¿Qué tan caro es filmar una película completamente con cámaras IMAX de 70 mm?

Christopher Nolan en el rodaje de 'La Odisea'. Foto: Universal Pictures
Christopher Nolan en el rodaje de 'La Odisea'. Foto: Universal Pictures

Cuando hoy se habla de IMAX, la conversación suele girar alrededor de Christopher Nolan, Denis Villeneuve o las grandes superproducciones de Hollywood. Sin embargo, la historia del formato comenzó hace mucho tiempo. 

IMAX nació en 1967, cuando los cineastas canadienses Graeme Ferguson, Roman Kroitor, Robert Kerr y William C. Shaw buscaron desarrollar un sistema de proyección capaz de ofrecer una imagen mucho más grande, estable y detallada que la del cine convencional.

Su trabajo derivó en la fundación de la compañía IMAX Corporation y, pocos años después, en el estreno de la primera película realizada íntegramente para este formato.

Ese primer largometraje fue North of Superior (1971), un documental dirigido por Graeme Ferguson que retrata los paisajes naturales de la región del Lago Superior, en Canadá. Más allá de su valor cinematográfico, la cinta marcó un antes y un después al convertirse en la primera producción filmada completamente con cámaras IMAX de película de 70 mm, con lo que demostró que el sistema podía capturar imágenes con un nivel de detalle nunca antes visto en una pantalla comercial.

Durante décadas, el formato permaneció casi exclusivamente ligado a documentales científicos, películas sobre naturaleza y exhibiciones en museos, debido a los enormes costos y dificultades técnicas que implicaba utilizarlo.

“Rara vez tienes la oportunidad de hablar directamente con los cinéfilos sobre por qué te gusta un formato en particular y por qué, si pueden encontrar una pantalla IMAX para ver la película, es fantástico”, reflexionó Nolan a la agencia de noticias AP, con motivo de la promoción de La Odisea.

“Realmente es una excelente manera de brindarles a las personas una experiencia que no pueden obtener en casa”, agregó Christopher Nolan.

¿Qué significa realmente filmar en IMAX de 70 mm?

Aunque muchas películas presumen haber sido “filmadas para IMAX”, en realidad, de acuerdo con nuestra investigación en Spoiler.mx, pocas utilizan cámaras IMAX durante toda su duración. Y la diferencia es importante.

La mayoría de las superproducciones de Hollywood únicamente rueda determinadas secuencias —generalmente escenas de acción o paisajes espectaculares— utilizando cámaras IMAX de película de 70 mm, mientras que el resto se captura en formatos tradicionales de 35 mm, cámaras digitales o película convencional de 65 mm.

Algunos ejemplos recientes incluyen F1: La Película, Superman, Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos y la próxima a estrenarse, Avengers: Doomsday.

Pantalla IMAX. Foto: IMAX Corporation
Pantalla IMAX. Foto: IMAX Corporation

Filmar completamente en IMAX 70 mm es otra historia

El sistema utiliza un negativo de 65 mm colocado de forma horizontal dentro de la cámara. En lugar de ocupar las tradicionales 5 perforaciones por cuadro que emplea el cine de 65/70 mm convencional, cada fotograma ocupa 15 perforaciones (15/70), lo que multiplica el área de imagen y permite registrar una resolución extremadamente alta, mayor rango dinámico y una nitidez excepcional cuando se proyecta en salas IMAX.

“Cada fotograma de la película tiene 15 perforaciones y se proyecta horizontalmente. Es el formato más grande y de mayor resolución disponible, y ofrece una sensación de inmersión sin precedentes, ya que la imagen llena la característica pantalla IMAX que va del suelo al techo”, explica IMAX en su sitio oficial.

Precisamente por ese enorme tamaño físico del negativo, el consumo de película es muy superior y es cuando aparecen los principales desafíos económicos y logísticos.

¿Por qué es tan costoso filmar en IMAX?

Rodar una película íntegra en este formato implica trabajar con uno de los sistemas cinematográficos más caros que existen. Los propios equipos representan la primera barrera de entrada. Diversas fuentes de la industria estiman que una cámara IMAX de película puede tener un valor aproximado de entre 500 mil y un millón de dólares, razón por la cual prácticamente ningún estudio las compra y la inmensa mayoría opta por alquilarlas.

El alquiler tampoco resulta económico. Dependiendo del paquete técnico y los accesorios incluidos, el costo semanal suele ubicarse entre los 12 mil y 20 mil dólares, sin considerar seguros, transporte especializado ni personal certificado para operarlas.

A esto se suma el gasto permanente en película virgen. El negativo IMAX de 65 mm (está impreso en 70 mm para su proyección; los 5 mm adicionales contienen la banda sonora y la zona de perforación), junto con el revelado y procesamiento de laboratorio, tiene un costo estimado de entre 2.40 y 4 dólares por pie de película. 

Cámara IMAX. Foto: IMAX Corporation
Cámara IMAX. Foto: IMAX Corporation

Al considerar que una producción puede consumir cientos de miles de pies de negativo debido a múltiples tomas, ensayos y repeticiones, únicamente el material fotosensible puede representar varios millones de dólares durante la filmación.

Otro aspecto poco conocido es la autonomía de las cámaras. Debido al enorme tamaño del negativo, los cargadores contienen mucha menos película que una cámara convencional, lo que obliga a detener constantemente el rodaje para recargar.

