Westeros está lleno de personajes capaces de cometer atrocidades mientras aseguran que todo lo hacen por el reino, la familia o alguna versión bastante conveniente del honor.
Sin embargo, el cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón presentó a alguien que parece disfrutar demasiado del proceso: Ormund Hightower, quien pasó de ser un estratega excéntrico y engañoso a convertirse en uno de los hombres más peligrosos de la temporada.
El episodio continúa desarrollando las consecuencias de la caída de Desembarco del Rey, pero lleva su centro hacia Tumbleton, donde el verdadero Daeron Targaryen finalmente sale de las sombras.
A la par, Rhaenyra comienza a reaccionar con mayor dureza ante las críticas, Daemon descubre el secreto de su hija Rhaena, Aegon atraviesa una nueva humillación y Helaena esconde un embarazo que podría alterar nuevamente la línea sucesoria.
Antes de continuar, es necesario lanzar una Spoiler Alert, ya que a partir de este punto hablaremos con libertad sobre los acontecimientos del episodio 4, además de algunos elementos de Fuego y Sangre que podrían anticipar lo que viene para Helaena, Daeron, Sunfyre y el resto de los involucrados en la Danza de los Dragones.
¿Qué pasó en el cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón?
El cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón comienza mostrando las consecuencias de la ocupación de Tumbleton. Ormund Hightower entra en la ciudad acompañado de miles de soldados y convierte las casas de sus habitantes en alojamiento para sus hombres, lo que deja claro que la supuesta protección de los Verdes se parece bastante a una invasión.
Desde una villa que toma para sí mismo, Ormund amenaza a los nobles que juraron lealtad a Rhaenyra. Puede hablar con calma, bañarse mientras los interroga y prometer que sus tropas se comportarán, pero detrás de esa teatralidad existe un hombre que no reconoce a la Reina Negra como gobernante legítima y que está dispuesto a someter a una ciudad completa para avanzar en su estrategia.
A su lado se encuentra un joven de cabello castaño que trabaja como asistente y escudero. Él es el verdadero Daeron Targaryen, escondido anteriormente por Ormund mientras un muchacho inocente era presentado ante Rhaenyra como señuelo. El príncipe espera la llegada de Aemond y Vhagar, pero un mensaje enviado desde Harrenhal obliga a cambiar el plan.
Aemond no acudirá a Tumbleton.
Ante esa ausencia, Ormund decide que Daeron ya no puede permanecer como una pieza escondida. Ahora deberá convertirse en el rostro de una nueva causa y, eventualmente, en el rey que el propio Hightower quiere controlar.
Ormund Hightower demuestra quién es realmente
El momento que define al cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón ocurre después de que uno de los soldados de Ormund ataca a Kat, la esposa de Hugh Hammer. El hermano de la mujer intenta defenderla y golpea al agresor, lo que ocasiona que todos sean llevados ante el comandante de las fuerzas Hightower.
Al principio, Ormund parece actuar con justicia. Ordena castigar brutalmente al soldado que atacó a Kat, lo que muestra frente a la población que no tolerará abusos dentro de sus tropas. Sin embargo, esa aparente rectitud dura poco. Para él, que un ciudadano se atreva a golpear a uno de sus hombres también es una falta que debe castigarse.
Ormund lleva al hermano de Kat ante Daeron y le ordena ejecutarlo.
El joven príncipe intenta resistirse, ya que todavía conserva una gentileza que lo diferencia de Aegon y Aemond, pero también ha crecido bajo la tutela de un hombre al que teme y desea complacer.
Ormund usa esa dependencia para convencerlo de que la misericordia es una debilidad y de que un futuro rey debe aprender a matar incluso cuando la víctima no merece morir.
Daeron termina atravesando al hombre con una espada y Tessarion, su dragón azul, quema posteriormente el cuerpo. La escena no representa el nacimiento natural de un líder, sino la fabricación de uno. Ormund no está preparando a Daeron para gobernar; está destruyendo aquello que podría impedirle utilizarlo.
Cuando declara que “ahora comienza”, el verdadero rostro de Ormund queda expuesto. No quiere proteger a Daeron. Quiere convertirlo en una corona que pueda sostener con sus propias manos.
