TWD y Outcast: 5 claves para su éxito en cómic y TV

Robert Kirkman, escritor y guionista de historietas, es el creador de The Walking Dead y Outcast, y uno de los autores más trascendentes de Image Comics, una de las editoriales más importantes del cómic independiente. Pero no fue hasta el estreno de la serie de AMC centrada en el apocalipsis zombie que el autor fue mundialmente reconocido. En la actualidad es uno de los productores más importantes de la televisión con dos series de su autoría en el aire, un spin-off y muchos proyectos para el futuro.

¿Qué hay en la cabeza de Kirkman para que cada cosa que toca sea un éxito? ¿Por qué sus adaptaciones son tan bien recibidas por el público y el formato serie le sienta tan bien? Te dejamos algunas ideas del autor y unas observaciones de su obra que explica el Fenómeno Kirkman.

1 El paso del cómic a la serie en palabras de Robert Kirkman

Hay ciertos aspectos de la elaboración de los guiones de las series que me tomaron mucho tiempo para adaptarme. Cuando empecé a trabajar en la versión televisiva de The Walking Dead yo sólo había escrito cómics y por eso, cuando escribía, a menudo visualizaba imágenes fijas, estáticas, por lo que hay un montón de diferencias a la hora de plantear la falta de movimiento y la falta de sonido de la viñeta. Cosas tan sencillas como los diálogos, que son obligatoriamente cortos en el cómic, en las series tienen otra extensión. Esos son algunos de los aspectos que he tenido que aprender desde que empecé a trabajar en el guión de la serie The Walking Dead, y que creo que me han preparado un poco más para poder colaborar mejor en Outcast.

2 The Walking Dead y su éxito

¿El éxito que nadie esperaba? La llegada de Kirkman al mundo series con uno de los títulos más importantes en los últimos 10 años en el universo comiquero fue una maniobra que se venía gestando de a poco y con maestría.

La adaptación de la novela gráfica The Walking Dead, apadrinada por el director, guionista y productor de cine Frank Darabont, no sólo se convirtió en la renovación del subgénero zombie, sino también del género terror, tanto en el mundo de las series (que poco había demostrado en la primera década del milenio cuando el género de acción se había apoderado de la pequeña pantalla) como en los cómics. Pero además de convertirse en un símbolo del Nuevo Terror, también fue la serie que impulsó grandes cambios en el modo de producir series y de hacérselas llegar al público.

Protagonizada por ‎Andrew Lincoln, la serie recicló procesos de producción y recuperó una estética perdida a manos de los efectos computarizados. Los procesos de creación de los zombies, compuestos por una gran cantidad de extras maquillados, recuperó, en parte, el espíritu perdido de George Romero. Pero también, otro de los grandes aciertos de The Walking Dead fue la presencia en las redes sociales, un gran trabajo que supieron explotar, sobre todo con el crecimiento de esta suerte de segunda pantalla llamada Internet que le dio la popularidad que hoy posee la serie. Cabe recordar que desde la primera campaña de marketing se generó mucha expectativa y se auguraba una buena recepción: en 120 países millones de personas participaron de la Invasión zombi mundial, convocatoria con motivo de la promoción del programa, que invitaba a las personas a disfrazarse de zombies y marchar.

Una de las ventajas, que a su vez es una desventaja, de haber trabajado con un material de base es el saber gran parte de la historia. Pero atención, el propio Kirkman incluyó personajes que en la obra inicial no se encontraban y eso sí que se convirtió en una ventaja. Este es el caso de Daryl, por ejemplo. Otro fue retrasar la partida de personajes como Tyreese o El Gobernador. El jugar con una representación gráfica preexistente, es otra de las ventajas con las que Kirkman contaba a su favor de antemano.

3 La llegada de Outcast

Luego de The Walking Dead, Image Comics en conjunto por Skybound Entertainment, vuelven a confiar en Robert Kirkman para traer otra historia retorcida a los cómics. Esta vez, ilustrada por Paul Azaceta, Outcast fue un éxito para la editorial y años más tarde llega al mundo de las series también de la mano de Robert, pero esta vez como productor ejecutivo en solitario.

