El director británico, Christopher Nolan, ha sido duramente criticado por filmar parte de su esperada adaptación épica La odisea en Dakhla, una ciudad costera del Sahara Occidental actualmente ocupada por Marruecos, pero reconocida por la ONU como un “territorio no autónomo” desde 1963.
El rodaje en esta región, altamente disputada y militarizada, ha sido condenado por el Festival Internacional de Cine del Sahara Occidental (FiSahara), que ha solicitado públicamente al director y a Universal Pictures que detengan de inmediato la producción en esa zona.
“Dakhla no es solo una locación pintoresca con dunas cinematográficas”, declaró FiSahara en un comunicado. “Es una ciudad ocupada, militarizada, donde la población saharaui vive bajo represión brutal por parte de las fuerzas marroquíes”.
FiSahara, que se celebra en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia y ha contado con el apoyo de actores como Javier Bardem y Penélope Cruz, denuncia que filmar una superproducción en este territorio es “colaborar, aunque sea involuntariamente, con la estrategia de Marruecos para borrar la identidad saharaui”. Bardem difundió el comunicado acusando a Marruecos de convertir Dakhla “en destino turístico y ahora en plató de cine, siempre con el objetivo de suplantar la cultura saharaui”.
El festival también señaló la falta de libertad de expresión de los cineastas saharauis: “Mientras se producen filmes millonarios que presentan al Sahara como marroquí, los saharauis que intentan contar sus propias historias lo hacen clandestinamente, arriesgando su libertad y sus vidas”.

