La mayoría del público de sus películas asume que James Bond es inglés, pero ese es el mayor error que rodea al Agente 007. El personaje creado por el escritor Ian Lancaster Fleming en varias novelas pero inmortalizado en la cultura pop a través del cine, es el espía por excelencia y la personificación de la sofisticación. Como digo arriba, ha sido inmortalizado en la pantalla grande como la encarnación del espionaje inglés, pero la verdadera identidad de 007 es más compleja de lo que a menudo se supone.
James Bond no es inglés aunque lo demos como un hecho


Pensemos de entrada que la influencia de los actores que lo interpretaron tiene mucho que ver con esa identidad alterada. Cada uno de aquellos que se pusieron el traje del espía han aportado sus propios matices nacionales al papel: desde el acento escocés de Sean Connery hasta la interpretación ruda del galés Daniel Craig, pasando por la finura del actor irlandés Pierce Brosnan e incluso un excéntrico George Lazenby que es australiano, todos han aportado sus propios marcas de origen nacional al papel, influyendo sutilmente en la percepción de la identidad de Bond.
A su vez, el retrato constante de lugares emblemáticos de Londres y la campiña británica, junto con su impecable dominio del inglés de la Reina, independientemente del origen del actor, refuerzan la suposición de la herencia inglesa de Bond. Sin embargo, hay que remitirse al material de origen para saber la verdad.
El Bond literario siempre fue más que un simple agente del MI6. Su pasado intrigante fue tan mítico como sus misiones encubiertas. Ese costado más reservado y vulnerable de Bond rara vez se explica en las películas, lo que ha llevado a que la ascendencia de Bond se convierta en una especie de misterio en el universo cinematográfico. Más allá de eso, en las novelas se caracteriza a 007 como una persona con un linaje arraigado en Escocia y Suiza. Las novelas de Fleming revelan que su padre, Andrew Bond, era de Glencoe, Escocia, y su madre, Monique Delacroix, provenía del Cantón de Vaud, Suiza.
Con todo lo anterior expuesto, entonces, ¿por qué tanta gente asume que James Bond es inglés?

El camino fácil es suponer que James Bond es inglés por su fuerte asociación con la capital de Inglaterra y las instituciones británicas icónicas. A su vez, debemos sumar que 007 es un modelo del Servicio Secreto Británico, un agente del MI6 con sede en Londres. También suma mucho a la creencia su impecable acento inglés de Oxford, independientemente de la nacionalidad del actor; la imagen es la tradicional de un caballero británico. A todo esto, ciertos estereotipos ingleses como el humor, el ingenio seco y hasta el icónico Aston Martin, llevan al público a asociarlo fuertemente con Inglaterra. Y es que para el público internacional, la distinción entre ser británico e inglés no es evidente. Ser británico significa ser de cualquier parte del Reino Unido, incluidos Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Dado que James Bond es mitad escocés en sus orígenes literarios, técnicamente podría considerarse británico, pero no es inglés. Sin embargo, James Bond, con su estilo de vida centrado en Londres y su comportamiento típicamente inglés, es fácil y quizás comprensiblemente identificado erróneamente como inglés por la audiencia global. De cualquier manera, James Bond nunca ha sido inglés, aunque las locaciones de las películas, así como el estilo de vida, la personalidad y el acento de Bond, sugieren fuertemente lo contrario.