¿Quiénes murieron en el cuarto episodio de La Casa del Dragón?
Aunque el episodio no presenta la caída de uno de los grandes protagonistas, sí deja dos muertes que resultan esenciales para entender las decisiones de Ormund y Daemon.
La más importante es la del hermano de Kat, ejecutado por Daeron después de defenderla del ataque de un soldado. Su muerte representa la primera sangre derramada directamente por el joven príncipe y marca el momento en que Ormund comienza a transformar su bondad en obediencia.
La segunda víctima es un pastor que se encuentra cerca del lugar donde Rhaena permanece escondida con Robaovejas. Daemon necesita presentar una prueba de que encontró y mató al jinete responsable de lo ocurrido durante la Batalla del Gaznate, por lo que asesina al hombre, quema sus restos y lleva su cabeza ante Rhaenyra.
Ninguna de las víctimas formaba parte de la guerra por voluntad propia. Ambos fueron utilizados para proteger secretos, fabricar relatos y sostener los intereses de personas mucho más poderosas. Algo muy de Westeros, en el que los nobles discuten quién merece el trono y los desconocidos terminan pagando la cuenta.
Daemon encuentra a Rhaena y decide protegerla
Otro de los momentos importantes del cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón ocurre cuando Daemon viaja al Valle de Arryn para obtener el dinero prometido por Lady Jeyne Arryn.
Después de conseguirlo, Caraxes se niega a seguir el camino señalado por su jinete y lo conduce hacia una cueva. Ahí se encuentra Rhaena, agotada y escondida junto a Robaovejas.
Daemon comprende inmediatamente lo que ocurrió. Rhaenyra considera que el jinete del dragón salvaje fue responsable del caos que terminó con la muerte de Jacaerys y Vermax durante la Batalla del Gaznate. Rhaena admite que intentó ayudar y que perdió el control de Robaovejas, pero también se niega a abandonarlo.
Para ella, reclamar al dragón fue más que conseguir un arma. Significó demostrar que también pertenecía a la sangre Targaryen después de pasar gran parte de su vida sintiéndose inferior frente a quienes sí tenían dragones.
Regresar con Rhaenyra implicaría enfrentar su culpa y probablemente una condena, por lo que le pide a su padre algo que nunca le había solicitado, que la deje permanecer oculta.
Daemon acepta, aunque debe construir una mentira para protegerla. Mata al pastor, presenta su cabeza ante el Consejo Negro y asegura que pertenece al misterioso jinete de Robaovejas. Rhaenyra quiere saber quién era y mirarlo incluso después de muerto, pero Daemon evita responder con claridad.
Mysaria, por supuesto, sospecha de inmediato. Cuando le pregunta de quién es realmente la cabeza, confirma que Daemon quizá engañó a su esposa, pero no necesariamente a su Maestra de los Susurros.
¿Sunfyre sigue vivo?
La escena más dolorosa del episodio pertenece a Aegon II y Sunfyre. Durante su huida junto a Larys Strong, el rey depuesto llega a Rook’s Rest, lugar donde él y su dragón cayeron después del ataque de Vhagar y la batalla contra Meleys.
Sunfyre parece muerto, su cuerpo permanece abandonado y algunos habitantes incluso cobran a los viajeros para acercarse a tocarlo. Sin embargo, Aegon se aproxima, habla con él en el poco alto Valyrio que conoce y asegura que todavía está vivo.
Larys desestima la afirmación, pero la conexión entre un dragón y su jinete siempre ha sido uno de los elementos más misteriosos de este universo. Aegon podría estar percibiendo algo que los demás no pueden notar.
El regreso de Sunfyre en el cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón tampoco parece gratuito. Durante varios capítulos se había dado por hecho que murió en Rook’s Rest, así que mostrar nuevamente su cuerpo y permitir que Aegon cuestione esa versión sirve para preparar su posible supervivencia.
En Fuego y Sangre, Sunfyre queda gravemente herido, pero sobrevive y todavía tiene una participación fundamental en el futuro de Aegon, Baela y Rhaenyra. La serie cambió las circunstancias de su caída, especialmente al convertir el ataque de Aemond en algo intencional, pero todo indica que podría regresar al mismo destino general.
