Parecía que Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery ya habían superado al villano más complicado de esta historia cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos autorizó su fusión. Sin embargo, Hollywood todavía no puede poner los créditos finales.
Una coalición de 12 estados presentó una demanda contra la fusión de Paramount y Warner Bros, al argumentar que el acuerdo de 110 mil millones de dólares eliminaría competencia, reduciría la producción audiovisual y terminaría afectando tanto al público como a las salas de cine, trabajadores y distribuidores de televisión.
La acción judicial fue presentada en una corte federal de California y busca impedir que Paramount tome el control de Warner Bros. Discovery.
Esto significa que el acuerdo todavía puede ser detenido o, al menos, retrasado, pese a que la División Antimonopolio del Departamento de Justicia cerró su investigación en junio al considerar que la operación no dañaría la competencia.
En otras palabras, la fusión recibió luz verde federal, pero doce estados acaban de colocar otra barricada frente al estudio.
¿Por qué presentaron la demanda contra la fusión de Paramount y Warner Bros?
California encabeza la coalición integrada también por Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón y Washington. Sus fiscales generales sostienen que unir dos de los estudios más importantes de Hollywood reduciría de cinco a cuatro el número de grandes distribuidores cinematográficos tradicionales en Estados Unidos.
La demanda contra la fusión de Paramount y Warner Bros. señala que la compañía combinada tendría más del 27% del mercado de películas de estreno amplio y superaría el 30% dentro de los títulos que se espera dominen la taquilla.
La preocupación no se limita a cuántas franquicias quedarían bajo un mismo techo, sino al poder que el conglomerado tendría para decidir fechas de lanzamiento, negociar con exhibidores y reducir la cantidad de producciones que llegan a salas.
Los estados sostienen que, una vez fusionadas, Paramount y Warner ya no tendrían que competir entre sí por pantallas, fines de semana de estreno, talento, historias o inversión. También advierten que la nueva compañía podría evitar lanzar varias películas durante una misma temporada para no competir contra sus propios títulos, una práctica que reduciría opciones para el público y capacidad de negociación para los cines.
La advertencia que dejó la compra de Fox por Disney
Uno de los argumentos más importantes de la demanda utiliza un precedente bastante conocido, la adquisición de 21st Century Fox por Disney. Los fiscales recuerdan que, antes de aquella operación, las dos compañías estrenaron en conjunto 112 películas de lanzamiento amplio entre 2015 y 2018. Entre 2022 y 2025, la empresa fusionada distribuyó únicamente 54.
Para los estados, ese antecedente demuestra que las promesas de mantener una producción abundante no siempre sobreviven cuando el acuerdo ya está cerrado.
Paramount ha prometido que los dos estudios conservarán una presencia fuerte en cines y que producirán al menos 30 películas al año entre ambos, pero la demanda considera que el público y la industria no deberían depender únicamente de compromisos corporativos que podrían cambiar después.
La concentración tampoco terminaría con Paramount y Warner. Según el documento, cuatro distribuidores —la compañía fusionada, Disney, Universal y Sony— controlarían aproximadamente el 86% de la taquilla generada por películas de estreno amplio.
En el mercado de las producciones consideradas potenciales grandes éxitos, esa participación superaría el 93%.
Así, el problema no sería solamente que Batman, Harry Potter, Misión: Imposible, Star Trek, El Señor de los Anillos y Top Gun compartieran compañía. Sería que gran parte de la cartelera quedaría en manos de cuatro grandes jugadores capaces de observar y anticipar con facilidad las decisiones de sus competidores.
La televisión también forma parte de la demanda
La demanda contra la fusión de Paramount y Warner Bros no se concentra únicamente en las salas. Los estados también argumentan que la empresa controlaría más de una cuarta parte de los principales canales de televisión por cable de Estados Unidos, al reunir marcas como CNN, TNT, TBS, HBO, HGTV, Food Network, Discovery Channel y Cartoon Network con CBS, MTV, Nickelodeon, Comedy Central y Showtime.
Esa colección daría a Paramount una enorme capacidad de negociación frente a proveedores de televisión. Si una distribuidora se negara a pagar las tarifas solicitadas, podría enfrentar un apagón simultáneo de canales de noticias, deportes, entretenimiento, contenido infantil y estilo de vida.
Los fiscales consideran que esa amenaza permitiría exigir cuotas más altas, las cuales eventualmente podrían trasladarse a las facturas de los consumidores. También podría reducir la inversión en contenido, porque dos compañías que actualmente compiten por atraer audiencias y distribuidores pasarían a formar parte del mismo grupo.
CNN y CBS quedarían además bajo una sola estructura corporativa, lo que vuelve a colocar sobre la mesa la concentración no sólo del entretenimiento, sino también de las fuentes informativas.