Esto incrementa los tiempos de producción y explica por qué la mayoría de los grandes estudios únicamente utiliza IMAX en escenas específicas.

La Odisea: el experimento más ambicioso de Christopher Nolan

La película La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, representa un punto de inflexión en la historia del formato. Después de años impulsando el uso de película fotoquímica con títulos como El Caballero de la Noche, Interestelar, Dunkerque, Tenet Oppenheimer, Nolan llevó el formato un paso más allá al convertir La Odisea en el primer largometraje de ficción filmado íntegramente con cámaras IMAX de película de 70 mm.

“La nitidez, la claridad y la profundidad de la imagen son incomparables”, dijo Nolan a AP. “Para mí, lo más importante es que, al filmar en película IMAX de 70 mm, la pantalla prácticamente desaparece. Se experimenta la sensación del 3D sin necesidad de gafas. Se tiene una pantalla enorme que llena la visión periférica del público. Se les sumerge por completo en el mundo de la película”.

Para hacerlo posible fue necesario que IMAX desarrollará una nueva generación de cámaras significativamente más silenciosas, ligeras y confiables que los modelos utilizados en producciones anteriores. 

Tradicionalmente, el enorme ruido mecánico de las cámaras IMAX dificulta registrar diálogos sincronizados, una de las razones por las cuales durante décadas el formato estuvo reservado principalmente para documentales.

El proyecto también implicó una compleja logística internacional. Cada jornada de rodaje requirió un suministro constante de negativo, transporte especializado, recargas frecuentes de los cargadores y procesamiento continuo del material expuesto. 

Según varios informes, la película tuvo un presupuesto neto de alrededor de $250 millones de dólares, lo que la convierte en la película más cara de la carrera de Nolan. De esa cantidad, sólo el material fílmico costó aproximadamente 3 millones de dólares; la producción consumió más de dos millones de pies de película.

Pero más allá del aspecto económico, esta investigación de Spoiler.mx nos indica que la decisión responde a una búsqueda artística. Nolan ha defendido durante años que el negativo IMAX ofrece una profundidad, textura y resolución que todavía superan a la mayoría de los sistemas digitales disponibles, especialmente cuando la película se exhibe en pantallas IMAX de 15/70, mismas que son sumamente escasas en el mundo.

“Las películas en formato IMAX de 70 mm se han convertido en una de las películas más codiciadas del mundo”, declaró Richard Gelfond, director ejecutivo de IMAX, en una teleconferencia reciente con analistas.

“Los fans viajan a través de países, si no continentes, para disfrutar de La Odisea en formato IMAX de 70 mm”, puntualizó el director ejecutivo de IMAX.

Un club extremadamente exclusivo

Antes de La Odisea, prácticamente todas las producciones rodadas íntegramente en IMAX pertenecían al género documental. Entre las más representativas se encuentran North of Superior (1971), To Fly! (1976), Everest (1998), Space Station 3D (2002) y numerosos documentales sobre océanos, exploración espacial y vida silvestre producidos para museos y salas especializadas.

En contraste, los grandes éxitos de Hollywood han preferido una estrategia híbrida. Películas como Avengers: Endgame, Sin Tiempo para Morir, Duna: Parte Dos o las entregas recientes de Misión: Imposible utilizaron cámaras IMAX únicamente en secuencias seleccionadas.

La tendencia parece mantenerse. Diversas publicaciones especializadas señalan que futuras superproducciones —entre ellas Duna: Parte Tres— podrían estrenarse con copias limitadas en IMAX 70 mm obtenidas a partir de un máster digital, en lugar de haber sido fotografiadas de forma nativa en negativo IMAX de 15 perforaciones.

Vale la pena… si la historia lo justifica

Filmar una película completamente en IMAX de 70 mm continúa siendo una de las decisiones técnicas más costosas de toda la industria cinematográfica. El precio de las cámaras, el elevado consumo de película, los tiempos de recarga, la complejidad logística y el procesamiento del negativo explican por qué únicamente un puñado de producciones se ha atrevido a utilizar este formato durante toda su duración.

Sin embargo, el resultado sigue siendo difícil de igualar. El gigantesco negativo de 15 perforaciones captura una cantidad extraordinaria de información visual, ofreciendo una imagen con mayor resolución aparente, profundidad, textura y presencia en pantalla. 

Presentación de 'La Odisea' en IMAX. Foto: Universal Pictures
Presentación de ‘La Odisea’ en IMAX. Foto: Universal Pictures

“Lo que siempre me fascinó de IMAX fue que representaba lo mejor que se había logrado con el celuloide. La verdadera razón de su alta calidad es que se trata de un negativo de película gigante. Es un rollo enorme de película que pasa por el proyector a cientos de kilómetros por hora”, puntualizó Nolan en entrevista con AP.

Por esa razón, directores como Christopher Nolan continúan defendiendo el formato como la experiencia cinematográfica más cercana a observar el mundo con el ojo humano. En una época dominada por la captura digital, La Odisea demuestra que el cine fotoquímico de gran formato aún representa el máximo estándar de calidad visual… siempre que exista un presupuesto capaz de sostenerlo.

Infografia IMAX
Spoiler Show #23