Review de La Captura, cuando hacer lo correcto también es heroico

Review de La Captura
Fuente: Netflix
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Hay historias cuyo desenlace conocemos desde antes de sentarnos frente a la pantalla y que, aun así, consiguen hacernos dudar durante cada minuto del camino, como podemos ver en este review de La Captura, esta película pertenece a ese grupo.

Si bien, sabemos que Joaquín “El Chapo” Guzmán fue detenido, sabemos cómo termina aquel episodio de enero de 2016 y, sin embargo, Chava Cartas consigue convertirlo en un thriller donde durante 91 minutos la pregunta no es qué ocurrió, sino cómo demonios consiguieron estos hombres llegar hasta el final.

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Inspirada en las crónicas periodísticas de Héctor de Mauleón sobre la tercera captura del narcotraficante, la película cambia inteligentemente el punto de vista.

El Chapo está ahí, representa una amenaza constante y su presencia modifica absolutamente todo, pero esta no es su historia, sino que es la de dos policías federales que, durante lo que parecía una jornada cualquiera, terminan frente a uno de los criminales más buscados del mundo.

Y es precisamente ahí donde esta review de La Captura encuentra su mayor virtud, en que la tensión nunca desaparece.

Desde que Arturo Carmona y Héctor Rosales se cruzan con Guzmán, aproximadamente durante el primer tercio de la película, ya no hay vuelta atrás. Cada llamada telefónica, cada persona que aparece y cada posible aliado se convierte en una amenaza.

Quienes parecen estar dispuestos a traicionarlos pueden terminar ayudándolos, mientras otros personajes aparentemente peligrosos resultan ser apenas una pieza menor dentro de un tablero mucho más complicado.

La tensión detrás de la review de La Captura

Alfonso Herrera y Noé Hernández ofrecen dos interpretaciones capaces de sostener prácticamente toda la película. No estamos frente a policías invencibles, sino ante hombres con miedo, familia y dudas que comprenden perfectamente las consecuencias de aquello que tienen entre las manos.

Esa vulnerabilidad hace que Héctor Kotsifakis, como El Chapo, resulte todavía más amenazante. No necesita convertirse permanentemente en una figura explosiva porque su poder está en aquello que puede ordenar desde una habitación.

Una de las mejores secuencias ocurre precisamente dentro del hotel, cuando Carmona debe permanecer junto a él. La frase de que estar con El Chapo es como ser “niñera del diablo” describe perfectamente la desesperación del momento. Después, una llamada y la incertidumbre sobre lo sucedido con su familia llevan la tensión todavía más lejos.

Incluso haber leído previamente las crónicas o conocer el resultado histórico no elimina el suspenso. Esa es una de las grandes victorias de la dirección de Chava Cartas: hacer emocionante algo cuyo final ya está escrito.

Pero debajo del thriller existe una reflexión mucho más interesante sobre la justicia. La Captura decide colocar el foco sobre personas que hicieron su trabajo cuando hacerlo significaba ponerse en peligro.

No necesitan capas ni poderes. Tampoco discursos heroicos. A veces, un héroe simplemente es alguien que tiene todas las razones para mirar hacia otro lado y decide hacer lo correcto.

Por eso, La Captura resulta una película particularmente recomendable para el público mexicano. No sólo reconstruye un episodio importante de nuestra historia reciente; recupera a quienes normalmente quedarían fuera del relato y demuestra que todavía existen historias sobre justicia capaces de mantenernos al borde del asiento.

Y vaya que esta lo consigue.

La Captura ya está disponible en Netflix y se colocó como una de las más vistas en su fin de semana de estreno dentro de la plataforma.

Spoiler Show #26