La serie narra la historia de Kyle Barnes (Patrick Fugit), un joven que regresa a su pueblo tras varios meses de ausencia por culpa de un incidente en el que estuvieron involucradas su hija y su mujer. Sepultado en vida en su propio hogar, Kyle vive rodeado de escombros, atormentado por una culpa que le impide salir. Su hermana, para quien al parecer fue un héroe protector durante su infancia, es quien logra convencerle para ir al supermercado y comprar algo de comida. Allí Kyle es reconocido por unas vecinas, que le cuentan que un niño del pueblo ha sido poseído por unas fuerzas oscuras, las mismas que convirtieron en un demonio a su madre años atrás.

A diferencia de la serie de AMC, Outcast no es una historia coral, sino que tiene como único protagonista a Kyle Barnes, un joven que trata de entender por qué a lo largo de toda su vida fuerzas satánicas han poseído a gente de su entorno más cercano. Aquí ya existe un cambio de registro y es que la historia se centra en un solo personaje, en sus miedos, sus recuerdos y el camino que deberá afrontar para poder salir adelante y vencer los tortuosos recuerdos del pasado.

Kirkman decide continuar narrando historias de oscuridad, pero en vez de elegir zombies, elige demonios. En vez de un mundo post apocalítico, elige un mundo todavía dominado por la razón y cierto código moral. Si Kirkman dejaba en evidencia el lado más oscuro de una sociedad en situaciones límites en The Walking Dead, aquí decide hacerlo desde lo particular, desde Kyle Barnes.

¿Y por qué Outcast también es una serie exitosa? La respuesta está en su autor: Kirkman. El hombre ya se hizo la fama y su sola presencia en el proyecto ya irradia cierta confianza, ya hay una identidad impregnada en el producto. Pero también, a la hora de ejecutar, es evidente que Robert sabe manejar los tiempos y el desarrollo de una historia llena de oscuridad y demonios, sabe adaptar sus obras al formato serie porque, salvando las distancias, hay grandes similitudes entre un formato y otro (el de los comics). Distinto sería si Outcast o The Walking Dead fuesen llevadas al cine. Todo un despropósito. Pero en formato serie, en la distribución por capítulos -equivalente a los tomos en las historietas-, Kirkman se siente cómodo y sabe cómo distribuir una historia, cómo dosificar la tensión.

4 De la viñeta a la pantalla chica

El autor muchas veces dejó en claro que el paso de un formato a otro no es para nada sencillo, sobre todo si es tu propia obra la que hay que moldear. Al momento de escribir The Walking Dead, Kirman reconoce que tenía en la cabeza imágenes fijas, pero debía pensar en imágenes en movimiento, darle mayor dinamismo. Lo mismo con el sonido. Ahí tenía que crear desde las voces hasta una banda sonora, darle una identidad musical que no tenía ya que el cómic… bueno, ya saben. Y por último, los diálogos. Kirkman tenía la obligación de extender esos fragmentos ya que los cómics (no todos) ofrecen conversaciones más acotadas de las que se pueden disfrutar en el formato serie.

La clave del éxito de las adaptaciones comiqueras, en parte, recae en expandir la experiencia de una historieta que ya posee seguidores. Casi que no se concibe la idea de recortar ni contraer, sino crear. Además se pueden manipular mejor los personajes y las situaciones, y aprovechar el material de base. Y claro, si encima el mismo autor, creador del cómic, es quién se hace cargo del traspaso de un formato a otro, el éxito prácticamente está asegurado.

5 La ventaja de Outcast por sobre The Walking Dead

En palabras de Robert Kirkman, la adaptación de un cómic a una serie tiene mucho más para ganar que para perder. Pero si encima el mismo autor es el showrunner de la serie que conoce y entiende la historia y los personajes, el resultado puede ser todo lo que ya es The Walking Dead y lo que está empezando a convertirse Outcast con una primera temporada que, con altibajos, cerró de una gran manera y dejó la puerta abierta a convertirse en un nuevo fenómeno marca RK.

No es como The Walking Dead, en la que se hacen cosas completamente distintas a los cómics. En Outcast hay algunas grandes diferencias, pero se trata de expandir y construir alrededor de lo que ya existe en la serie de cómics.

La serie es una expansión de lo que ocurre en el cómic. Este se centra casi exclusivamente en Kyle Barnes y el Reverendo Anderson y algunos personajes secundarios aquí y allá. En la serie estamos expandiendo ese mundo, haciendo que los personajes tengan más que hacer.

Spoiler Show #11