Volvió Teen Wolf y lo hizo con un capítulo bastante tenebroso. Si bien esta serie trata de irse para el lado más oscuro, por lo general sus conflictos supernaturales nos suelen dar miedo, sino que son más de lo mismo y quizás lo más tenebroso que tuvimos era la época de Stiles con doble personalidad, pero ahora, se meten con fantasmas, casas embrujadas, banshees enojadas y niños endemoniados.
Como durante toda esta temporada, tenemos a los dos teams separados, unos tratan de encontrar a Stiles y los otros de descubrir si hay alguna manera de parar a los Jinetes Fantasmas, mientras que Melissa y Argent siguen salvándose mutuamente. ¿Hay algo ahí no?
Los que no avanzaron mucho en este episodio fueron Scott y compañía. Ellos fueron a un pueblo fantasma atacado por los Jinetes para saber si podían obtener información nueva sobre su amigo desaparecido, pero para lo único que les sirvió es para entender que Lydia no está en peligro, ya que no se llevan Banshees, el problema, es que si se van, ella se va a quedar sola, a las personas atrapadas por los jinetes se convertirán en uno de los malos.


