Los escándalos políticos existen desde que empezó la política, obviamente, y desde el propio nacimiento del cine la gran pantalla los reflejó, generando una desconfianza tal en los futuros votantes. Sí: el cine y luego las series movieron los amperímetros de ciertas tendencias políticas.
En este artículo no hablaremos de la historia de los escándalos políticos en cine y TV porque no alcanzarían los caracteres para ejemplificar. Lo que haremos es otro trabajo, un tanto más acotado, bien delimitado: cómo un evento político hizo fue el quiebre para las producciones de Hollywood, las mismas que, sin quererlo, crearon un nuevo género que hoy día es uno más en la larga lista de opciones a ver.
Sin dudas, la posguerra de la Segunda Guerra Mundial fue la catapulta para que los escándalos políticos tomaran la punta de cierto caudal de producciones. El miedo al comunismo de la década de 1950 fue un factor alto en lo que cine respecta, con películas como Invasion of the Body Snatchers (1956), The Manchurian Candidate (1962) y Topaz (1969) demostrando que el “Terror Rojo” estaba a la vuelta de la esquina. Si a esto le agregamos el asesinato de JFK en 1963, el país del norte ya era un ejemplo hecho y derecho en cuanto a narrativa y opinión política. Pero su punto más alto no había llegado…
Y entonces Richard Milhous Nixon.
En 1972, la administración de Nixon encubrió su participación en el robo de las oficinas del Comité Nacional Demócrata, perpetrado por ladrones pagados a través de un fondo secreto para sobornos operado por la campaña de reelección del presidente. El famoso caso de Watergate. A Nixon lo atraparon, confesó, y renunció en 1974. Esto sí que fue un escándalo para el supuesto país más democrático del planeta… Pero también una luz en el horizonte de producciones audiovisuales.
El escándalo de Watergate tuvo un efecto duradero para el cine y las series. Y todo desde muy temprana edad. Las conspiraciones que involucraban asesinatos por parte de agencias federales solían encontrarse en publicaciones de la extrema izquierda hasta el momento, y en ese momento el entretenimiento se hizo eco. Robert Redford y Faye Dunaway protagonizaron Three Days of the Condor de 1975, dirigida por Sydney Pollack. Hasta ese momento las estrellas de Hollywood eran vaqueros, damas en aprietos y soldados: pasaron a ser espías, asesinos u objetivos de los mismos.
Las conspiraciones ya eran el plato principal de la gran industria.
Un año más tarde, Alan J. Pakula dirigiría la película definitiva de Watergate, All the President’s Men. Y algo que se debe resaltar en este ejemplo es que así el cine logró un nuevo género: el thriller político paranoico. Se podría decir que The Conversation de 1974 de Francis Ford Coppola es el mejor exponente de esta nueva oleada, más aún al saber que se escribió antes de que ocurriera Watergate, y eso la lleva a ser una de las películas más sofisticadas y llamativas sobre la paranoia de esa era. Su apertura de la película, observando a una multitud en Union Square de San Francisco, muestra la paranoia de esos años, con la sensación de una invasión a la privacidad nunca antes vista. Gene Hackman como Harry Caul, un experto en vigilancia, está preocupado y perseguido por la culpa ya que formó parte de escuchas telefónicas que salieron mal. La película es un examen escalofriante de los efectos que las conspiraciones paranoicas tienen en nuestras vidas, convirtiéndonos en individuos en los que no se puede confiar. Básicamente, un tratado psicológico de un costado muy oscuro la humanidad, en muy pocos minutos.
Si bien el thriller de conspiraciones fue superado en popularidad por los thrillers legales en las décadas de 1980 y 1990, el género sigue en alza. En este 2022, una serie de Starz, Gaslit, fue protagonizada por Julia Roberts como la importante figura de Watergate, Martha Mitchell. En 2023 se lanzará la miniserie The White House Plumbers, protagonizada por Woody Harrelson y Justin Theroux como los hacedores del robo de Watergate: E. Howard Hunt y G. Gordon Liddy.
Más allá de lo último expuesto, es cierto que hoy día la paranoia política no tiene el mismo poder que tuvo en la década de 1970. Las conspiraciones actuales van sujetas a los engaños de las redes sociales. Hoy, dependiendo de la conspiración en la que se haga foco, se puede pensar en que quien la argumenta y demuestra es un loco conspiranoico. Ni siquiera se trata tanto de izquierda y derecha: se trata de quién es crédulo y quién creerá cualquier cosa.
Entonces, ¿hay futuro para el cine de la paranoia? ¿Se dejarán de lado las películas de conspiraciones políticas y así el cuestionamiento bajará? Lo más probable, como está sucediendo en los últimos años, es que todo pase a formato serie: la información es mucha y necesita ser más explicada para ser aceptada; más capítulos, más veracidad, digamos. Seguirá la tendencia general del cine de volverse más escapista en lugar de desafiante, para bien o para mal.
Sea como fuere, Watergate dejó marcada a fuego a la industria cinematográfica, a la política y a la relación con las fuerzas gobernantes. Y lo agradecemos.
Cassandra Ciangherotti, Alfonso Borbolla y Nash en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Cassandra Ciangherotti para hablar de Las Locuras, maternidad, actuación y mucho más; además el actor Alfonso Borbolla viene a divertirnos y a contarnos una anécdota genial con Thalia; y la actriz y creadora de contenidos Nash. ¡Charla y diversión asegurada!