Seguimos con nuestra intensa investigación acerca de los extras que arruinaron algunas de las mejores producciones que hemos visto.
En este capítulo, tenemos a nuestro primer animal de la lista, un Batman que posee la Fuerza, un par de trucos de magia y otro extra super emocionado tratando de llamar la atención.
20 El Último Samurai (2003)
Cuando el Capitán Nathan Algren regresa con su ejército, su caballo patea a uno de sus soldados en la entrepierna sin ningún motivo y lo tira como tres metros para atrás. Sin embargo, el extra vuelve y simplemente se alinea hasta el final de la escena.
Aquí, el mote de “peor extra de la historia” claramente se lo lleva el caballo. El soldado es un héroe, un profesional, el hombre más fuerte y resistente del mundo.
21 Everything Must Go (2010)
Acá tenemos a un par de niños que sospechamos fueron atacados por Síndrome, Sub-Zero o Killer Frost.
Nick Halsey visita a Delilah para reevaluar su vida. Ella ahora tiene dos hijos y en su primera aparición todo está normal. Sin embargo, cuando la película vuelve a los niños en el fondo, ellos parecen estar congelados en su lugar. No respiran, no mueven ni un músculo ¿Les habrán dicho que no se muevan? ¿ O los habrán editado porque se movían demasiado?
22 Ghostbusters (1984)
Otro caso de un extra que quiere llamar demasiado la atención y termina sacandole un poco de protagonismo a las estrellas.
Justo antes de que los Cazafantasmas peleen contra Gozer, saludan a unos cuantos entusiastas fanáticos, uno de ellos es un hombre de negocios super emocionado que grita “¡Ghostbuster, all right!”. Literalmente el peor grito que se haya escuchado para alentar a alguien.
23 The Dark Knight Rises (2012)
ATENCIÓN: ¡Batman domina la Fuerza! Repetimos: ¡Batman domina la Fuerza!
Uno creería que los extras elegidos para las escenas de acción son los más preparados, pero parece que este es la excepción. La patada o puñetazo de Batman ni siquiera le pasa cerca y el hombre se tira dos metros para atrás como si le hubiese pegado Brock Lesnar.
24 Wildcats (1986)
Este es un error de continuidad, a menos que el extra empleado en Wildcats fuera una especie de mago capaz de cambiar su composición genética en un abrir y cerrar de ojos.
Primero vemos a un jugador afroamericano con la camiseta 89 recogiendo la pelota y avanzando un par de metros antes de ser derribado por tres rivales. Pero luego, al ponerse de pie para saludar a su entrenador, de alguna manera se convirtió en alguien con la piel caucásica ¿Acaso lo tacklearon tan fuerte que perdió el color?