El séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón desató una batalla épica entre dragones

Séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón
Fuente: HBO Max

Los Targaryen llevan generaciones creyendo que montan dragones, cuando quizá únicamente han tenido la fortuna de permanecer sobre ellos mientras las criaturas deciden a quién obedecer, perseguir o devorar. El séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón convirtió esa diferencia en una batalla caótica donde Syrax, Caraxes y Seasmoke se lanzaron contra RobaOvejas sin que sus jinetes pudieran controlar completamente el enfrentamiento.

Pero el episodio, titulado The Dragon in Winter, no solo entregó uno de los mayores espectáculos de la temporada. También confirmó que Sunfyre sigue vivo, reveló que Ulf trabaja en secreto con Ormund Hightower, presentó finalmente a Dreamfyre, mostró a Alicent intentando asesinar a Aemond y dejó a Rhaenyra cada vez más aislada entre las manipulaciones de Mysaria y las mentiras de Daemon.

Antes de continuar, lanzamos nuestra Spoiler Alert semanal. A partir de este punto hablaremos libremente sobre el episodio 7, la batalla entre dragones, el regreso de Sunfyre y algunos acontecimientos de Fuego y Sangre que podrían anticipar la traición de las Semillas de Dragón y la próxima batalla de Tumbleton.

¿Qué pasó en el séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón?

El séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón comienza dentro de uno de los sueños de Helaena. La joven se encuentra en el patio de la Fortaleza Roja y observa una salida llena de luz, pero despierta antes de poder alcanzarla. Frente a su cama está Rhaenyra, quien no busca consolarla, sino obtener información sobre el futuro.

Rhaenyra quiere saber por qué Helaena dejó de montar a Dreamfyre. Su hermana explica que, cuando era niña, deseaba volar, pero ahora estar cerca de la dragona le resulta demasiado intenso. También plantea una idea perturbadora: quizá los humanos no cambian a los dragones, sino que las criaturas alteran a quienes establecen un vínculo con ellas.

La reina rechaza inicialmente esa posibilidad, aunque el resto del episodio parece construido para demostrar que Helaena tiene razón. Rhaenyra posee más dragones que cualquiera de sus enemigos, pero también se ha vuelto más desconfiada, impulsiva y convencida de que su poder le permite exigir respuestas incluso a una mujer embarazada y traumatizada.

Mientras tanto, las fuerzas de los Ríos avanzan hacia Tumbleton con la cabeza de Criston Cole colocada sobre una lanza. Ormund Hightower prepara una estrategia secreta, Daemon busca a Rhaena antes de que Rhaenyra descubra su mentira, Alicent llega a Harrenhal para matar a su hijo y Aegon decide que prefiere morir como rey antes que continuar huyendo como fugitivo.

Helaena finalmente monta a Dreamfyre

La conversación inicial prepara uno de los momentos más importantes del capítulo, la presentación completa de Dreamfyre, la dragona vinculada con Helaena.

Durante una nueva serie de visiones, Helaena se observa dando a luz. Su bebé es retirado inmediatamente por un integrante de la Guardia Real, una posible advertencia sobre Maelor y el peligro que representa para Rhaenyra la existencia de otro heredero varón de Aegon.

Después aparece montando a Dreamfyre dentro del Pozo Dragón. Una multitud avanza hacia ella y Helaena ordena lanzar fuego, convirtiéndose momentáneamente en aquello que más teme: otra Targaryen utilizando a su dragón contra el pueblo.

La tercera visión parece mucho más pacífica. Helaena alimenta gallinas en una granja junto con Jaehaerys y Jaehaera, como si la guerra nunca hubiera comenzado y sus hijos pudieran crecer lejos del Trono de Hierro. Sin embargo, el cielo se oscurece, el sol desaparece y la nieve comienza a cubrir el lugar.

La imagen podría conectar su tragedia familiar con una amenaza mucho más lejana, el invierno y los Caminantes Blancos. También puede representar el final inevitable de cualquier futuro feliz que Helaena intente imaginar.

La directora Nina López-Corrado explicó que Helaena percibe a los dragones como criaturas capaces de transformar y corromper a su familia. Aunque Dreamfyre representa libertad, también encarna el poder destructivo que mantiene atrapados a los Targaryen dentro de un ciclo de violencia.

