac es citado para conocer por primera vez a Patricia Gregson la cual le pide colaborar juntos, pero él se niega. Mientras Bob se encarga de la base e impide la extracción de la mamá de Waheed por parte de los afganos. Todo esto parece ser el meollo del asunto y la persecución hacía ellos.

Con una respuesta negativa, Issac se va de Texas y en el camino es interceptado por otro auto de donde baja un hombre que busca matarlo, pero Bob Lee y Dobbs lo han seguido y logran salvar a su ex-compañero. Logrando capturar al hombre que trató de matarlo, Issac junto a Swagger intentan averiguar algo que les diga quien está detrás de ellos, pero el saber que ese hombre había estado en Tailandia, llena de coraje a Issac quien lo mata de un balazo. Pero antes de morir, ese hombre revela el nombre de Solotov, sí el misterioso francotirador anónimo ahora ya tiene nombre.
Bob pretende engañar a Solotov con una emboscada, pero el francotirador se da cuenta de ello y le cambia la jugada a Swagger; enviando así a otro de sus hombres para despistar a sus enemigos, pero todo se sale de control en la cafetería donde sucede el encuentro y el hombre de Solotov es herido por una bala que dispara Bob Lee. Mientras la policía se encuentra en la escena del crimen, Solotov distrae la atención de todos para poder inyectar a su ex-hombre y que muera sin revelar nada.
Patricia hace una visita a Memphis y la amenaza de irse con cuidado, además de amenazarla de no usar su nombre para propósitos personales. Dejando en claro que ella es la que manda. A la partida de su jefa, Memphis recibe un mensaje del periodista Jeffrey Denning que tiene la información que está buscando. A la par vemos que Julie descubre lo que Bob Lee estuvo haciendo durante el día por lo cual se molesta mucho y le pide una explicación. Mientras discuten, la policía llega a la casa de los Swagger a darles la noticia de que Dobbs fue encontrado muerte en la carretera. Los dos están realmente sorprendidos, pero Bob sabe que quien está detrás de todo es Solotov.