Esta semana estrenó The Marvels, una nueva e interesante historia del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM a partir de ahora). ¿Por qué interesante? Porque por primera vez los personajes principales, a saber, Carol Danvers / Capitana Marvel, Monica Rambeau y Kamala Khan ( Brie Larson, Teyonah Parris e Iman Vellani respectivamente), son mujeres. Y no solo eso: quien se responsabilizó de llevar a cabo este largometraje fue Nia DaCosta. Es la primera vez que esto sucede en el UCM.
A raíz de esto, me puse a pensar en cómo fue que Marvel llegó a esto, o sea, cómo era el UCM antes de The Marvels. Así recordé una escena famosa de Avenger’s Endgame (2019). ¿Cuál? Todos los personajes femeninos del Universo Cinematográfico de Marvel posan y se preparan para luchar contra los extraterrestres desatados por Thanos. Aclamada como un momento de «empoderamiento», esta escena mostró los diversos personajes femeninos del UCM y cada una de las fortalezas que poseían.
Con el tiempo, las cintas y series posteriores de la franquicia muestran a personajes femeninos más «poderosos», digamos, como Yelena Belova, Kate Bishop, Kamala Khan, entre otras. Entonces, me pregunto: ¿acaso Marvel realmente está haciendo bien su caracterización de las superheroínas? Estas mujeres tienen poderes, pero ¿los escritores y productores les dan profundidad y matices? ¿O son simplemente una representación femenina simbólica que con demasiada frecuencia se objetiva?
Thor: Love and Thunder (2022) es un claro ejemplo de lo que le cuesta al UCM salir de un círculo vicioso. Su previa, estreno y post estuvieron plagados de polémicas. Cuando Marvel anunció que Natalie Portman sería la Thor femenina en la película, los fanáticos rápidamente criticaron la pequeña figura de Portman. En resumen, creían que ella no estaba en buena forma física para el papel. Después de 10 meses de entrenamiento intensivo y una dieta intensiva en proteínas, Portman recibió elogios por desarrollar brazos fuertes que están lo suficientemente en forma como para empuñar un martillo. Sin embargo, las críticas al casting de Portman muestran la realidad que enfrentan los cineastas con respecto a la representación femenina: la audiencia establecida es joven, blanca, cisgénero y masculina. Por lo tanto, todavía mantienen estrechos estereotipos sobre lo que deberían ser las mujeres.
El caso de Portman aclara que la representación femenina del UCM oscila, durante los años, en un lugar bastante simbólico, una forma de no «alienar» al público. Portman, de alguna manera, estuvo subordinada al Thor de Chris Hemsworth porque ella es ante todo su interés amoroso. Ella no tenía ningún tipo de motivación más que ser la pareja romántica del protagonista principal. Allí entra la cosificación. Y es que las superheroínas en las películas suelen ser poco realistas, físicamente impactantes u occidentalmente . A menudo, sus atuendos son ceñidos, lo que acentúa su sexualidad, mientras que los nombres de los personajes femeninos connotan encanto y mística.
Repito una frase que escribí arriba: la representación femenina del UCM oscila, durante los años. Y es que Scarlett Johansson allanó el camino para personajes femeninos en este Universo como Black Widow aunque no fue inmune a la cosificación en las películas de Iron Man: pasó de ser el probable interés amoroso de Tony Stark en los papeles a conseguir su primera película en solitario.
El camino siguió con La Bruja Escarlata experimentando un despertar emocional al perder al amor de su vida y a sus hijos en WandaVision y con Shuri, la hermana de Black Panther, cuyas avanzadas habilidades tecnológicas han ayudado a Wakanda a prosperar hasta convertirse en una gran nación, aunque secreta.
Marvel está haciendo todo lo posible para introducir personajes femeninos más progresistas, y eso se nota muy bien en The Marvels. Sin embargo, los productores deben hacer mucho más que reforzarlos para demostrar que son grandes personajes.