Llegó la segunda temporada: el videojuego en su máxima expresión

Estábamos MUY excitados con la vuelta de Castlevania, la serie producida por Adi Shankar basada en la supuesta historia detrás del videojuego para Nintendo NES titulado Castlevania III: Dracula’s Curse (1989) y sujeta a cierto guión perdido de la película del escritor de comics Warren Ellis.

En su primera temporada Castlevania solo tuvo 4 episodios breves, de menos de 30 minutos, y esta segunda duplicó la cantidad de capítulos manteniendo los minutos de cada uno.

Repito el comienzo del artículo: estábamos MUY excitados con la vuelta de Castlevania. Y resalto el ESTÁBAMOS. ¿Por qué esta insistencia? Porque, aunque nos gustó, la segunda temporada no fue tan excelente como la primera. 

Para los que conocemos y para los que no conocen al videojuego en el que se basa el show, hay algo que es indiscutible: Castlevania III: Dracula’s Curse es un pasatiempo MUY pero MUY difícil. Y esa dificultad generalmente genera dos sentimientos en todo gamer: o se aburre o se enoja con el videojuego. Lo mismo pasó con gran parte de la nueva temporada de la serie.

La segunda temporada, llegada ayer 26 de Octubre de 2018 a nuestras pantallas de Netflix, abunda en dificultad de guión lineal: mucho flashback, mucha conspiración y mucha pesadez de ritmo, hasta en ciertos momentos engorroso.

De los 8 nuevos episodios 7 son muy hablados, con muy poca acción y mucha conversación. Un verdadero mar estancado. Ok, podemos notar que se le quiso dar un pasado más armado al personaje principal de Trevor Belmont, y nos parece fantástico, pero que el primer capítulo refiera nuevamente al dolor de Drácula por la muerte de su mujer y las causas de ese perecimiento nos pareció de relleno. 

Tal vez el tema de las conspiraciones contra el Conde de los vampiros sea hasta ciertos momentos realmente interesante, pero que dure tanto no nos atrajo mucho. Los personajes de los jefes vampiros que se sublevan, Godbrand y Carmilla, están muy bien logrados, eso es cierto, pero aburren. Por otro lado, los dos humanos que ayudan a DráculaHéctor e Isaac, son demasiados obvios: el primero traicionará y en consecuencia perecerá, y que el segundo será leal al Conde, se salvará y protagonizará la ya confirmada tercera temporada. Y no es que tengamos la bola de cristal y veamos el futuro, pero era muy anticipado el desenlace de cada uno.

Hay que destacar que Héctor e Isaac forman parte del juego Castlevania: Curse of Darkness, sucesor a Castlevania III: Dracula’s Curse en la línea temporal de la saga. Eso es un GRAN acierto por parte de los guionistas. 

Del trío salvador, Sypha destaca en esta entrega y Trevor no tiene muchas chances de ser tan carismático como en la primera temporada; Alucard y su andar son un vaivén, ya que en ciertos momentos desaparece y en otros nos llena de emoción, como en su momento más sublime, el capítulo 7, cuando enfrenta a su padre en la batalla final.

Porque ese capítulo, el 7, era el que todos esperábamos: acción, buenos enfrentamientos, diálogos precisos y una animación que destaca. Desde el episodio 1 hasta el 6 todo gira en torno a Drácula organizando su ejército, Drácula siendo traicionado, el trío preparándose para enfrentar al Conde y nada más. El quiebre del séptimo episodio tendría que haber sido anticipado y cortar la cuestión antes. 

Y ni hablemos del episodio 8, el mismo que nos adelanta que en la próxima temporada Isaac será el enemigo a vencer. Más de 20 minutos para informarnos de eso nos pareció demasiado…

En resumen, Castlevania sigue siendo una muy buena serie animada, con grandes animaciones, buenos enfrentamientos y nostalgia de quienes amamos la saga, pero erró en cuanto a su longitud para contar algo muy simple: se volvió densa sin un porqué lógico. Como dijimos arriba: al igual que el material de referencia, el videojuego Castlevania III: Dracula’s Curse, la serie se volvió un pasatiempo MUY pero MUY difícil de digerir.

Spoiler Show #12