Jesse es la clave de la serie

Breaking Bad, desde el minuto 1 demuestra que será la historia de vida de un profesor de química llamado Walter White. Pero una vez que el creador de la serie Vince Gilligan conoció la versatilidad de Aaron Paul en su papel de Jesse Pinkman, la serie comenzó a poner apenas tanto enfoque en el viaje iniciático (hermosa imagen, por cierto) de Jesse como lo hizo en el de Walter.

Pinkman no sólo fue esa suerte de intermezzo necesario en todo drama (recordemos las obras de Shakespeare, el alivio de la aparición de un bufón… esto es más viejo que andar a pie), o sea, la liviandad del chiste fácil, sino también que se convirtió en algo así como una brújula moral.

Por eso, esta nota: los 9 momentos en los que Jesse demostró que tanto humor como moralidad, adjuntados al más feroz y desalentador drama, son rasgos necesarios para que una obra sea completa.

1 Jesse y su picardía.

2 Tiene humanidad en grandes cantidades, como en esta escena, en la que defiende por primera vez el concepto de familia tradicional.

3 Jesse y su poca atención, como un infante.

4 Su comportamiento a veces se mide ante la lealtad a su sociedad con Walter... y a sí mismo.

5 El momento en el que vemos que sus ansias de cambiar se desvanecen. Punto de inflexión total.

6 El flagelo de las drogas en su cuerpo demuestra la amplitud completa de su estado: desde el humor hasta el drama.

7 La lealtad a sus amigos es una clave para entenderlo.

8 El quiebre de la locura: un momento único.

9 Termina siendo el más coherente de todos los personajes al conocer la realidad de Heisenberg antes que el resto.

Spoiler Show #12