Volvió iZombie y por lo que podemos ver en este episodio, muchas, pero muchas cosas cambiaron. No sólo el mundo es diferente ya que los zombies son algo que se ve día a día, sino que cambia la dinámica en cuanto a la reacción al ver a Liv o hasta cuando le hablan porque todavía no se acostumbran a la presencia muertos vivientes en la misma habitación. Pero aunque sería muy divertido vivir para siempre, el mundo no está muy feliz con esta nueva realidad y Seattle está en una muy estricta cuarentena, así que en cualquier momento todo explotará y habrá caos.
Hay que tomar por ejemplo el caso que sirvió como eje de este capítulo y todo lo que está viviendo Major con los niños zombies. Esta enfermedad está destruyendo familias y seguramente sea mucho más fácil tener que lidiar con uno en modo “The Walking Dead” que lo matas y listo, pero acá siguen siendo las mismas personas, pero con distintas necesidades y es horrible pensar que por ser diferente tus padres te echarían de casa. Entonces, el nivel de odio, miedo y vergüenza por lo que no conocen, les está haciendo ver monstruos en las personas que hace días compartían la mesa y eso es un bomba a punto de explotar que podría terminar en una guerra civil.
Con respecto a Major, si bien los zombies crecieron en cantidad, todavía no son los suficientes como para mantener control de Seattle si es que las cosas se ponen picantes. Entonces, Chace Grave quiere que los chicos que fueron abandonados por sus padres por ser diferentes se conviertan en soldados para proteger a los suyos y obviamente, esto no le gusta a Major. Él, a pesar de ser un “supuesto asesino serial”, lo único que estaba haciendo era protegiendo a esa gente hasta que sea seguro salir y cuando era un consejero, lo más deseaba era ayudar a esos chicos. Darle armas a un grupo de niños desesperados no es la respuesta y cuando empiecen a salir las cosas mal, alguien estará muy enojado.


