And Just Like That es la vuelta de una Sex and The City tan filosa como reflexiva

Han pasado 23 años desde que la serie Sex And The City se despidió de nosotros y los rumores sobre su regreso siempre han sido una hoguera de pasiones entre sus fans. Los conflictos entre Sarah Jessica Parker y Kim Catrall llevaron a que muchos de los seguidores perdieran parte del entusiasmo en un regreso que fuera glorioso.
Seamos honestos en épocas de corrección política y pleno auge de la cultura de la cancelación…¿Quién iba a querer ver las historias de tres mujeres cincuentonas, cisgénero y privilegiadas que tienen tiempo libre suficiente como para reunirse a tomar café en Magnolia Bakery?

El regreso de Sex And The City planteaba tantas incertidumbres como dudas. En la era de la corrección política y la cultura de la cancelación, ¿quién iba a querer ver las aventuras de tres mujeres cisgénero, privilegiadas que tenían tiempo libre suficiente para teorizar sobre la vida mientras que tomaban un café en Magnolia Bakery? Ya su nueva sucesora 2.0, Emily in Paris, había recibido críticas por su mirada simplona sobre las culturas no norteamericanas y su desfile incesante de clichés sobre la moda, la vida y las relaciones. Si a eso sumamos la ausencia de Kim Cattrall del elenco, tal vez la portadora de todas las disidencias en el grupo, la fórmula parecía destinada al fracaso. Sin embargo, de la mano de un ingenioso guion, el bache generacional no fue saltado, sino que fue directamente expuesto para que los televidentes puedan entender y reflexionar sobre un tópico tal vez no tan explorado en la ficción: ¿qué pasa con esa generación que queda en medio del nuevo paradigma y no encuentra su lugar para expresarse y ser oída?

Sin adelantar demasiado de la trama, And Just Like That nos trae a nuestro querido trío tratando de encajar en el nuevo orden político y social. Carrie la exitosa escritora que nos deleitó con sus escritos sobre la vida sexual de los neoyorquinos ahora trata de encontrar su lugar dentro del nuevo lenguaje imperante: los podcast. Y allí esa mujer que nos llevó a los rincones mas recónditos hace lo imposible: se queda sin palabras. La mujer que llenó páginas y páginas con sus reflexiones no sabe qué contestar y entonces recibe un consejo «despabila tu vagina». Ese mandato resuena casi como si viniera de los labios de Samantha, pero en cambio proviene de los realizadores del podcast al cual Carrie ansía pertenecer. Y este creo que es el gran acierto que And Just Like That aporta a la generación de contenido actual. Ya hemos visto muchísimas series o películas que nos muestran la mirada no hegemónica, variada y multicultural, pero lo cierto es que lo que no solemos ver es el choque entre dos paradigmas que se reconocen como diferentes.

Y esto no solo le ocurre a Carrie, sino que también Miranda, la infalible abogada que parecía tener pocas dudas sobre su accionar y más aún en materia de derechos civiles, se ve inmersa en un mar de dudas sobre qué decir o cómo actuar para no ofender a las minorías o los grupos mas marginados. And Just Like That nos brinda una mirada descarnada sobre esa generación de cuarenta o cincuenta y tantos años que difícilmente encuentre en este presente un espacio donde manifestarse; una sociedad que, muchas veces, en pos de lograr la inclusión, en muchos casos discrimina a todos los que no piensan de acuerdo al discurso imperante. Y esta mirada, por momentos incómoda pero siempre necesaria es lo más rescatable de este regreso.

Esas mujeres cincuentonas que ya pelan canas (y ni se preocupan por ocultarlas) son ahora como adolescentes tratando de encajar en una realidad que ha perdido un poco la tolerancia, y el desafío de cada una de ellas es encontrar su forma de formar parte de este nuevo paradigma tan ajeno como inquietante.

And Just Like That, una serie que parecía no invitarnos a la reflexión, termina siendo el instrumento para que todos tratemos de entender que todo cambio social, si realmente desea ser inclusivo, debe también tener en cuenta a esos componentes sociales que son pertenecientes a otro paradigma. En una escena muy emotiva Steve le pide a su hijo un abrazo y el adolescente le contesta «yo estoy bien» a lo que su padre le responde «pero nosotros no». Y es que en definitiva esta serie es simplemente eso: el abrazo a una generación que quedó en el fuego cruzado entre los cambios sociales y el paradigma saliente.

Spoiler Show #11