Alicent llega a Harrenhal para matar a Aemond

El séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón también lleva finalmente a Alicent hasta Harrenhal, aunque antes presenta otra de las visiones más incómodas de la temporada.

Aemond entrena con Fuegoscuro mientras continúa recuperándose de sus heridas. Alicent aparece en la habitación, lo consuela, lo besa y comienza a mantener relaciones con él. La escena pronto revela que la mujer es realmente Alys Rivers, quien adoptó la apariencia de su madre dentro de la mente del príncipe.

Aemond se aparta horrorizado cuando descubre la verdad, pero apenas tiene tiempo para reaccionar, la verdadera Alicent acaba de llegar al castillo junto con Ser Adrian Redfort, el caballero enviado para ejecutar al príncipe.

El intento dura poco. Aemond asesina a Ser Adrian casi inmediatamente, argumentando que Harrenhal guarda secretos que no puede compartir con un extraño. Alicent queda sola dentro del castillo, acompañada por su hijo, una hechicera que claramente la considera una amenaza y cinco huevos de dragón escondidos bajo sus pies.

La reunión se convierte en una cena familiar particularmente incómoda. Aemond anuncia que establecerá su sede en Harrenhal, convertirá a Alys en su reina y fundará una nueva línea de reyes. Alicent, incapaz de ocultar su desconfianza, deja claro que todavía no entiende quién es la mujer que controla a su hijo.

¿Alicent logró asesinar a Aemond?

Alys reconoce inmediatamente que Alicent llegó para hacerle daño a Aemond, pero el príncipe se niega a escucharla. Por primera vez siente que tiene todo lo que siempre deseó: poder, una mujer que lo admira y la posibilidad de conservar a su madre cerca de él.

Alicent toma una daga del cadáver de Ser Adrian, aunque finalmente elige una alternativa menos directa. Recolecta bayas en el bosque y las coloca dentro del vino especiado que entrega a Aemond.

Durante la conversación, él le confiesa que trató de matar deliberadamente a Aegon durante la batalla de Reposo del Grajo. Alicent ya lo sospechaba, pero escuchar la confesión elimina cualquier posibilidad de seguir interpretando lo ocurrido como un accidente de guerra.

Después de beber, Aemond comienza a perder fuerzas. Llega hasta Alys, pronuncia su nombre y cae frente a ella mientras Alicent escapa de Harrenhal.

Sin embargo, el personaje no debe considerarse muerto. Alys posee conocimientos medicinales y todavía necesita a un Targaryen para sus planes relacionados con los huevos de Dreamfyre. Su reacción, llamándolo “idiota” al verlo desplomarse, sugiere que intentará salvarlo nuevamente.

La situación también cambia el equilibrio entre Alys y Aemond. Gayle Rankin explicó que su personaje está perdiendo el control sobre una relación que inicialmente parecía manipular con facilidad. Alys quiere tener un hijo Targaryen y construir una nueva dinastía, pero Aemond ha dejado de ser el joven vulnerable y obediente que encontró malherido.

Ormund Hightower tiene un espía dentro de Desembarco del Rey

Las fuerzas de Roderick Dustin, Oscar Tully y los Lobos del Invierno se encuentran a un día de Tumbleton. Son alrededor de 20 mil soldados y llevan la cabeza de Criston Cole como advertencia, pero Ormund Hightower no parece preocupado.

El comandante asegura que tiene una pieza capaz de poner a Rhaenyra de rodillas. Al principio todo apunta hacia Corlys Velaryon, capturado al final del episodio anterior y entregado como rehén. Sin embargo, la verdadera arma de Ormund está mucho más cerca de la reina.

Se trata de Ulf White.

El jinete de Silverwing ha estado reuniéndose en secreto con Ormund y compartiendo información sobre las decisiones de los Negros. El Hightower aprovecha las humillaciones recibidas por Ulf y le ofrece aquello que siempre ha deseado: respeto, poder y un título que obligue a los nobles a dejar de burlarse.

Ormund promete convertirlo en Señor de Marcaderiva y Señor de las Mareas, entregándole los dominios que actualmente pertenecen a Corlys. Cuando le asegura que nadie volverá a reírse de él, Ulf responde que, cuando descubran quién es realmente, arderán.

Rhaenyra y Daemon pasaron varios episodios tratando a Ulf como un sirviente inconveniente, pese a que controla a Silverwing. Ormund, en cambio, entiende que no necesita comprar su lealtad con honor: basta con alimentar su resentimiento.

