Batman & Robin (1997) de Joel Schumacher es catalogada como la peor cinta protagonizada por el Hombre Murciélago, pero siempre me despertó un sentimiento extraño: cada vez que la veo pasa del amor al odio y de vuelta al amor en segundos. Para comenzar, ¿cómo no estar fascinado por el trabajo de Alicia Silverstone como Batgirl, como la chica motociclista que no fue otro interés amoroso desechable que debía ser rescatado por Batman?
Todo en Batman & Robin es tan bizarro como genial, y no te diste cuenta.
Hay que ser sinceros: lo que condenó a Batman & Robin es también lo que la hace una cinta agradable, y eso es su devoción por la sensación y la estética de la década de 1960 de los cómics y de la serie de Adam West. La seriedad se pierde y las risas son las que dominan el ambiente. Pezones en los trajes, cinturones utilitarios que buscan el sexo de los personajes, un Mr. Freeze, interpretado Arnold Schwarzenegger, con juegos de palabras absurdos… nada se pasa por alto.
A su vez, esta es quizás la única producción en la que George Clooney inspira algo de lástima. Su Batman es un hombre serio, un claro bienhechor de lo que sea ya que hasta se toma el tiempo para atrapar jarrones en plena pelea contra el villano. Y qué decir del Robin de Chris O’Donnell. Se pasa la mayor parte de la película quejándose, ya sea porque Batman no confía lo suficiente en él para tomar sus propias decisiones, como porque, según su propia psiquis, Batman está celoso de que la villana Poison Ivy de Uma Thurman esté enamorada del joven.
El delirio es absoluto y genial al mismo tiempo.
El caso de la villana antes mencionada es tal vez lo que destaca, lo que hace que la película sea realmente diferente. El espacio de Poison Ivy está magistralmente construido. Los cómics de los que surgió el personaje también han sido culpables de descartarla como una seductora, pero en Batman & Robin sus poderes se tratan más como un truco o un dispositivo de la trama en lugar de depender principalmente de la seducción a través de feromonas y un beso tóxico que literalmente mata.
Recordemos. Su introducción se produce en un baile benéfico con temática de selva tropical; varios bailarines se visten con atuendos indígenas falsos y se balancean en enredaderas; los hombres morenos musculosos están intoxicados por ella, los atrae, los domina. En este momento de la historia universal, cuando las mujeres y las personas de color exigen más voz, Batman & Robin se convierte en una reliquia.
A su vez, y también correspondiendo a lo que sucede hoy día, Ivy no refleja otra cosa que una extremista ambientalista feminista derrotada por Batgirl. El personaje se adelanta: la humanidad pagará un alto precio por la forma en que trató al planeta en 1997.
Batman & Robin también fue una especie de despedida involuntaria del actor que había estado en la franquicia desde que comenzó en 1989 con Batman. Estoy hablando del Alfred Pennyworth de Michael Gough. Un punto importante de la trama de la película es su enfermedad terminal, y cuando se encuentra milagrosamente una cura, también es el punto en el que se completa una nueva familia. Y es que Schumacher hizo una película familiar. En esta, Batman, Robin y Batgirl son huérfanos. Se unen como una familia encontrada para luchar contra el crimen y evitar que otros sufran pérdidas similares.
Aunque Batman & Robin no fue lo mejor del gran Joel Schumacher, vivirá tanto en la infamia como en la mueca de la alegría. Y es que, aunque no lo creas, el exceso nunca muere.
Cassandra Ciangherotti, Alfonso Borbolla y Nash en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Cassandra Ciangherotti para hablar de Las Locuras, maternidad, actuación y mucho más; además el actor Alfonso Borbolla viene a divertirnos y a contarnos una anécdota genial con Thalia; y la actriz y creadora de contenidos Nash. ¡Charla y diversión asegurada!