Cobertura Sundance CDMX: “The Invite” de Olivia Wilde en modo Bergman, Allen y Polanski

La más reciente incursión de Olivia Wilde como directora, The Invite, se presenta como una propuesta audaz y necesaria en el panorama del cine contemporáneo. Estrenada en el Sundance Film Festival CDMX 2026, la película explora las complejidades de las relaciones de pareja a través de una premisa tan provocadora como divertida: la invitación a una orgía entre vecinos.

La historia sigue a dos matrimonios vecinos, interpretados por un elenco de lujo: Seth Rogen, Olivia Wilde, Edward Norton y Penélope Cruz. El conflicto estalla cuando una de las parejas escucha a la otra tener sexo, lo que inicialmente se percibe como una falta de respeto. Sin embargo, tras ser confrontados e invitados a una cena, la incomodidad inicial se transforma en una serie de revelaciones y reclamos que sacan a la luz secretos matrimoniales profundamente guardados.

Con un poster que de inmediato da una referencia a “Rear window” de Alfred Hitchcock, “The invite” de Olivia Wilde es una tropicalización de la película española “Sentimental”. No obstante, a pesar de esto, la película desde su trailer, ya derrochaba un estilo cinematográfico derivativo a otros directores con estas mismas historias sobre el matrimonio que ya hemos visto en el cine como, sin perder la propia, como:

Ingmar Bergman: Con ecos de Secretos de un matrimonio en la disección cruda de la vida conyugal.

Woody Allen: El tono de comedia intelectual y los diálogos ágiles recuerdan a obras como Vicky Cristina Barcelona.

Roman Polanski: La tensión contenida en un espacio cerrado evoca la atmósfera de Un dios salvaje.

Esta mezcla, aún no tengo claro si es consciente o no, o si desde el material original de la película española, estas referencias ya estaban presentes y sólo Olivia se dedico a pasarlas tal cual una calca (No lo creo). Lo que tengo claro es que es una película llena de personalidad, estilo visual y una profundidad humana apabullante. La directora causa que el espectador pase de la risa estridente a la incomodidad y dar un salto a la lagrima empática o de identificación.

Olivia Wilde sabe trasladar a cámara un guion bastante inteligente que se decanta por la descripción de cada uno sus personajes a través de sus lineas, no por la descripción per se. Nos damos cuenta que el personaje de Wilde es aprensiva desde el momento en que le pide al marido (Seth Rogen), cuando llega del trabajo quejándose de todo y todos, que salga del departamento y que regrese con otra actitud porque quiere causar la impresión perfecta a los vecinos. Por el otro lado, el guion te dice que el marido es descuidado y papanatas desde el momento en que nota que la esposa se compró una blusa nueva solo para esa cena y que sea la primera vez que lo hace en mucho tiempo.

La película utiliza la comedia para desmantelar prejuicios y tabúes sobre temas como el swinging, el intercambio de parejas y la sexualidad masculina.Wilde logra que la audiencia se ría de sus propias limitaciones morales y fetiches, llevando la narrativa de un punto álgido de incomodidad a una resolución catártica. El ensamble actoral logra una química excepcional, moviéndose con naturalidad entre el drama más íntimo y la comedia más absurda.

Este último detalle denota que hubo un trabajo de ensayo previo con un tratamiento de teatro e improvisación que supo desarrollar la relación no solo de los actores, sino también de los personajes. Parece un ejercicio de calentamiento de improvisación muy bien elaborado cuando los actores logran decir sus líneas con una naturalidad y simpleza humana sin perder la profundidad e intensidad del discurso ideológico o filosófico que está tratando de comunicar.

Para mí y aunque Penelope Cruz es extraordinaria, Edward Norton esta en un tono nivel dios del teatro, Seth Rogen acapara la pantalla todo el tiempo cuando dice sus lineas. Es este marido incomodo e insatisfecho que le hace la vida miserable a su esposa, quien dicta el humor de la película. Es aquí donde los rasgos de Woody Allen salen a flote con un personaje emocionalmente neurótico e intelectualmente atractivo, pero aun así bastante frustrado.

The Invite es más que una película sobre sexo; es una conversación necesaria sobre la honestidad en el matrimonio. Olivia Wilde confirma su talento para dirigir historias que, bajo una capa de humor, esconden una profunda crítica social. Una pieza imprescindible que ya está dando de qué hablar en el circuito de festivales como Sundance Film Festival en la CDMX.

Spoiler Show #16