Corlys Velaryon sigue vivo, pero pierde un dedo

Corlys permanece como prisionero de Ormund y Bold Jon Roxton. El Hightower espera que su captura impida que los Velaryon apoyen a Rhaenyra durante la batalla de Tumbleton, aunque Daeron cuestiona que un solo rehén pueda detener a un ejército que está a punto de llegar.

Durante una cena, Ormund intenta provocar a Corlys mencionando a Rhaenys. La Serpiente Marina tolera insultos hacia su persona, pero no permite que alguien utilice a su esposa muerta como instrumento de humillación.

Ormund responde cortándole el dedo donde llevaba el anillo de la Casa Velaryon. El dedo es enviado a Alyn en la Fortaleza Roja, dejando claro que Corlys continúa vivo, pero también que cada movimiento contra Tumbleton tendrá consecuencias.

El mensaje podría obligar a Rhaenyra a elegir entre salvar a su Mano o mantener su ofensiva. También podría acelerar la legitimación de Addam y Alyn como herederos Velaryon, retirando parte del poder que Ormund cree poseer sobre la familia.

Daeron no quiere el Trono de Hierro

Mientras Ormund prepara su trampa, Daeron habla con Gwayne sobre la amenaza que se acerca. El joven ya no oculta su temor de que su tutor termine provocando la destrucción de todos los habitantes de Tumbleton.

Daeron incluso declara que Rhaenyra puede conservar la corona. No desea ser rey, convertirse en símbolo de otra rebelión ni continuar actuando como el títere de Ormund. Solo quiere sobrevivir y evitar que Tessarion sea utilizada para justificar otra masacre.

La confesión lo coloca en contraste con el resto de su familia. Aegon fue obligado a aceptar la corona, pero ahora está dispuesto a matar para recuperarla. Aemond intentó asesinar a su hermano para tomar su lugar. Rhaenyra ha sacrificado prácticamente todos sus vínculos para conservar el trono.

Daeron es quizá el único candidato que entiende que gobernar no representa un premio. Y, como suele ocurrir en Westeros, esa falta de ambición podría convertirlo precisamente en la persona más apta para hacerlo.

Daemon descubre el plan de Rhaena

Daemon viaja al Valle para confrontar a Jeyne Arryn por permitir que Rhaena escapara. La mujer responde con una pregunta bastante justa: si Daemon no ha podido controlar a los jinetes de dragón durante toda la guerra, ¿por qué esperaba que ella pudiera retener a uno dentro de una cueva?

Los rumores señalan que una joven vive con un dragón entre rebaños y ortigas, una referencia directa a Nettles, personaje de Fuego y Sangre cuya historia fue fusionada con la de Rhaena.

Daemon pide que Jeyne retrase un mensaje para Rhaenyra y sale en busca de su hija. Cuando la encuentra, Rhaena explica que está cazando a Vhagar para reparar el daño causado durante la Batalla del Gaznate. Si logra matarla, habrá pagado parte de su deuda con Rhaenyra; si muere en el intento, considera que habrá pagado todo.

Daemon admite que le falló como padre y decide acompañarla. El gesto no borra años de abandono, pero representa uno de los pocos momentos en que prioriza a una hija sobre sus propios intereses políticos.

El plan termina antes de comenzar. Rhaenyra y Addam llegan montados sobre Syrax y Seasmoke, obligando a Daemon a enfrentar la mentira que ha mantenido durante varios episodios.

La batalla épica entre Syrax, Caraxes, Seasmoke y RobaOvejas

El momento central del séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón ocurre cuando Rhaenyra descubre que Rhaena es la misteriosa jinete de RobaOvejas.

Daemon intenta ayudarla a escapar, pero Addam consigue detenerla. Rhaenyra comprende entonces que su esposo conocía la identidad de la persona a quien responsabiliza por la muerte de Jacaerys y que incluso asesinó a un hombre inocente para fabricar una prueba falsa.

Antes de que puedan resolver la discusión, los dragones comienzan a reaccionar entre ellos. RobaOvejas, poco acostumbrado a convivir con otras criaturas de su especie y todavía alterado por la Batalla del Gaznate, interpreta su presencia como amenaza.

Syrax, Caraxes y Seasmoke responden.

