El final de temporada de Star Trek: Discovery tuvo bastante menos acción de la que esperábamos.
En el episodio anterior habíamos visto a la Emperadora Terrana Philippa Georgiou conspirar con el vulcano Sarek y la Almirante Katrina Cornwall, aunque no estábamos seguros de cuál era el plan.
La Philippa del universo alternativo que la USS Discovery visitó pretendía ser la Philippa del universo original y así terminó a cargo de la capitanía de la nave, que estaba acéfala luego del descubrimiento de la identidad real del Capitán Lorca. A pesar de que Saru y Burnham sabían de quién se trataba, su fidelidad a la Flota Estelar les impedía revelar la verdadera identidad de la Emperadora
Will You Take My Hand?


Con Philippa al mando, la USS Discovery debía llevar a cabo el plan planteado en el episodio anterior: llegar a Qo’nos, tierra de los klingon, escabullirse a través de túneles creados por volcanes dormidos y dejar un dron que reconociera el terreno para conseguir la información necesaria para un futuro ataque en esta guerra tan cruenta, en la que los klingon llevaban las de ganar. Sin embargo, era necesario descubrir primero cuál era la cueva adecuada para ocultar a la USS Discovery. En búsqueda de esa información, Philippa se enfrenta a L’Rell, quien continuaba como prisionera de la Flota Estelar. Por supuesto, los métodos de la Emperadora están más cercanos a la tortura que a una investigación decente. Burnham, no soportando ver el sufrimiento de L’Rell y lo indigno de los métodos de Philippa, la detiene y ofrece como alternativa a Ash Tyler. Sí, Tyler, al poder acceder a las memorias de Voq, es capaz de descifrar dónde debe aterrizar la Discovery para poder llevar a cabo su plan.
Una vez conseguida la información, Philippa reúne al equipo que la acompañará en la misión: Michael Burnham, Ash Tyler y Sylvia Tilly, a quien atormenta con los recuerdos de su doppelgänger terrana.

Una vez en Qo’nos, el equipo debe encontrar la ubicación exacta de un antiguo templo abandonado, que servirá para dejar el dron y que este realice su trabajo. Tilly y Philippa van por un lado, mientras que Michael y Ash van por otro. Philippa decide permitirse un pequeño festejo con dos trabajadores sexuales de Qo’nos, a quienes luego de disfrutarlos, presiona para que le den la ubicación del templo. Ash y Michael se encuentran con klingon, que sacan a relucir el costado Voq de Tyler. La visión perturba mucho a Michael, quien luego le termina confesando a Ash la situación que llevó al asesinato de sus padres. Resulta que los padres de Michael Burnham trabajaban en una base humano- vulcana de la Flota Estelar. La familia deseaba irse de vacaciones a Marte, pero la pequeña Michael insistió en quedarse en la base unos días más para ver cómo una estrella se transformaba en supernova. En esos días, los klingon atacaron, asesinando a los padres de Michael brutalmente, mientras ella escuchaba todo escondida en una de las alacenas de la cocina de su casa. A pesar de ésto, Michael le confiesa a Ash que no odia a los klingon y que no desea que la Flota Estelar ataque Qo’nos, porque implicaría la pérdida del hogar para miles de familias, con las que le es imposible no empatizar. Tyler le explica que un klingon jamás se sentirá así por un humano.
Mientras esto sucedía, Tilly, influenciada por unas drogas que consume casi accidentalmente en Qo’nos, descubre que lo que creían que era un dron es en realidad una hidrobomba y que los volcanes que creían dormidos están en realidad activos. La combinación de la hidrobomba con los volcanes llevaría a la destrucción total del planeta. Tilly se lo informa a Michael, quien velozmente se da cuenta de que este fue el plan todo el tiempo. La Flota Estelar, desesperada por salvarse de la derrota masiva a manos de los klingon, se propone prácticamente extinguirlos. Sin embargo, parece ser demasiado tarde: Philippa encuentra a Tilly y le arrebata la hidrobomba. La Emperadora ya sabe dónde colocarla para causar el peor impacto.

Sin resignarse, Burnham se comunica con Saru, a quien le informa todo lo que han descubierto. Michael regresa a la Discovery, donde mantiene una comunicación con la Almirante Cornwall. Cornwall confiesa que ese fue el plan todo el tiempo, para evitar la destrucción total de la Flota Estelar en esta guerra. Michael le recuerda que ésos no son los ideales de la Flota y le avisa que está decidida a amotinarse nuevamente si pretenden continuar con la destrucción de Qo’nos. Sus compañeros de la USS Discovery, esta vez, la respaldan. Cornwall, reticente, le pregunta entonces cuál es su plan para terminar con esta guerra. Michael, por supuesto, tiene uno.
En primer lugar, debe ir a enfrentarse a Philippa, quien ya ha colocado la bomba y sólo debe detonarla para terminar con Qo’nos. Al principio, Philippa se niega, pero Michael le dice que entregue el detonador o la mate, y Georgiou no puede volver a ver morir a Burnham, como ya le ha sucedido en su universo. Acepta las condiciones de Michael, se hace con su libertad, y le entrega el mando. Pero Michael no lo quiere para ella. Ash trae a L’Rell al sitio y le explica lo que significa ese detonador. Invocando los recuerdos de Voq, le dice que él siempre creyó que ella era la que debía continuar el legado de T’Kuvma. Y T’Kuvma sólo quería encontrar un camino para unificar el imperio klingon. Michael le cede el detonador a L’Rell, cediéndole así el destino de Qo’nos y motivándola a que preserve su mundo, su cultura, su ideología, en lugar de seguir fomentando una guerra que sólo lograba la competencia despiadada entre las 24 casas klingon. L’Rell, con mano firme, amenazará a las 24 casas para que depongan las armas o ella se encargará de destruir Qo’nos. La unificación klingon será a través de la paz o no será en absoluto.

Ash Tyler, sin embargo, también ha tomado una decisión: se marcha junto a L’Rell. Es cierto que ya no puede servir a la Flota Estelar, por su vínculo con los klingon, y es cierto también que los klingon lo desprecian por su apariencia humana. Pero tal vez allí, exactamente, se encuentre el escalón perdido para conciliar a los humanos y a los klingon. La despedida es triste. Michael le asegura que sabe que detrás de su mirada sólo está él, Ash. Y Ash le agradece por el amor que, literalmente, le ha salvado la vida.
Luego de esta no batalla que termina la guerra con los klingon, Burnham es perdonada por sus cargos de amotinamiento y toda la tripulación de la Discovery es premiada por su constante representación de los ideales de la Flota Estelar. Tilly asciende a Alférez, y tampoco se olvidan de la mención a Hugh Culber.
Finalmente, la USS Discovery debe ir a Vulcano, donde elegirán a su nuevo capitán. Sarek va a bordo con ellos, Michael retorna a su puesto original y Saru oficia de Capitán interino. La Discovery vuelve a sus antiguos métodos de navegación, ya que la Flota Estelar está decidida a conseguir un navegante de esporas que no sea humano.

Finalmente, y tal vez lo más valioso del episodio, mientras se encuentran navegando en warp, la Discovery recibe una llamada de auxilio. No pueden descifrar de quién es, aunque saben que es de una nave de la Flota. Al salir de warp, descubren que quien lanza la llamada es el Capitán Pike. Sí, la mítica Enterprise ha llegado.