Así que todavía no conviene despedirse del dragón dorado. En Westeros, hasta un cuerpo aparentemente muerto puede estar esperando el momento adecuado para volver a respirar fuego.
Aegon toca fondo, literalmente
El camino de Aegon no mejora después de abandonar a Sunfyre. Él y Larys terminan en manos de un grupo de hombres que les permite refugiarse a cambio de trabajo. El antiguo rey, quien alguna vez tuvo todo Desembarco del Rey a sus pies, recibe la tarea de separar los desechos de las letrinas para venderlos como materia prima.
Cuando protesta por la falta de comida, el encargado del lugar lo amenaza con un cuchillo y le exige que bese sus botas cubiertas de excremento. Aegon, incapaz de revelar su identidad o defenderse físicamente, obedece.
La escena lleva su caída a un nivel casi grotesco. El hombre que fue coronado frente a una multitud ahora debe besar la suciedad de otro para sobrevivir.
Sin embargo, también profundiza su transformación. Aegon está conociendo el reino desde el lugar de quienes nunca tuvieron poder, aunque todavía queda por ver si esta experiencia lo convertirá en una persona distinta o únicamente en un gobernante más resentido.
Helaena podría estar embarazada de Maelor
El cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón también deja una revelación silenciosa que podría tener consecuencias enormes. Después de que Rhaenyra entrega a Alicent el anillo de Otto Hightower y le informa que su cuerpo será enviado a Antigua, Helaena se acerca a su madre.
Alicent nota que su hija oculta su vientre y evita que la toque. La serie no lo confirma mediante diálogo, pero la reacción de ambas implica que Helaena está embarazada.
Todo apunta a que el niño sería Maelor Targaryen, el tercer hijo de Helaena y Aegon II. El personaje apareció en Fuego y Sangre, pero fue eliminado de la escena de Sangre y Queso y de toda la segunda temporada, una decisión que George R.R. Martin criticó públicamente debido a las consecuencias que tendría sobre el resto de la historia.
La posible incorporación de Maelor parece corregir parcialmente esa ausencia, aunque su nacimiento ocurrirá mucho más tarde que en los libros. También abre nuevas preguntas. Rhaenyra ha permitido que Helaena y su hija Jaehaera permanezcan con vida, pero un nuevo heredero varón de Aegon podría convertirse en una amenaza política para su reinado.
Además, el destino de Maelor está directamente relacionado con la tragedia de Helaena en el material original. Si la serie realmente pretende recuperarlo, deberá construir una ruta distinta para llegar a los mismos golpes emocionales.
Y tratándose de esta familia, un embarazo nunca llega acompañado únicamente de esperanza.
Rhaenyra comienza a gobernar desde el miedo
Mientras Ormund prepara a Daeron, Rhaenyra sigue descubriendo que tomar Desembarco del Rey no equivale a controlar la ciudad. La reina intenta resolver la amenaza de Tumbleton sin usar dragones, porque quemar una población que previamente le juró lealtad podría destruir la poca legitimidad que conserva entre la gente.
También incorpora al Gran Maestre Orwyle dentro de su Consejo y nombra a Torrhen Manderly como Maestro de la Moneda. La decisión tiene una dosis considerable de cálculo político; cuando la población descubra que las arcas están vacías, alguien deberá absorber la culpa.
Sin embargo, la presión empieza a cambiarla. Ulf le informa que aparecieron mensajes donde la llaman ‘Reina de los Bastardos‘, por lo que Rhaenyra ordena retirar cualquier inscripción sediciosa y perseguir a quienes hablen contra ella.
El gesto puede parecer pequeño frente a dragones y ejecuciones, pero revela algo importante, la reina que quería ganarse al pueblo comienza a tenerle miedo. Rhaenyra todavía insiste en presentarse como una gobernante distinta, pero cada crítica la empuja un poco más hacia la vigilancia, el castigo y la paranoia.
Ormund fabrica un rey mediante la crueldad; Rhaenyra podría estar fabricando una tiranía mientras intenta proteger su corona.
Cambios frente a Fuego y Sangre
Spoiler Alert adicional: a partir de este punto se mencionan posibles acontecimientos futuros del libro de George R.R. Martin.