Los rugidos se convierten en mordidas, zarpazos y vuelos descontrolados. Los jinetes gritan órdenes, pero las criaturas ya no parecen interesadas en obedecer. Rhaenyra intenta controlar a Syrax mientras Daemon exige que detenga a su dragón, sin reconocer que Caraxes también actúa por instinto.

Finalmente, Daemon ordena a Caraxes atacar el cuello de RobaOvejas. El dragón salvaje queda gravemente herido y se aleja caminando, incapaz aparentemente de volver a levantar el vuelo.

No existe una confirmación de su muerte. RobaOvejas desaparece herido, pero todavía vivo, mientras Rhaena es llevada de regreso a Desembarco del Rey.

¿Por qué los dragones no obedecieron a sus jinetes?

La secuencia demuestra algo que la serie lleva insinuando desde la muerte de Lucerys: los Targaryen no poseen control absoluto sobre sus dragones.

Aemond no pudo impedir que Vhagar atacara a Arrax. Rhaena fue incapaz de contener a RobaOvejas durante la Batalla del Gaznate. Y ahora Rhaenyra, Daemon y Addam descubren que una orden en Alto Valyrio no siempre puede detener el instinto territorial de criaturas construidas para cazar, defenderse y destruir.

La única instrucción obedecida claramente es la más violenta: cuando Daemon ordena a Caraxes matar a RobaOvejas.

La Danza de los Dragones recibe su nombre como si los jinetes dirigieran cada movimiento. Sin embargo, el episodio presenta una lectura diferente. Los humanos creen que conducen el baile, pero quizá solo son pasajeros sujetos a criaturas que reconocen emociones, miedos y deseos con mayor intensidad que las palabras.

Por eso la batalla no funciona únicamente como espectáculo. También anticipa el verdadero final de la guerra: no importa quién gane el Trono de Hierro si cada enfrentamiento reduce el número de dragones vivos y acerca a la familia Targaryen a perder aquello que sostiene su poder.

¿Rhaenyra perdonó a Rhaena y Daemon?

Rhaena regresa a la Fortaleza Roja y se reencuentra con Baela, quien decide perdonarla. La escena evita convertir la relación entre las hermanas en otra guerra, aunque Rhaena permanece separada de RobaOvejas y bajo el control de la reina.

Daemon intenta explicar sus decisiones. Asegura que ocultó la verdad porque su hija se lo pidió y porque esperaba que matar a Vhagar pudiera conseguir el perdón de Rhaenyra.

La reina está herida, pero entiende que Daemon no preparaba un golpe político. Mintió para proteger a su hija. Eso no significa que lo perdone: le recuerda que colocó frente a ella la cabeza de un hombre inocente y le permitió creer que el responsable de la muerte de Jace había recibido castigo.

Rhaenyra le pide retirarse y después arroja el cráneo falso al fuego, destruyendo la evidencia física de una mentira que ya no puede ignorar.

La relación sobrevive, pero queda profundamente dañada. Daemon eligió a Rhaena sobre Rhaenyra. La reina puede comprenderlo como madre, pero difícilmente olvidarlo como gobernante.

Rhaenyra y Mysaria finalmente cruzan la línea

Incapaz de dormir, Rhaenyra visita a Mysaria. La reina admite que Daemon actuó para proteger a su hija y deja claro que reconoce los intentos de la Maestra de los Susurros por alejarla de su esposo.

Mysaria responde reforzando aquello que Rhaenyra necesita escuchar: que es digna del trono, que vencerá y que sus errores no invalidan su derecho a gobernar. La conversación termina con ambas besándose y manteniendo relaciones frente al fuego.

La escena retoma la atracción presentada durante la segunda temporada, pero no necesariamente inicia una historia romántica saludable. Poco antes, Sylvi acusó a Mysaria de haberse convertido en aquello que antes criticaba: una persona cercana al poder que utiliza a los habitantes de Lecho de Pulgas como piezas.

Mysaria también sabe que una relación íntima con Rhaenyra fortalecerá su influencia. Puede existir afecto verdadero, pero también cálculo político.

La reina buscó consuelo después de sentirse traicionada por Daemon. En lugar de recuperar claridad, terminó entregando más poder a la persona que lleva semanas sembrando dudas sobre su matrimonio.

Sunfyre sigue vivo y regresa para salvar a Aegon

El gran giro final del séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón pertenece a Aegon y Sunfyre.