¿No había aprobado la fusión el Departamento de Justicia?
Sí. El Departamento de Justicia cerró el 12 de junio su investigación de ocho meses y determinó que la operación probablemente no dañaría a la competencia ni a los consumidores en streaming, televisión lineal o producción y distribución cinematográfica.
Durante ese proceso, la División Antimonopolio revisó más de dos millones de documentos de las compañías y recibió información de distintos actores de la industria. Los estados incluso participaron en parte de la investigación gracias a acuerdos que permitían compartir materiales y asistir a declaraciones.
Sin embargo, eso no les impide llegar a una conclusión diferente y acudir a tribunales. La autorización del Departamento de Justicia significa que el Gobierno Federal decidió no demandar, pero no convierte la transacción en intocable.
Los fiscales estatales todavía pueden invocar las leyes antimonopolio y pedir que un juez bloquee una operación que consideran perjudicial para sus habitantes y mercados.
Por eso esta nueva acción no invalida automáticamente la decisión federal, pero sí crea un conflicto jurídico directo en el que el Departamento de Justicia afirma que no encontró un daño probable, mientras doce estados sostienen que la concentración sería ilegal bajo la Ley Clayton.
¿Qué respondió Paramount?
Paramount rechazó las acusaciones y aseguró que la demanda distorsiona principios establecidos del derecho antimonopolio. La compañía sostiene que la unión con Warner Bros. Discovery crearía un competidor más fuerte frente a plataformas tecnológicas y de streaming que ya tienen una enorme posición dentro del entretenimiento global.
Desde su perspectiva, combinar catálogos, estudios, canales y plataformas permitiría competir mejor contra Netflix, Amazon y Apple, además de reforzar la producción para salas y proteger empleos.
Paramount también adelantó que defenderá vigorosamente la transacción, mientras Warner Bros. Discovery remitió sus comentarios a la postura de su posible comprador.
Ese argumento será central en tribunales. Paramount intentará demostrar que el mercado ya no puede medirse únicamente entre los estudios clásicos de Hollywood, porque las grandes tecnológicas transformaron la competencia.
Los estados, en cambio, buscarán probar que las salas de cine y la televisión por cable siguen siendo mercados propios, donde perder a un estudio independiente sí generaría menos opciones y mayor poder corporativo.
¿Puede detenerse la compra de Warner Bros?
La coalición solicita que el tribunal declare que la compra viola la Sección 7 de la Ley Clayton y emita una orden permanente que impida combinar los negocios y activos de Paramount y Warner Bros. Discovery.
Antes de llegar a una resolución definitiva, los estados también pueden buscar una medida provisional que congele el cierre mientras se analiza el caso.
Esto abre varios escenarios: el primero es que el juez podría permitir que la operación continúe, imponer una pausa, ordenar concesiones o terminar bloqueando completamente el acuerdo. Paramount también podría negociar cambios, aunque la demanda busca detener la compra y no únicamente modificar algunos aspectos.
El tiempo será un factor importante. Las compañías quieren cerrar la operación lo antes posible, mientras continúan procesos regulatorios fuera de Estados Unidos. Cada retraso añade incertidumbre para accionistas, empleados, producciones, plataformas y marcas que todavía no saben cómo quedaría organizado el nuevo conglomerado.
Además, una batalla prolongada podría mantener en pausa decisiones sobre HBO Max, Paramount+, CNN, CBS, DC Studios, Nickelodeon y los calendarios cinematográficos de ambas compañías.
Una pelea por algo más que franquicias
La demanda contra la fusión de Paramount y Warner Bros recuerda que estas operaciones no sólo mueven logos, aplicaciones y personajes de un lado a otro. También determinan cuántas compañías pueden financiar películas, contratar talento, adquirir proyectos, ofrecer trabajo y decidir qué historias llegan al público.
Para Paramount, la concentración representa la escala necesaria para competir con gigantes tecnológicos que disponen de recursos prácticamente ilimitados. Para los doce estados, eliminar a Warner como rival independiente reduciría la presión que obliga a las compañías a invertir, innovar y disputarse tanto a las audiencias como a los creadores.
Ambas lecturas parten de una realidad: Hollywood ya no funciona como hace veinte años. Pero no coinciden en la solución. Una postura sostiene que los estudios tradicionales deben unirse para sobrevivir; la otra advierte que esa supervivencia podría construirse sacrificando competencia, empleos y diversidad creativa.
La fusión todavía puede ocurrir, pero el final dejó de parecer inevitable. El Departamento de Justicia dijo que era legal. Los estados ahora quieren que un juez diga lo contrario.
Así que Paramount y Warner Bros. todavía no pueden salir de la corte tomados de la mano y es que al parecer el juicio apenas está comenzando.
