Nos encontramos con el comienzo de una historia más actual con un dios muy conocido por todos.
En una noche en la frontera de México con Estados Unidos, un grupo de inmigrantes sueña con cruzar un profundo río; el riesgo es grande y no les importa tomar el riesgo. Mientras lo van cruzando, el último del grupo comienza a hundirse: allí mismo una mano lo saca a flote y lo ayuda a salvarse. Una vez en tierra firme ven al socorrista caminar sobre el agua… su imagen impacta a más de uno. Pareciese que fuese el mismísimo Jesús, y por eso le imploran ayuda en su cruzada. Al rato aparecen varias camionetas con hombres armados dándole una macabra bienvenida a los intrusos… hasta asesinando al supuesto mesías.
La escena parece ser irrelevante, pero en el capítulo será muy nombrado el más famoso dios.
El desconcierto
Aún en las periferias del motel y la comisaría, en medio de la ruta, a nuestro protagonista se le llena cada vez de más dudas su cabeza, y la incertidumbre de lo que está sucediendo a su alrededor lo aterra. Por más que lo apacigüe su jefe no logra calmarlo… está asustado por lo visto y mucho más por el encuentro con su ex esposa que debería estar bajo tierra y no besándolo.
El viejo zorro de Wednesday se da cuenta que Laura se encuentra cerca y se van antes de que ella aparezca.
Haciendo alianzas
Ofuscada por la situación de verlos yéndose, Laura busca su auto y le pide una explicación al conserje, quien le dice que la policía se lo había llevado. Al volver al estacionamiento se encuentra con el famoso duende gigante de Mad con el cual entabla una especie de trato: él la ayuda a encontrar a Shadow con tal de recuperar su moneda.
Intentan robar un viejo taxi estacionado cuando son sorprendidos por Salim quien los apunta con un revólver. Le comentan qué están haciendo: el joven hindú comprende la situación y los ayuda… claro está que también solicita algo a cambio, y eso es que lo ayuden a encontrar al Jinn. Mad interviene y le dice que él sabe muy bien dónde encontrarlo.
La herida
Volviendo a Shadow y Wednesday y su camino reclutando gente, Moon comienza a descompensarse: es debido a una grave herida recibida antes de huir del destacamento. Wednesday hace un alto y le solicita que salga del auto para ver con mayor iluminación; lo calma, escarba en su interior y le extirpa un pedazo de raíz viviente. Le cuenta que se trata de Woods que fue aliado de Dios en sus inicios: vio en la industrialización el progreso y sacrificó sus arboles y sus bosques. Shadow queda asombrado. Esto es un llamado de advertencia de los nuevos dioses.
Bienvenidos a Ciudad Vulcano
Después de un largo viaje, Shadow y Wednesday han llegado a destino, donde se ve claramente que los ciudadanos del pueblo se encuentran todos armados y su gran atención es la enorme fábrica de balas que cada tanto recibe un cierto sacrificio por parte de un empleado que muere en la misma.
Allí los recibe Vulcan (Corbin Bernsen) previo duelo donde el empleado es despedido por un centenar de disparos al cielo en su honor.
La entrega
Vulcan, viejo conocido de Wednesday, los recibe en su casa y acepta con gusto ser parte del equipo para presentar batalla a los nuevos dioses. Para afianzar la alianza, Vulcan se dispone a forjarle y entregarle una espada a su amigo Wednesday. En breves minutos todo se voltea: Vulcan le comunica que ya están en camino sus enemigos… deja escapar que él, su amigo, le ha tendido una trampa. Con la espada en mano Wednesday le responde cortándole la cabeza, y no solo lo tumba hacia la lava de acero fundido, sino que lo orina en señal de maldecir a todo el pueblo.