Los soldados de la Casa Mooton bloquean todas las rutas de escape y buscan a Tyland Lannister, la única persona que conoce la ubicación del tesoro de los Verdes. Aegon entiende que probablemente será capturado o ejecutado y decide dejar de correr.

Libera a Larys y Tyland de cualquier obligación. Tyland elige permanecer a su lado, mientras Larys se marcha prometiendo que, si el rey muere, se asegurará de que su última resistencia sea recordada.

Cuando los soldados llegan, Aegon se presenta como el verdadero rey de Westeros, coronado por el Septón Supremo, y rechaza jurar lealtad a Rhaenyra. Los hombres comienzan a retroceder y él cree momentáneamente que su discurso los intimidó.

En realidad, están observando lo que emerge detrás de él.

Sunfyre aparece entre los árboles, vivo, aunque con la mitad del rostro deformada por las heridas provocadas durante la batalla contra Meleys y Vhagar. Aegon, sorprendido y revitalizado, les ordena quemar a los soldados y ríe mientras el bosque queda cubierto de fuego.

La directora del episodio explicó que Sunfyre estuvo cerca de morir, pero recuperó fuerzas y sintió que Aegon se encontraba en peligro. El vínculo entre ambos lo llevó hasta su jinete, confirmando que la conexión entre un Targaryen y su dragón puede funcionar de manera emocional e incluso casi telepática.

El regreso de Sunfyre cambia nuevamente la guerra

Aegon pasó gran parte de la temporada sin reino, aliados ni esperanza. La supervivencia de Sunfyre le devuelve las tres cosas.

La aparición del dragón demuestra que Aegon no deliraba cuando insistía en que seguía vivo. También le entrega un símbolo que puede transformar la percepción del pueblo: un rey quemado que regresa acompañado por un dragón igualmente mutilado.

Ambos conservan cicatrices en el mismo lado del rostro, convirtiendo su reunión en una imagen de supervivencia compartida. No son el rey y el dragón dorados que entraron a Reposo del Grajo, pero siguen siendo capaces de matar y reclamar poder.

En Fuego y Sangre, Sunfyre también sobrevive y encuentra nuevamente a Aegon después de pasar un tiempo recuperándose. Sin embargo, la serie modifica las circunstancias porque sus heridas fueron provocadas deliberadamente por Aemond y Vhagar.

Su regreso resulta fundamental para el desenlace. Los lectores saben que Sunfyre todavía está relacionado con algunas de las muertes más importantes de la Danza de los Dragones, incluida una que podría definir el destino de la propia Rhaenyra.

¿Quiénes murieron en el episodio 7 de La Casa del Dragón?

El episodio no mata a ninguno de sus protagonistas principales, aunque deja varias víctimas.

Ser Adrian Redfort muere inmediatamente después de llegar a Harrenhal, asesinado por Aemond antes de intentar cumplir la misión encomendada por Rhaenyra. También mueren los soldados de la Casa Mooton cuando Sunfyre obedece la orden de Aegon y los quema.

RobaOvejas queda gravemente herido por Caraxes, pero no se confirma su muerte. La criatura consigue alejarse caminando y todavía podría regresar durante el final de temporada o la cuarta entrega.

Aemond tampoco muere. El veneno de Alicent lo derriba, pero cae frente a Alys, la persona con más posibilidades de salvarlo.

Corlys continúa vivo como rehén, aunque pierde un dedo. El capítulo juega así con varias muertes aparentes, pero conserva casi todas sus piezas principales para la batalla de Tumbleton.

Cambios frente a Fuego y Sangre

Spoiler Alert adicional: a partir de aquí mencionamos posibles acontecimientos futuros del libro.

La batalla entre RobaOvejas, Syrax, Caraxes y Seasmoke fue creada para la serie. En Fuego y Sangre, Nettles es la jinete de RobaOvejas y desarrolla una relación cercana con Daemon. Cuando Rhaenyra ordena su muerte, ambos se separan y Nettles desaparece en las montañas junto con el dragón.

La adaptación eliminó a Nettles y entregó parte de su historia a Rhaena. Al separar ahora a la joven de RobaOvejas y dejar a la criatura herida, la serie modifica profundamente la ruta que conduce al enfrentamiento de Daemon y Aemond sobre el Ojo de los Dioses.

La misión de Alicent para asesinar a Aemond tampoco ocurre en el libro. Mucho menos su intento de envenenarlo o el triángulo de manipulación entre ella, su hijo y Alys Rivers.