La caracterización de Ormund es uno de los cambios más grandes del episodio. En Fuego y Sangre, el personaje tiene un papel militar importante, pero no posee el mismo desarrollo psicológico que la serie le está dando. La adaptación lo convierte en un antagonista excéntrico, manipulador y obsesionado con usar a Daeron para construir una alternativa tanto frente a Rhaenyra como frente a Aegon y Aemond.
También se profundiza el reemplazo de Nettles por Rhaena. En los libros, es Nettles quien reclama a Robaovejas y desarrolla una conexión especial con Daemon. La serie entregó esa historia a su hija, lo que permitió que el vínculo tuviera una dimensión familiar y que Daemon eligiera protegerla mediante un engaño.
El embarazo de Helaena representa otro ajuste importante. Maelor debería existir desde antes de la muerte de Jaehaerys, pero la serie parece introducirlo ahora para recuperar parte de su función narrativa.
Finalmente, la ambigüedad sobre Sunfyre sugiere que, aunque HBO modificó su caída, todavía podría conservar su participación en algunos de los momentos más importantes del desenlace.
Esta temporada vuelve a demostrar que no está siguiendo Fuego y Sangre paso por paso. Está tomando los mismos destinos y construyendo caminos diferentes para llegar a ellos.
Reacciones de los fans al cuarto episodio de La Casa del Dragón
Las reacciones al cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón se concentraron principalmente en James Norton y su interpretación de Ormund Hightower. El personaje ya había generado interés con el engaño del falso Daeron, pero su comportamiento en Tumbleton terminó de colocarlo como uno de los nuevos villanos favoritos de la temporada.
La aparente justicia con la que castiga al soldado para después obligar a Daeron a ejecutar a un hombre inocente fue uno de los momentos más comentados. Ormund no actúa impulsivamente como Aegon ni desde el resentimiento directo de Aemond. Su violencia es calculada, teatral y diseñada para transformar a quienes están cerca de él.
También hubo conversación alrededor del ritmo. Después de la escala de la Batalla del Gaznate, algunos espectadores agradecieron un episodio centrado en personajes, manipulación y consecuencias. Otros sintieron que la temporada volvió a frenar demasiado para preparar conflictos futuros, especialmente con tantas líneas narrativas avanzando al mismo tiempo.
El posible embarazo de Helaena desató teorías sobre Maelor y fue leído por parte del fandom como una respuesta tardía a las críticas de George R.R. Martin. La escena de Sunfyre, por su parte, renovó la esperanza de que el dragón continúe vivo y conserve su papel dentro de la historia.
Y así, como ya es tradición, el episodio provocó dos guerras, la que ocurre en Westeros y la que sucede cada domingo entre lectores del libro, espectadores de la serie y personas que únicamente quieren saber si el dragón dorado respiró o no.
Ormund no quiere un rey, quiere una herramienta
El cuarto episodio de la tercera temporada de La Casa del Dragón no necesitó una gran batalla para mostrar el avance de la guerra. Bastó con un hombre obligando a un adolescente a matar, una reina persiguiendo grafitis, un padre entregando la cabeza equivocada y un rey cubierto de heridas besando una bota sucia para sobrevivir.
Ormund Hightower dejó claro que su objetivo no es restaurar a Aegon ni esperar el regreso de Aemond. Su nueva apuesta es Daeron, un joven que todavía conserva compasión, pero que cuenta con un dragón y un apellido suficiente para reclamar el poder.
El problema es que Ormund no pretende ayudarlo a convertirse en un buen rey; quiere arrancarle todo aquello que podría impedir que sea obediente.
Daeron terminó el episodio con sangre en la espada. Rhaenyra con más miedo a su propia ciudad. Aegon con una esperanza casi imposible frente al cuerpo de Sunfyre. Helaena con un secreto creciendo en su interior. Y Daemon con otra mentira colocada frente a su esposa.
La guerra todavía tiene dragones, ejércitos y coronas. Pero este capítulo recordó que las armas más peligrosas de Westeros siempre han sido las personas que saben exactamente dónde romper a los demás.
Recuerda que la Casa del Dragón estrena un nuevo episodio cada domingo en HBO Max.
