Antes de conquistar al público con Hereditary (2018), Midsommar (2019) o Beau tiene miedo (2023), el cortometraje de Ari Aster Lo extraño de los Johnson ya mostraba las características que definirían gran parte de su filmografía.
Estrenado en 2011, Lo extraño de los Johnson es una historia que incomoda desde sus primeros minutos y que utiliza el horror familiar para hablar sobre temas como el abuso y el trauma.
Más que recurrir a elementos sobrenaturales, el cortometraje de Ari Aster convierte a una familia aparentemente normal en el escenario de una de las experiencias más perturbadoras del cine reciente.

¿De qué trata Lo extraño de los Johnson?
El cortometraje de Ari Aster comienza con un momento cotidiano que rápidamente se transforma en algo desconcertante. Un niño llamado Isiah es descubierto por su padre Sidney mientras se masturba, pero poco después se revela que estaba observando una fotografía de él.
Años más tarde, Isaiah Johnson ya es un adulto y mantiene una relación profundamente enfermiza con su padre. A través de diferentes escenas, la historia muestra cómo Isaiah ejerce control sobre él mediante manipulación y abuso, mientras Joan, la madre del joven y esposa de Sidney, es consciente de lo que ocurre, pero decide guardar silencio.
La tensión aumenta cuando Sidney escribe un texto titulado Cocoon Man, donde intenta dejar constancia de todo lo que ha vivido. Sin embargo, Isaiah descubre el manuscrito y trata de impedir que la verdad salga a la luz.
Conforme avanza la historia, el cortometraje de Ari Aster cambia por completo la percepción del espectador y sugiere que detrás de esa dinámica existen heridas mucho más profundas que transforman el significado de todo lo visto hasta ese momento.

El verdadero horror está dentro de la familia
Lo que hace tan inquietante al cortometraje de Ari Aster no son únicamente las situaciones que presenta, sino la forma en la que obliga al espectador a cuestionar constantemente quién tiene el poder y quién carga con las consecuencias del abuso.
Durante gran parte de la historia, Isaiah aparece como el victimario. Es quien domina la relación, manipula a su padre y parece ejercer un control absoluto sobre él. Sidney, por el contrario, se presenta como una víctima atrapada en una situación de la que no puede escapar.
Sin embargo, conforme la historia se acerca a su desenlace, el cortometraje sugiere que esa realidad es mucho más compleja. Las acciones de Isaiah parecen estar ligadas a un trauma previo que habría marcado su vida desde la infancia.
En ese sentido, la obra plantea que el abuso deja cicatrices capaces de transformar por completo la vida de quienes lo sufren y de perpetuar ciclos de violencia difíciles de romper.
Al mismo tiempo, Joan representa otra forma de violencia: el silencio. Aunque presencia distintas situaciones a lo largo de la historia, opta por ignorarlas para conservar una aparente normalidad. Esa decisión convierte a la familia en un espacio donde el sufrimiento permanece oculto y donde nadie encuentra una verdadera salida.

Un terror diferente
Uno de los mayores logros del cortometraje de Ari Aster es demostrar que el terror no necesita trasfondos sobrenaturales para resultar devastador.
La fotografía sobria, los planos cerrados, el ritmo pausado y los largos silencios construyen una atmósfera incómoda que hace sentir al espectador como un testigo atrapado dentro de la casa de los Johnson. Cada mirada, cada pausa y cada gesto parecen cargar un peso emocional que vuelve todavía más inquietante la historia.
Ari Aster encuentra el horror en aquello que podría permanecer oculto dentro de cualquier hogar. El verdadero monstruo no es una entidad ni un demonio, sino los secretos familiares, la manipulación y los traumas que permanecen enterrados durante años.

Un cortometraje que ya anticipaba el cine de Ari Aster
A pesar de durar apenas unos minutos, el cortometraje de Ari Aster ya contenía muchas de las ideas que después convertirían al director en una de las figuras más reconocidas del terror contemporáneo.
Una de las mayores virtudes del cortometraje de Ari Aster está en utilizar una historia profundamente incómoda para reflexionar sobre el abuso, el poder, la culpa, el trauma y el silencio dentro de la familia.
Lo extraño de los Johnson sigue siendo una de las obras más difíciles de ver de Ari Aster porque recuerda que, en ocasiones, los monstruos más aterradores pueden encontrarse mucho más cerca de lo que imaginamos.