La participación de Ormund en la traición de Ulf también es nueva. En el material original, Ulf y Hugh cambian de bando durante la Primera Batalla de Tumbleton y son conocidos posteriormente como los Dos Traidores. La serie está explicando la decisión mediante el resentimiento de Ulf y las promesas de Ormund. Hugh, por ahora, no forma parte del acuerdo.

La captura de Corlys y la mutilación de su mano son otros cambios. En Fuego y Sangre, la Serpiente Marina termina encarcelada por orden de Rhaenyra después de ayudar a Addam a escapar, no como rehén de los Hightower.

Finalmente, la supervivencia de Sunfyre conserva el destino general del libro, pero altera la separación y reunión con Aegon. La serie convirtió el ataque de Aemond en una traición intencional, por lo que el regreso del dragón también fortalece el deseo de Aegon de vengarse de su hermano.

Reacciones al séptimo episodio de La Casa del Dragón

Las reacciones al séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón estuvieron divididas incluso alrededor de su gran batalla.

Algunos medios consideraron el enfrentamiento entre RobaOvejas, Caraxes, Syrax y Seasmoke como una de las secuencias de dragones más ambiciosas de toda la franquicia. La violencia entre las criaturas, sus heridas y la incapacidad de los jinetes para detenerlas fueron leídas como una evolución de la Batalla del Gaznate.

Otros críticos cuestionaron el exceso de efectos digitales y señalaron que la secuencia fue creada para la serie pese a que existen batallas del libro que todavía no han sido mostradas. También se criticó que la relación entre Rhaena y RobaOvejas no hubiera recibido suficiente desarrollo antes de separarlos.

El regreso de Sunfyre recibió una respuesta mucho más positiva. La aparición del dragón detrás de Aegon, las cicatrices compartidas y la interpretación de Tom Glynn-Carney fueron consideradas entre los mejores momentos de la temporada.

La visión sexual de Aemond con Alicent volvió a generar rechazo entre parte del público, que consideró innecesario insistir en el complejo materno del personaje. En contraste, las escenas de Alicent y Alys compitiendo por influir sobre él fueron celebradas por el humor incómodo y las interpretaciones de Olivia Cooke y Gayle Rankin.

El encuentro entre Rhaenyra y Mysaria también dividió opiniones. Algunos espectadores celebraron que la serie retomara la atracción presentada en la segunda temporada, mientras otros interpretaron la escena como una nueva maniobra para aislar a Rhaenyra de Daemon.

Y, como suele ocurrir en Westeros, el episodio consiguió algo difícil: poner de acuerdo a quienes querían más dragones y, cinco minutos después, provocar otra guerra sobre la forma en que fueron utilizados.

Los dragones ya comenzaron a bailar solos

El séptimo episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón entregó una batalla espectacular, pero su verdadera consecuencia fue demostrar que nadie controla realmente las armas con las que pretende ganar la guerra.

Rhaenyra tiene más dragones, pero Ulf ya negocia con Ormund. Daemon puede dar órdenes a Caraxes, aunque no puede reparar el daño causado por sus mentiras. Rhaena reclamó a RobaOvejas, pero nunca logró dominarlo. Alys conserva cinco huevos y necesita a Aemond, aunque empieza a perder el control sobre él. Helaena posee una de las criaturas más poderosas del reino, pero comprende que montarla podría convertirla en alguien que no desea ser.

Aegon, en cambio, recuperó a Sunfyre justo cuando había aceptado la muerte. El rey y el dragón que todos creían acabados reaparecieron juntos, quemaron a sus enemigos y regresaron al tablero con más resentimiento que fuerza, pero también con una historia capaz de inspirar seguidores.

Mientras tanto, la cabeza de Criston Cole se acerca a Tumbleton. Corlys pierde partes de su cuerpo dentro de una celda. Alicent huye después de envenenar a su hijo. Mysaria ocupa el lugar que Daemon dejó vacío. Y Ormund sonríe porque la reina todavía no sabe que uno de sus dragones ya cambió de bando.

Los humanos continúan hablando de coronas, herederos y legitimidad, pero los dragones dejaron de esperar sus decisiones. La Danza de los Dragones finalmente comenzó.

El final de temporada de la Casa del Dragón estrena próximo domingo 09 de agosto del 2026 en HBO Max.

Spoiler Show #23