No cabe duda que desde que Netflix nació, la forma en la que consumimos películas y series ha cambiado para siempre. Los más puristas del cine podrán argumentar que Netflix, así como las muchísimas plataformas streaming que hay actualmente en el mercado, no ofrece la misma experiencia que las salas, sin embargo, su presencia se ha vuelto esencial para todos aquellos que disfrutan del entretenimiento.
Las plataformas streaming cambiaron la manera en que consumimos e interactuamos con las películas y series


Las plataformas streaming llegaron para ofrecer el contenido audiovisual de una manera inmediata y como nunca antes se había visto. Ahora, no hay necesidad de comprar boletos con anticipación, de viajar de un lugar a otro para encontrar una sala de cine, de revisar la cartelera para acomodar tus tiempos, de hacer fila para comprar las palomitas y refrescos, etcétera. Incluso gracias (o desgraciadamente) a la pandemia del COVID-19, no hay que esperar mucho (como antes) para que las películas recién estrenadas en cartelera lleguen a servicios streaming. El entrenamiento está al alcance de un click… literalmente.
Y es que además de la inmediatez, ofrecen comodidad y control. Tú puedes elegir cuándo, dónde, a qué hora y en qué dispositivo ves el contenido sin situaciones externas que te limiten. Fácilmente puedes ver tu episodio favorito de Grey’s Anatomy o tu película favorita de Marvel desde tu celular o tablet, mientras viajas en metro o en bus.

Por supuesto, la llegada de las plataformas streaming también ha cambiado la manera en que interactuamos con el contenido, sobre todo con las series. Y es que el modelo de binge watching nacido con Netflix (y experimentado muy poco por otras plataformas como Amazon y Apple TV+) ha llevado a los usuarios a compartir sus reacciones en tiempo real en redes sociales.
Si bien lo anterior ha generado grandes comunidades de fans hablando de un mismo tema al mismo tiempo, también ha acrecentado los spoilers, que no son bien recibidos por todos. Este es un efecto negativo de la inmediatez de las plataformas streaming: no todos pueden ver el contenido al momento que es lanzado y, además de perderse la conversación del momento, su experiencia se puede ver arruinada.

No obstante, esta conversación en tiempo real en redes sociales tiene sus puntos a favor. Puede servir para dar mayor exposición a los contenidos, como ocurrió semanas atrás con la producción coreana Squid Game. Fue un “boca en boca” lo que hizo posible que se convirtiera en la serie más vista de Netflix. Pues nadie quería quedar fuera de la conversación y todos querían entender los memes que eran compartidos por doquier.
En resumen, si bien la experiencia de ver contenido desde un dispositivo móvil o una pantalla chica no se compara con ir a una sala de cine llena de gente, sigue siendo algo muy atractivo… pero demasiado individual, tal vez. Distinta sí, pero igual de valiosa. Y no cabe duda que las plataformas streaming seguirán cambiando la manera en que consumimos e interactuamos con el contenido audiovisual; un claro ejemplo de ello es Netflix, quien luego de experimentar con historias interactivas, ha implementado juegos a su catálogo. ¿Qué vendrá después?
